Tallados en los capiteles que coronan las columnas el viandante puede descubrir desde la luna al sol, pasando por venus, Jupiter o Marte
Rincón desconocido de la semana en Salamanca: fue huerto, tuvo un obelisco y de ella escribió Martín Gaite
De la cercana Plaza Mayor cuando se remodeló heredó unos bancos de piedra y respaldo de forja, así como una palmeras chinas
A escasos metros de la Plaza Mayor de Salamanca, más pequeña pero no por ello menos interesante, se encuentra la Plaza de la Libertad. Un apacible rincón que esconde una interesante historia, puede que desconocida para algunos de los que hagan un alto en su camino a la sombra de uno de sus singulares árboles.
De huerta de un convento a los cambios de nombre -sin olvidar el motivo por el que llama plaza de la Libertad- y a las referencias literarias. La escritora salmantina Carmen Martín Gaite hizo referencia a esta plaza en la novela 'Entre visillos', esa plaza que cruzan sus protagonistas camino del Casino de Salamanca, al que "veníamos las chicas casaderas a alternar". "Es bonita esta plaza, muy romántica", escribió Martín Gaite.

La fuente de la Plaza de la Libertad. (Foto: Arai Santana)
La que conocemos como Plaza de la Libertad fue en su origen la huerta del convento de San Elías, perteneciente a los Carmelitas Descalzos, hasta que en la década de 1830 tuvo lugar la desarmotización de Mendizábal y los bienes de las órdenes religiosas pasaron al Estado y a los ayuntamientos. Del convento ha perdurado hasta nuestros días la iglesia del Carmen de Arriba a la que entra por la plaza de los Bandos.
A partir de ahí la que fuera antigua huerta se convierte en una plaza pública, conocida la Plaza de la Libertad. ¿Y por qué se denominó así? Era el año 1842 y la idea era rendir homenaje a la liberación de Salamanca del dominio de los franceses tras la Guerra de la Independencia.
En este rincón salmantino ha habido desde una columna con un león rompiendo unas cadenas (según relata la historia para celebrar la Revolución de 1868, conocida como La Gloriosa) a un obelisco en recuerdo de los estudiantes fallecidos durante las protestas estudiantiles del 2 de abril de 1903.
Ya en la década de los años 20 del siglo XX, desde la Plaza Mayor se trasladaron a este lugar unos bancos corridos de piedra y respaldo de forja, y que hasta entonces habían estado en el ágora salmantina, pero se quitaron cuando se remodelaron sus jardines (porque la Plaza Mayor, por si alguno lo ha olvidado, llegó a tener jardines y hasta un templete de música). Y no fue lo único que heredó esta pequeña plaza de su vecina la Plaza Mayor, porque aquí se replantaron doce palmeras chinas en 1930.
La Plaza de la Libertad tenido otros nombres, durante la dictadura franquista se denominó Plaza de Onésimo Redondo, hasta la llegada de la Transición democrática cuando el Ayuntamiento optó por devolverle su nombre original, Plaza de la Libertad.

Plaza de la Libertad. (Foto: Arai Santana)
Y si hablamos de árboles, del patrimonio verde de esta ciudad, hay que recordar al tejo plantado en esta plaza, un árbol que crece muy despacio y que era considerado sagrado para los celtas.
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