La Cámara usa las subvenciones públicas para subirle un 80% el sueldo a su secretario Emilio Checa

José Vicente Martín, Emilio Checa y Benjamín Crespo, tesorero, secretario general y presidente de la Cámara. Foto: A. Santana

Checa pasa de cobrar los 38.000 euros con los que llegó al cargo a los 64.000 que se le pagan tras cambiarle el contrato meses después de su nombramiento. Subvenciones públicas y pelotazos de la Cámara se destinan a pagar un sueldo de nivel secretario de Estado.

Era un secreto a voces pero ahora es ya una verdad transparente: la Cámara de Comercio le ha subido el sueldo al 'supersecretario' Emilio Checa. Lo ha hecho en contra de lo que dijo en su día, con un contrato hecho a su medida y cambiado cuatro meses después de se nombrado, y con una subida que para sí querrían muchos. En concreto, el aumento es del 80%, una cuantía al nivel de altos cargos de la administración y que la Cámara afronta gracias a las subvenciones de dinero público que recibe de varias instituciones.

 

Según el dato que aparece en el portal de transparencia de la Cámara, durante 2019 el secretario general de la Cámara de Comercio de Salamanca, Emilio Checa, cobró una retribución de 64.272 euros brutos durante 2019. Es la primera vez que se sabe cuál es el sueldo real del 'supersecretario' ya que la Cámara publicaba hasta ahora solo el primer sueldo que le puso, que fue de 38.000 euros brutos: la subida es del 80%.

 

En su día, la Cámara le puso un sueldo 'oficial' de 38.447,53 euros brutos, que es lo que percibió según el portal de transparencia en 2018. La insitución explicó entonces que Checa no cobraría más que su antecesor porque tendría una jornada menor, aunque nunca se ha especificado cual. Su antecesor cobraba unos 60.000 brutos, cifra que ahora supera Checa gracias al nuevo contrato que le firmó la Cámara meses después de ser nombrado.

 

A finales de octubre de 2019 la Cámara llevaba a su pleno el asunto "Contrato del Secretario General", como rezaba textualmente el orden del día de la reunión de aquella jornada. El cambio llegaba cuatro meses después de que se hiciera oficial su nombramiento para ese puesto, el 4 de julio de 2019, un puesto para el que el presidente de la Cámara, Benjamín Crespo, le ha promovido contra viento y marea. Lo logró en noviembre de 2017 al nombrarle 'a dedo' secretario accidental y pese a que la Junta rechazó su nombramiento una vez y antes había sido designado asesor del comité ejecutivo para ponerle sueldo.

 

El concurso para cubrir la plaza estaba diseñado a medida de Checa porque el tribunal calificador estaba presidido por el presidente Crespo y porque se valoraba la estancia en el cargo, que se le otorgó a dedo. El concurso fijaba como sueldo el que se le pagó los primeros meses, restando atractivo y posible competencia por el puesto, para meses después de ser nombrado proceder al cambio y la subida del 80%.

 

Con dinero público

La Cámara afronta el pago de su sueldo gracias a las aportaciones de dinero público que recibe a través de las subvenciones por convenios con varias administraciones. La institución cameral cobra por todo, desde mantener el vivero de empresas a abrir el Centro de Innovación Gastronómica, y hasta un tercio de su presupuesto son subvenciones que recibe de fondos públicos. También recurre a pelotazos como la venta por 300.000 euros de terrenos que había cedido gratuitamente, pero por la que acabó cobrando en una operación de venta al Ayuntamiento de Salamanca; o a la venta de todo el patrimonio cameral. Mientras tanto, sus actividades en favor de empresas y comercios son desconocidas.

 

La Cámara destina ese dinero en gran medida a pagar el sueldo de su secretario general. El presupuesto de 2019, último publicado en su portal, es de 690.000 euros: pagarle a Checa su sueldo supone uno de cada diez euros del presupuesto cameral, y uno de cada cinco euros destinados al pago de su personal. Un esfuerzo notable que tiene que ver con la retribución escogida.

 

La Cámara le paga a su secretario general un sueldo de alto cargo de la administración. Sus 64.000 euros brutos están al nivel de un director general de la Junta, similar al de un secretario de Estado (72.768 euros al año) y no tan lejos de lo que perciben el presidente de la Junta (74.857,92) o el presidente del Gobierno (84.845 euros) anuales.