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"Preguntar no provoca el suicidio": los mitos que el Teléfono de la Esperanza quiere desmontar en Salamanca
La organización aborda seis falsas creencias y recuerda que hablar de esta realidad con sensibilidad puede ayudar a detectar el sufrimiento y facilitar que una persona busque ayuda
Hablar de suicidio continúa siendo difícil. Alrededor de esta realidad persisten mitos y creencias que pueden dificultar que una persona pida ayuda o que su entorno identifique que está atravesando una situación de sufrimiento. Por ello, el Teléfono de la Esperanza de Salamanca ha aprovechado su campaña de sensibilización para poner el foco en algunas de estas ideas y explicar por qué pueden resultar perjudiciales.
La iniciativa gira en torno al lema 'Cuando solo ves nada', una frase que trata de reflejar cómo puede percibir el futuro una persona inmersa en una crisis. "El que está en una crisis de ideación suicida no ve nada, no ve un futuro", explica Miriam Ruano, responsable de comunicación del Teléfono de la Esperanza de Salamanca.
Pero esa falta de perspectiva también puede pasar inadvertida para quienes rodean a la persona. "El problema es que los que lo rodean tampoco ven nada de lo que esta persona está sufriendo", señala.
Mito 1: quien piensa en suicidarse nunca lo manifiesta
Una de las creencias que la organización quiere combatir es la idea de que una persona que está pensando en suicidarse nunca expresa lo que le ocurre.
Desde el Teléfono de la Esperanza recuerdan que puede haber manifestaciones verbales o señales de sufrimiento que deben tomarse en serio. Por eso, ante una situación que genere preocupación, consideran importante acercarse a la persona y abrir un espacio de conversación.
Mito 2: si alguien dice que quiere morir, no lo hará
Existe también la creencia contraria: pensar que quien habla de querer morir nunca llegará a intentarlo.
Para el Teléfono de la Esperanza, ninguna de las dos ideas debe darse por cierta. Expresar un sufrimiento intenso o hablar de la muerte puede ser una señal de que una persona necesita ayuda y debe favorecer que su entorno se acerque a ella desde la escucha y la empatía.
Mito 3: preguntar por el suicidio puede provocarlo
Es uno de los temores más extendidos. Sin embargo, desde el Teléfono de la Esperanza insisten en que preguntar directamente y con sensibilidad no provoca que una persona se suicide.
Al contrario, poner la cuestión sobre la mesa puede permitir que alguien que está sufriendo encuentre un espacio en el que hablar de lo que le ocurre.
"Es muy importante hablar del suicidio", señala Ruano, que considera fundamental hacerlo de una manera cuidadosa y empática.
Mito 4: es mejor no hablar del suicidio
El silencio tampoco constituye una herramienta de prevención. El Teléfono de la Esperanza reclama hablar de esta realidad con responsabilidad, serenidad y sensibilidad, también desde los medios de comunicación.
La organización rechaza la idea de que abordar el suicidio de manera adecuada sea necesariamente perjudicial. La clave, explica Ruano, está en cómo se cuenta: sin alarmismo y evitando enfoques que puedan resultar dañinos.
Mito 5: hablar de suicidio es hablar de una decisión inevitable
La organización pone el foco en otra idea esencial: la persona no necesariamente quiere morir, sino dejar de sufrir.
"Nadie quiere suicidarse; lo que nadie quiere es sufrir", resume Ruano.
La frase pretende poner el foco en el sufrimiento que existe detrás de una crisis y en la necesidad de que la persona pueda encontrar apoyo y recursos antes de tomar una decisión irreversible.
Mito 6: para ayudar hay que tener las respuestas
Otro de los mensajes que transmite el Teléfono de la Esperanza es que acompañar a una persona que sufre no significa tener que solucionar su problema.
Sus voluntarios reciben una formación específica para aprender a escuchar de manera activa y empática. "Nosotros no aconsejamos, damos herramientas", explica Ruano.
Por eso, ante una situación de especial gravedad, el entorno no tiene por qué afrontar el problema en solitario. Escuchar, mostrar cercanía y recurrir a profesionales y servicios especializados puede ser mucho más importante que intentar encontrar por cuenta propia la respuesta perfecta.
Hablar para hacer visible lo que no se ve
Con esta campaña, el Teléfono de la Esperanza quiere contribuir a que el suicidio deje de estar rodeado exclusivamente de silencio y tabúes. El objetivo es hacer visible el sufrimiento, facilitar que pueda expresarse y recordar que pedir ayuda es posible.
En Salamanca, el Teléfono de la Esperanza dispone de atención telefónica las 24 horas del día, todos los días del año, a través de los números 923 22 11 11 y 717 003 717. Las llamadas son gratuitas, confidenciales y anónimas.
También cuenta con un servicio de chat dirigido especialmente a adolescentes y jóvenes a través de conectate.social, disponible entre las 18.00 y las 00.00 horas.
Porque, como resume el lema de la campaña, a veces el sufrimiento que más necesita ser escuchado es precisamente el que quienes están alrededor no consiguen ver.
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