La organización aborda seis falsas creencias y recuerda que hablar de esta realidad con sensibilidad puede ayudar a detectar el sufrimiento y facilitar que una persona busque ayuda
"Nadie quiere suicidarse; lo que nadie quiere es sufrir": el Teléfono de la Esperanza pone voz a 525 casos en Salamanca
La organización sale a la calle para visibilizar una realidad rodeada de silencio y recuerda que escuchar, preguntar y acompañar también puede ayudar
Salamanca ha puesto este viernes el foco en una realidad que sigue siendo difícil de nombrar. El Teléfono de la Esperanza de Salamanca ha salido a la calle con motivo del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de septiembre, para romper silencios, desmontar mitos y recordar que detrás de una crisis suicida existe un sufrimiento que no siempre consigue hacerse visible.
La actividad se ha trasladado a este viernes en Salamanca debido a la celebración de las fiestas de la ciudad. Con un ambiente ya más tranquilo en las calles, la organización ha aprovechado la jornada para acercar a los salmantinos un mensaje que considera fundamental: hablar del suicidio de forma responsable, serena y sensible también es una forma de prevención.
Miriam Ruano, responsable de comunicación del Teléfono de la Esperanza de Salamanca, ha sido una de las encargadas de explicar durante la jornada los objetivos de esta iniciativa. La organización ha querido poner sobre la mesa seis mitos relacionados con el suicidio y llamar la atención sobre una realidad que continúa rodeada de tabúes.
Las cifras ayudan a dimensionarla. Según los datos citados por la organización, 720.000 personas mueren cada año por suicidio en el mundo, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud. En Salamanca, durante el pasado año, se registraron 525 casos entre intentos de suicidio y suicidios consumados, según los datos manejados por el Teléfono de la Esperanza.
El lema de la campaña de este año, 'Cuando solo ves nada', intenta explicar precisamente qué puede experimentar una persona sumida en una crisis. "El que está en una crisis de ideación suicida no ve nada, no ve un futuro", explica Ruano. El problema, añade, es que quienes están alrededor tampoco siempre son capaces de identificar las señales del sufrimiento.

Desde el Teléfono de la Esperanza inciden en que uno de los principales mitos consiste en pensar que una persona que contempla el suicidio nunca lo manifiesta. También existe la creencia contraria: que quien expresa que no quiere seguir viviendo nunca llegará a intentarlo.
Para Ruano, ambas ideas dificultan la prevención. "Es muy importante hablar del suicidio, incluso cuando ves a alguien a tu alrededor que quiere suicidarse", señala. Preguntar directamente, pero con delicadeza, sensibilidad y empatía, puede abrir una puerta para que esa persona pida ayuda.
La responsable de comunicación insiste además en una idea: "Nadie quiere suicidarse; lo que nadie quiere es sufrir". Desde esta perspectiva, el suicidio aparece ligado a situaciones de sufrimiento extremo en las que la persona puede dejar de encontrar una salida.
Hablar de suicidio no provoca más suicidios
Otro de los mitos que el Teléfono de la Esperanza quiere combatir afecta directamente a los medios de comunicación. Durante años ha existido el temor de que informar sobre un suicidio pueda provocar un efecto de imitación.
La organización sostiene que no hablar de suicidio no contribuye a prevenirlo y reclama a los medios que, cuando aborden estos casos, lo hagan "con honestidad, con serenidad, sin hacer alarmismo y con sensibilidad".
Ese mismo principio, explica Ruano, debe aplicarse en el entorno familiar y social. Poner palabras al sufrimiento puede facilitar que una persona deje de afrontarlo sola y llegue hasta los recursos especializados que pueden ayudarla.
En esa labor adquiere especial importancia el trabajo de los voluntarios del Teléfono de la Esperanza de Salamanca. Ruano explica que no cualquiera está preparado para atender una situación de crisis de estas características y que la organización exige una formación específica, intensa y prolongada.
Actualmente, Salamanca cuenta con nuevos voluntarios que se encuentran en la última fase de su formación. Aprenden a trabajar desde la escucha activa y la empatía, no desde el consejo.
"Nuestro problema es este: una escucha activa y empática", resume Ruano. Se trata, explica, de aprender a ponerse en el lugar de quien llama para comprender qué está viviendo y poder ofrecerle herramientas.
"Nosotros no aconsejamos, damos herramientas", señala. Una forma de acompañamiento que, en determinadas ocasiones, puede producirse en momentos especialmente delicados y que requiere preparación para saber cómo responder.
Ruano recuerda que a lo largo de su experiencia ha recibido llamadas de personas que se encontraban en situaciones de crisis muy graves y que, gracias a la intervención de los voluntarios formados, han podido ser acompañadas y disuadidas de tomar una decisión irreversible.

Un teléfono abierto las 24 horas en Salamanca
Ante una persona del entorno que pueda estar atravesando una situación de este tipo, el Teléfono de la Esperanza recomienda no cargar en solitario con la responsabilidad de ayudarla y recurrir a profesionales y servicios especializados.
En Salamanca, el Teléfono de la Esperanza atiende las 24 horas del día, todos los días del año, a través de los números 923 22 11 11 y 717 003 717. Las llamadas son gratuitas, confidenciales y anónimas.
La organización dispone además de un servicio de chat destinado especialmente a adolescentes y jóvenes a través de conectate.social, operativo entre las 18.00 y las 00.00 horas.
El mensaje que el Teléfono de la Esperanza ha querido dejar este viernes en las calles de Salamanca va más allá de una jornada concreta. Se trata de hacer visible aquello que muchas veces permanece oculto, aprender a reconocer las señales y entender que preguntar, escuchar y acompañar puede ser el primer paso para que una persona encuentre ayuda.
Porque cuando alguien siente que "solo ve nada", a veces lo primero que necesita no es una respuesta, sino que alguien se quede a escuchar.
La organización forma a nuevos voluntarios en escucha activa y empatía y mantiene una atención telefónica gratuita, confidencial y anónima durante las 24 horas del día
La organización sale a la calle para visibilizar una realidad rodeada de silencio y recuerda que escuchar, preguntar y acompañar también puede ayudar
Se impartirán en dos turnos entre el 30 de septiembre y el 8 de octubre. El periodo de inscripción se abre el próximo lunes, 21 de septiembre








