Galería de imágenes: Lunes de Aguas en Salamanca con un hornazo común y dos formas de vivir la fiesta

El frío no frena una celebración multitudinaria que combina el ambiente familiar en el campo con el bullicio juvenil junto al Tormes

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Fotos: Arai Santana
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 2 min.
Última actualización: 

Ni el cielo variable ni el ambiente fresco lograron restar protagonismo a una de las jornadas más esperadas en Salamanca. El Lunes de Aguas volvió a llenar de vida parques, riberas y caminos, confirmando que la tradición del hornazo sigue tan vigente como siempre, aunque se viva de maneras muy distintas. Desde media mañana, la ciudad comenzó a desplegar una estampa reconocible: grupos cargados con bolsas, mantas y comida buscando su lugar para celebrar. Pero más allá de la imagen común, la jornada volvió a mostrar un claro contraste en la forma de disfrutarla.

ENTRE LA FIESTA Y LA SOBREMESA

En las inmediaciones del Puente Romano de Salamanca, el ambiente adquirió un tono claramente festivo. La concentración de jóvenes y estudiantes convirtió la zona en el punto más animado del día, con música, reuniones multitudinarias y un ritmo constante de celebración.

A pocos kilómetros, sin embargo, la escena cambiaba por completo. En espacios como La Aldehuela, Huerta Otea o la ribera del Tormes, predominaba un ambiente más pausado. Familias y grupos de amigos apostaban por la tranquilidad, organizando meriendas al aire libre, juegos y largas conversaciones, lejos del ruido y las aglomeraciones.

Este doble escenario evidencia cómo una misma tradición puede adaptarse a diferentes formas de entender el ocio, sin perder su esencia compartida.

El Lunes de Aguas no es solo una jornada festiva, sino una celebración con fuerte arraigo histórico y cultural, reconocida como Fiesta de Interés Turístico de Castilla y León. Su origen se remonta al siglo XVI, cuando Felipe II ordenó el traslado temporal de las prostitutas fuera de la ciudad durante la Semana Santa. Con el tiempo, aquel episodio dio lugar a una tradición que hoy ha dejado atrás su contexto original para centrarse en la convivencia y la gastronomía, con el hornazo como protagonista indiscutible.

Lejos de diluirse, el Lunes de Aguas demuestra cada año su capacidad de adaptación. Fiesta multitudinaria o jornada tranquila, celebración juvenil o encuentro familiar, todas las versiones conviven en un mismo día que sigue marcando el calendario salmantino.

IMÁGENES DEL LUNES DE AGUAS EN EL PUENTE ROMANO AQUÍ

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