Regan Magarity, 421 días después: una rodilla, paciencia infinita y dos nombres propios, Esther y Ángel

La pívot de Perfumerías Avenida habla del proceso de su vuelta tras una lesión de rodilla marcada por el apoyo diario de sus readaptadores y de su entorno

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Regan Magarity, 421 días después: una rodilla, paciencia infinita y dos nombres propios, Esther y Ángel
Regan Magarity se vestirá de corto
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 3 min.

Regan Magarity vuelve a sonreír en la pista. Ya es una más en la rotación de Perfumerías Avenida, pero su regreso no se mide solo en minutos o estadísticas. Se mide en madrugones, en sesiones de piscina, en trabajo invisible de gimnasio y en abrazos. En 421 días entre un partido y otro. "Ha sido muy desafiante todo el proceso: la lesión, la operación y luego la rehabilitación. Pasas por todo tipo de emociones. Estaba devastada cuando sucedió", admite con naturalidad en unas declaraciones difundidas por el club. El golpe fue duro. Pero también fue el inicio de una decisión firme: convertir la recuperación en su única meta. "Sabía que tenía que superar ese momento y poner todo mi foco en la rehabilitación".

La recuperación de una lesión grave de rodilla no es lineal. Magarity lo explica sin dramatismos, pero sin edulcorar nada. "Es muy difícil mentalmente porque es día a día. Un día te sientes genial y al siguiente tienes un retroceso. Son subidas y bajadas"

En ese contexto, la clave fue dividir el reto en pequeños pasos. "Tienes que desglosarlo en metas muy pequeñas: empezar a correr, luego saltar… Son objetivos específicos que te ayudan a sentir que vuelves a ser jugadora".

Disciplina no le falta. "Soy una persona disciplinada y tengo metas fuertes para mí misma". Pero si hay algo que subraya por encima de todo es el apoyo recibido.

"Ellos alegran mi día"

Magarity se detiene cuando habla de quienes la acompañaron en el proceso. Ángel y Esther no son solo nombres en su discurso; son los 'fisios' del club y son parte esencial de su vuelta. "Tuve la suerte de venir aquí y trabajar con Ángel y Esther y estoy súper agradecida. Trabajé con ellos todos los días y pusieron tanta confianza en mí y en nuestro trabajo…".

La escena se repite en su relato: madrugones para ir a la piscina, sesiones de gimnasio, rutinas repetidas hasta la saciedad. Pero también sonrisas.

"Ir a la piscina muy pronto por la mañana y ver la sonrisa de Esther… ellos alegran mi día. Vengo al gimnasio con Ángel todos los días y él siempre está de buen humor. Cuando trabajas con personas increíbles que te ayudan a levantarte, el proceso es más sencillo".

Semana a semana empezó a ver avances. "De alguna manera ves la luz al final del túnel".

Atenas, el punto de inflexión

El regreso oficial llegó en Atenas. "Estaba nerviosa antes del partido. Pero en cuanto puse el pie en la cancha, todo se fue. Dejas que tus instintos tomen el control".

Después vino el orgullo. "Fueron unos 421 días entre partidos. Es una locura. Estaba orgullosa de mí misma por haber superado eso".

Primera canasta y el abrazo del vestuario

Hay imágenes que condensan un año entero. Para ella, fue un tiro libre en La Seu. Abby a su lado. El equipo arropándola.

"Fue un momento increíble. Mis compañeras abrazándome, abrazando todo el proceso. Me han visto pasar por todo. Su apoyo significa mucho".

El vestuario ha sido otro sostén. "Somos un grupo increíble de jugadoras y personas. Me aceptaron, entendieron mi situación, tuvieron paciencia conmigo. Eso también ayuda muchísimo".

Crecer en la adversidad

La temporada tampoco ha sido sencilla para el equipo. Lesiones, cambios de rol, la eliminación europea. Pero Magarity detecta algo positivo en todo ello. "Muchas están asumiendo roles diferentes a los habituales y eso es especial. Todo el mundo da un paso adelante. Eso nos hace crecer y tener más unidad".

Con la Eurocup ya atrás, el objetivo es claro. "Ahora nos enfocamos en la Liga y en cumplir nuestros objetivos. Cuando vas a un equipo quieres ganar. Tenemos metas específicas y estamos en el camino".

Más que una vuelta

En lo personal, se siente cada vez más cerca de su mejor versión. "Definitivamente me siento más como yo cuando juego. Más confianza, más fuerza en mi pierna. Estoy juntando las piezas".

Pero si algo ha aprendido en este proceso es que no todo depende de una misma. "Estoy orgullosa. Ha sido un proceso largo, de mucha paciencia. La gente que te rodea es muy importante en los momentos difíciles. Y también tienes que ser amable contigo misma".

Regan Magarity ha vuelto a jugar. Pero, sobre todo, ha vuelto acompañada. Y en su historia, las sonrisas de Esther y el buen humor de Ángel forman parte inseparable de cada paso que la ha devuelto a la pista.

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