La UCI del Hospital abre sus puertas a las familias: "La parte emocional es esencial para una mejor recuperación"

La Escuela de Familias del Hospital de Salamanca busca reducir el miedo y la incertidumbre de los allegados, implicándolos en el cuidado y recuperación de sus seres queridos

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La UCI del Hospital abre sus puertas a las familias: "La parte emocional es esencial para una mejor recuperación"
El autor esTamara Navarro
Tamara Navarro
Lectura estimada: 6 min.

La Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario de Salamanca ha puesto en marcha una Escuela de Familias para acompañar, informar y formar a los familiares de los pacientes ingresados. La iniciativa nace del grupo de trabajo de humanización de la UCI, que desde hace años trabaja para hacer menos traumática la estancia de los pacientes y que ahora pone el foco también en quienes les acompañan.

El objetivo es que las familias conozcan el funcionamiento de la unidad, pierdan el miedo ante los aparatos y alarmas y puedan implicarse en el cuidado de sus seres queridos, siempre junto a los profesionales. Las sesiones son impartidas por enfermeras de la UCI y la fisioterapeuta y se adaptan a las dudas y necesidades de cada familia.

La UCI cuenta con 32 camas y otras seis de cuidados críticos postquirúrgicos, con una ocupación habitualmente elevada. En este contexto, la información se convierte en una herramienta fundamental para afrontar los principales miedos de los familiares, desde el pronóstico y la recuperación hasta el temor a que el paciente esté sufriendo.

Para Irene Iglesias Barrueco, enfermera de la UCI y participante en la Escuela de Pacientes, la familia es una pieza fundamental en la recuperación: puede ayudar al paciente emocionalmente, orientarle cuando está desorientado y colaborar en tareas como la movilización o la alimentación. Una apuesta por "una UCI abierta" que las familias puedan ver "como una ayuda, no como un castigo".

 

-¿Cómo surgió la idea de crear la Escuela de Familias en la UCI y qué necesidad detectaron para ponerla en marcha?

-"Existe un grupo de trabajo de humanización que funciona desde hace años y trabaja continuamente. En general, las acciones han ido enfocadas en mejorar la estancia y hacer menos traumática la experiencia del paciente, pero se vio que una parte esencial es la familia del paciente y, muchas veces, supone una gran ayuda, por lo que se vio la necesidad de implicarlas en el cuidado.

Por lo que vemos, cuanto más implicado esté el paciente y la familia, mejor el resultado o, al menos, se hace más llevadera la experiencia. Hablando con compañeros de otros hospitales que ya contaban con este recurso, la visión general es que era muy positivo tanto para las familias como para los profesionales, por lo que se decidió ponerlo en marcha. Afortunadamente, tanto todo el equipo como desde dirección del hospital se apoyó la iniciativa".

-¿Quién impartirá las sesiones?

-"Aunque el grupo de trabajo lo forman muchos profesionales de diferentes categorías, las sesiones las imparten cada día una o dos enfermeras del equipo, incluyendo a la supervisora, y la fisioterapeuta de la unidad".

-¿Qué es lo primero que quieren transmitir a una familia cuando un ser querido ingresa en la Unidad de Cuidados Intensivos?

-"Lo que se intenta es que las familias busquen en los profesionales que estamos allí trabajando un apoyo, conozcan los recursos que hay y, sobre todo, sepan que son una parte esencial de la recuperación de su familiar, por lo que también deben de ser cuidadas".

-¿Con cuántos pacientes cuenta habitualmente la UCI del Hospital de Salamanca y cuántos ingresos registra aproximadamente a lo largo del año?

-"Tenemos en total unas 32 camas de UCI y seis camas de cuidados críticos postquirúrgicos y habitualmente el porcentaje de ocupación es bastante elevado.

Afortunadamente, cada vez contamos con más recursos o tratamientos y podemos tratar cada día patologías más complejas que antes no tenían alternativa, por lo que cada vez son más pacientes los que se pueden beneficiar de los recursos que disponemos".

 

"Cuanto más informadas estén, más seguros se sienten, y eso se lo transmiten al paciente"

 

-¿Qué tipo de dudas o miedos son los más frecuentes entre los familiares durante los primeros días de ingreso?

-"La mayor preocupación que tienen es el pronóstico de su familiar y si se recuperará. Necesitan saber, necesitan tener información y sentirse seguros.

