El itinerario en San Esteban de la Sierra permite descubrir las huellas de la tradición vitivinícola y los paisajes serranos a través de prensas excavadas en roca
Ruta de los Lagares Rupestres: historia y senderismo entre antiguos viñedos de granito
El itinerario en San Esteban de la Sierra permite descubrir las huellas de la tradición vitivinícola y los paisajes serranos a través de prensas excavadas en roca
La historia de San Esteban de la Sierra está estrechamente ligada a la cultura del vino. Una de las mejores formas de descubrir esa relación es recorrer la Ruta de los Lagares Rupestres, un itinerario circular de 12,86 kilómetros y 331 metros de desnivel que atraviesa algunos de los paisajes más representativos del municipio y conserva las huellas de las formas de vida de generaciones pasadas.
La ruta, de dificultad media y apta para realizar en familia, requiere alrededor de cinco o seis horas si se recorre con tranquilidad y se aprovechan sus numerosos puntos de interés. El itinerario combina naturaleza, patrimonio e historia y permite contemplar las sierras de Francia y de Béjar, así como distintos paisajes del norte de Extremadura.
El recorrido parte de la Bodega Cooperativa de San Esteban, por el camino del Guijarral, y se adentra progresivamente en un territorio salpicado de antiguos cultivos, bancales, eras, corrales, fuentes, pozas y, sobre todo, lagares excavados directamente en la roca.
El principal atractivo de la ruta son los lagares rupestres, excavaciones realizadas por el ser humano en grandes bloques de granito y destinadas a las primeras fases de elaboración del vino.
A lo largo del itinerario pueden encontrarse lagares de uno y de dos recipientes, siendo estos últimos los más habituales. En la pila de mayor tamaño se llevaba a cabo el pisado de la uva y, en ocasiones, también su prensado. Posteriormente, el mosto pasaba a través de un pequeño orificio, conocido como bocín, hasta una segunda cavidad de menor tamaño donde era recogido.
Estas estructuras constituyen uno de los vestigios más singulares de la antigua actividad vitivinícola de la comarca y permiten imaginar un paisaje muy diferente al actual, cuando las viñas ocupaban buena parte de estas laderas.
La ruta está dividida en seis sectores vinculados a los diferentes pagos que atraviesa, lo que permite realizar también recorridos parciales de menor longitud.
Del Guijarral a Bajenoso
El primer tramo conduce al caminante, tras superar una pendiente inicial, hasta el Alto del Guijarral. Desde este punto se obtiene una de las primeras panorámicas destacadas del recorrido, con San Esteban de la Sierra a los pies, el monte del Castañar a la espalda y, al otro lado del río Alagón, el oscuro monte del Cancho y el paisaje abancalado del Tiriñuelo. Al fondo se dibuja el cordal montañoso que culmina en la Peña de Francia.
Después de un tramo más suave y un nuevo repecho aparece el pago de Bajenoso, un territorio que en el pasado estuvo intensamente explotado. Los cientos de paredones que recorren sus laderas son el testimonio de aquella actividad agrícola. Entre las antiguas terrazas, hoy en muchos casos arruinadas, aparecen los lagares rupestres, integrados en un paisaje donde los afloramientos graníticos y el matorral han ido recuperando terreno.
Desde el segundo lagar de Bajenoso el camino resulta más cómodo hasta alcanzar el regato de Valmedroso. A partir de ahí vuelve la pendiente hasta las eras del Prado Concejo y sus grandes formaciones graníticas.

Bosques y berrocales en Valmedroso y Las Huertitas
En el camino quedan atrás las fuentes del Guijo y del Roble, pequeños viñedos y antiguos huertos que durante generaciones aprovecharon el agua de fuentes, pozos y regatos.
El siguiente gran espacio del recorrido es Las Huertitas, un paisaje de gran diversidad geológica y vegetal que se extiende desde el Alto de Valmedroso y Cantarrana hasta Rando y desde el Prado Concejo hasta el cauce del Alagón.
Las grandes formas de granito conviven aquí con tierras arenosas y pendientes orientadas hacia zonas umbrosas. Robledales, castaños, fresnos y cerezos silvestres forman la cubierta vegetal, acompañados por bardas, retamas, espinos, cantuesos y mejoranas.
Majallana y Muñiquero: un paisaje que ha cambiado
Tras superar dos pequeños rodales de pinos, el itinerario continúa por los pagos del Jardito, Majallana y Lagarejos hasta llegar al Muñiquero. Antes, el caminante puede detenerse en el mirador de Majallana, uno de los puntos idóneos para contemplar el paisaje.
El abandono de determinados aprovechamientos ha favorecido también el regreso de la fauna. Corzos, zorros y jabalíes encuentran en estos montes un hábitat adecuado, mientras buitres, águilas, milanos y otras rapaces sobrevuelan con frecuencia el territorio.
Los Pajares y la memoria de la vida rural
La ruta alcanza después Los Pajares, en la ladera de los Riscos, orientada hacia el este y con vistas hacia las elevadas cumbres del Sistema Central. El paisaje conserva restos de antiguas casetas y corrales vinculados a la actividad ganadera. Algunas construcciones han sido restauradas, pero la mayoría son testimonio del abandono progresivo de una forma de vida que llegó a mantener varias familias en este territorio.
El tramo final de la ruta desciende por un amplio camino paralelo al dique de los Riscos y a la carretera que comunica San Esteban con Los Santos. El sendero atraviesa un paisaje de jaras, bardas, alcornoques y robles melojos antes de alcanzar uno de los grandes puntos panorámicos del recorrido: el mirador de la Cruz del Monte.
Desde allí se abre una amplia panorámica sobre San Esteban de la Sierra y Santibáñez, situados en las vertientes de solana y umbría del monte del Castañar. Ante los ojos del caminante aparecen viñedos, olivares, frutales y praderas, junto a diferentes localidades serranas y las cumbres que caracterizan el horizonte.
A la derecha se extiende el robledal del Bardal, acompañado por la sucesión de antiguos paredones que ascienden entre las formaciones graníticas hasta el pago de la Dehesa. A la izquierda se divisan Cristóbal y Valdefuentes de Sangusín y, al fondo, la Sierra de Béjar, techo de la provincia de Salamanca.
La Ruta de los Lagares Rupestres es, en definitiva, mucho más que un recorrido senderista. Sus casi 13 kilómetros permiten acercarse a la evolución de un paisaje construido durante siglos por la agricultura, la ganadería y la viticultura, al tiempo que muestran cómo la naturaleza ha ido recuperando espacios abandonados.
Para disfrutar del recorrido es recomendable utilizar calzado cómodo, llevar agua y respetar los caminos y sendas señalizados, evitando abandonar el trazado. La recompensa es un itinerario que combina patrimonio, naturaleza, paisaje e historia y que permite descubrir, paso a paso, la profunda relación entre San Esteban de la Sierra y el territorio que lo rodea.
DETALLES DE LA RUTA
Localidad: San Esteban de la Sierra
Longitud: 13,2 km
Recorrido: Circular
Dificultad: Media
Duración: 5-6 horas aprox.
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