Junto a María Nuestra Madre en un recorrido que tiene otros momentos esperados como la subida por Tentenecio y la entrada en la Catedral
Humildad y devoción para cruzar el Puente Romano con el Cristo del Amor y de la Paz
Junto a María Nuestra Madre en un recorrido que tiene otros momentos esperados como la subida por Tentenecio y la entrada en la Catedral
El Cristo del Amor y de la Paz ha cruzado este Jueves Santo el Puente Romano a la luz de las velas de los candiles en la procesión del Arrabal, una de las imágenes más icónicas de la Semana Santa de Salamanca por ser la única que pasa por este emblemático puente sobre el río Tormes -con la Catedral al fondo-, acompañado por los cofrades vestidos con hábitos blanco monacales, a cara descubierta como símbolo de humildad y devoción.
Junto al Cristo del Amor y de la Paz, una talla anónima del siglo XVII, procesiona María Nuestra Madre -talla de Hipólito Pérez Calvo de 1987, que este año, como novedad, también ha vestido una saya realizada gracias a la donación del traje de luces del torero Alberto López Simón- desde la iglesia del Arrabal y hasta el casco histórico de la ciudad, junto a los centenares de fieles a lo largo de un recorrido que tiene, además del paso por el Puente Romano, otros momentos esperados como la subida por la calle Tentenecio y la entrada en la Catedral -por la Puerta del Obispo y salida posterior por Puerta de Ramos- para el acto penitencial que se celebra en el Atrio y que culmina con la suelta de palomas.

De nuevo en la plaza de Anaya, la procesión prosigue por la Rúa Mayor, calle Meléndez, calle de la Compañía, Rúa Antigua, plaza de San Isidro, calle Libreros, calle Veracruz, calle Tentenecio, Ribera del Puente, Puente Romano, carretera de Madrid, paseo del Progreso y llegada a la iglesia del Arrabal.
Una de las procesiones más largas con regreso ya de madrugada al templo del barrio del Arrabal, al otro lado del río, en un acto de recogimiento y que destaca además por la sencillez de los hábitos de los hermanos de la Hermandad del Cristo del Amor y de la Paz, siendo además esta cofradía pionera en abrir la carga de pasos a las mujeres a finales de la década de los años 80, siendo ellas las que cada Jueves Santo procesionan con la imagen de María Nuestra Madre.

A lo largo de su recorrido, la hermandad ha estado acompañada por la Banda de Música Ciudad del Tormes y la Banda de Música de Villamayor.
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