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El hornazo, el producto que une a miles de familias salmantinas cada Lunes de Aguas
Confiterías Gil está elaborando durante estos días este alimento tan demandado, un producto clásico y con el que logran reunir a miles de personas a su alrededor
Cada Lunes de Aguas miles de salmantinos se acercan a las pastelerías Gil para comprar un hornazo y disfrutar en la ribera del río o en cualquier otro rincón de la provincia. Esta tradición lleva años instaurada y, para ello, un centenar de trabajadores ponen su granito de arena para que sea posible.
En el obrador de Confiterías Gil cerca de medio centenar de personas están estos días volcados en preparar los miles de hornazos creados para la ocasión. Una cadena humana que logra confeccionar este manjar salmantino tan codiciado en estas fechas y que lo hacen, como siempre, con los ingredientes de mayor calidad, tal como explica Alberto Carreño, encargado del obrador y de la fabricación en Gil.
El propio Carreño no se olvida del resto de compañeros, esos que no se ven desde el obrador pero que se encuentran vendiendo en las tiendas o distribuyendo el producto. Un grupo de trabajo que logra que los salmantinos puedan disfrutar del hornazo de la mejor manera posible.
Todo arranca con el pesaje de los ingredientes -harina, huevo, manteca, levadura y sal- y su amasado (tras el preamasado) antes de pasar al laminado. Ahí arranca la magia, con una masa que pasa a ser cada vez más fina gracias a un rodillo electrónico que permite que se pueda empezar a trabajar con mayor facilidad. A partir de ahí se cortan las diferentes capas inferiores y superiores, se coloca la tradicional rejilla y comienza el rellenado. Jamón, chorizo y lomo ibérico, recalca Carreño, quien tras ello explica que todo se tapa y se pesa antes de iniciar el 'repulgado'.
Un trabajo manual que realizan una decena de trabajadores para darle el icónico cierre al producto, un nombre que lo explica todo ya que se realiza con los dedos pulgares y da ese toque tan característico. Tras ello, el sello de Gil pone el broche de oro antes de pasar a ser bañado con huevo e introducido en una máquina para que fermente y pierda la humedad antes de ser cocido a más de 200 grados durante 25 minutos.
Todo un proceso laborioso antes de llegar a las tiendas y a las manos de los clientes, esos que durante este Lunes de Aguas disfrutarán de sus compañías favoritas pero con el hornazo como eje de unión. Un producto salmantino que cada año se convierte en indispensable para la mayoría.
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