Testigo del ir y venir de los salmantinos y visitantes, una escultura en bronce recuerda a uno de los músicos y humanistas más influyentes del Renacimiento
Rincón desconocido de la semana en Salamanca: el maestro que "serena" el aire con su música
Testigo del ir y venir de los salmantinos y visitantes, una escultura en bronce recuerda a uno de los músicos y humanistas más influyentes del Renacimiento
"El aire se serena / y viste de hermosura y luz no usada, / Salinas, cuando suena / la música extremada, / por vuestra sabia mano gobernada..."
¿A quién está dedicada la escultura de bronce que contempla a los visitantes que transitan por la céntrica calle de la Rúa? Junto a la emblemática Casa de las Conchas -lugar de cobijo de la cultura- y a escasos metros de la Clerecía, acompañando el ir y venir de los salmantinos y visitantes desde 1993.
Con estas palabras que le dedicó Fray Luis de León, en 'La Oda a Salinas', iniciamos este recorrido para desvelar -o recordar- algunas pinceladas de la vida y obra del que fuera uno de los músicos y humanistas más influyentes del Renacimiento, Francisco de Salinas (1513__ENDASH__1590). Una invitación para que la próxima vez que uno pase por este rincón de la ciudad, no dude en detenerse unos minutos a contemplar esta escultura.
Aunque nació en Burgos, la trayectoria de Francisco de Salinas estuvo profundamente ligada a Salamanca, ciudad donde ocupó la Cátedra de Música de la Universidad de Salamanca y dejó una huella imborrable en el pensamiento musical del Renacimiento. Conocido también como el Abad Salinas por sus composiciones de carácter religioso, demostró una capacidad intelectual y artística excepcional.
A pesar de quedar ciego entre los 10 y los 11 años, su ceguera no le impidió desarrollar un talento extraordinario para el órgano, la teoría musical y el dominio de las lenguas clásicas como el latín y el griego.
Tras formarse en Salamanca y residir más de dos décadas en Italia -donde coincidió con grandes maestros como Diego Ortiz o Tomás Luis de Victoria-, regresó a España. En 1567 obtuvo la Cátedra de Música de la Universidad de Salamanca, ejerciendo la docencia hasta su jubilación en 1587. Fue durante este periodo cuando forjó una gran amistad con Fray Luis de León, profesor en la misma institución, quien le dedicó su célebre 'Oda a Salinas'.
En esta misma ciudad publicó en 1577 su obra cumbre, 'De musica libri septem' (Siete libros sobre la música), un tratado teórico fundamental escrito en latín que revolucionó los campos de la acústica, la afinación y el temperamento musical de la época.
Legado y huella en Salamanca

La memoria del músico se conserva en Salamanca con el monumento en la Rúa Mayor. Obra del escultor Hipólito Pérez Calvo, representa al maestro sentado sobre un pedestal de granito, situado en el centro de un estanque rodeado de tubos de órgano en bronce. La figura, fundida en bronce y de 1,60 metros de altura, muestra a Salinas con la mirada al frente sosteniendo una partitura en una mano mientras la otra descansa sobre su pierna.
Su nombre también perdura en el IES Francisco Salinas y en el Coro Francisco Salinas, agrupación vinculada a la Catedral de Salamanca que rinde homenaje a su legado musical.
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