Les intentamos explicar los diferentes recursos con los que cuentan para que no suponga una carga añadida para ellos, les explicamos cómo funciona la unidad, para que se encuentre lo mejor posible, y les enseñamos los diferentes aparatos y sonidos que se pueden encontrar, para que entiendan que no todas las alarmas o sonidos significan correr o empeoramiento y puedan estar más tranquilos.

Luego hay una preocupación general: si está sufriendo su familiar, ya que muchos pacientes están dormidos y no pueden comunicarse, y si ellos pueden hacer algo. Buscamos hacerles llegar que siempre intentamos que su familiar esté lo más confortable posible".

-Hablan de convertir a las familias en una parte activa del proceso asistencial. ¿Cómo pueden colaborar sin interferir en la labor de los profesionales?

-"Son una parte esencial. Lo primero porque a nivel emocional el tiempo que los pacientes están con sus familiares mejora mucho anímicamente, les dan fuerzas para continuar.

Hay veces que los pacientes pueden llegar a tener cuadros de delirio o desorientación, por ejemplo, y la familia les ayuda a centrarse, saber quiénes son, dónde están… Al final son gente que conocen desde siempre, nosotros somos caras que nunca han visto.

Por otra parte, pueden ayudarles a moverse o a comer, por ejemplo. Lo que el paciente pueda hacer por sí mismo le ayudará, por una parte, a recuperar o a no perder más funciones o capacidades y, por otra, también hace que se sientan mejor cuanto mayor autonomía tienen.

Y las familias agradecen poderles ayudar sabiendo que estamos nosotros para supervisarles. Les ayuda en el momento en que el paciente pueda volver a casa a no tener ese miedo a cómo hacerlo".

 

"No todas las alarmas o sonidos significan correr o empeoramiento"

 

-Uno de los objetivos es prevenir el Síndrome Post-UCI. ¿En qué consiste exactamente este síndrome y hasta qué punto puede afectar también a los familiares?

-"Pues hay secuelas físicas que dependen mucho de la patología en concreto, pero también muchas derivadas del tiempo que han permanecido en la UCI; pierden masa muscular y fuerza para caminar, por ejemplo, les cuesta mucho a veces volver a comer y pierden mucha autonomía.

Además, están las secuelas emocionales y psíquicas: miedo, pesadillas, recuerdos distorsionados. Y es importante trabajar todas las partes por igual".

-¿Qué contenidos prácticos se abordarán en estas sesiones de la Escuela de Pacientes y qué herramientas se llevarán las familias después de participar en ellas?

-"El ritmo de la sesión lo marcan las familias, pero en general se les informa de los diferentes recursos, tanto materiales como humanos, que hay. Se les enseña cómo funciona la unidad, qué ve su familiar cuando está en la cama y las diferentes alarmas que pueden escuchar, qué dispositivos puede necesitar su familiar que le pongamos y qué puede sentir con ellos.

Incluso, si lo desean, les damos unas nociones de curas o manejo de ostomías, por ejemplo, si su familiar va a necesitar en casa esos cuidados".

-¿Han observado que una familia mejor informada repercute también en la recuperación y el bienestar emocional del paciente?

-"Totalmente. Cuanto más informadas estén, más seguros se sienten, y eso se lo transmiten al paciente. La parte emocional es esencial para una mejor recuperación".

-La UCI suele ser un entorno que impone mucho respeto. ¿Creen que iniciativas como ésta ayudan también a humanizar la imagen que la sociedad tiene de estos servicios?

-"Eso esperamos y, por lo que vemos, creo que es una iniciativa muy positiva. Hasta ahora se veía como un terreno hostil y cerrado; ahora intentamos que sea una UCI abierta y que la puedan ver como una ayuda, no como un castigo".

 

"Es importante trabajar todas las partes por igual: las secuelas físicas y las emocionales y psíquicas"

-¿Cómo esperan medir el éxito de la Escuela de Familias?

-"Tras las sesiones, transcurrido un mes, se les hace una pequeña encuesta a las familias para que nos den su feedback y ver si les ha ayudado o ver qué cambiarían".

-¿Creen que esta iniciativa podría convertirse en un modelo para otros hospitales de Castilla y León e incluso del resto de España?

-"Ojalá que el resto de los hospitales que no tienen ya este recurso lo pongan en marcha. Nosotros nos fijamos en muchos que ya lo tienen. Es fácil, a nivel material, de llevar a cabo y la experiencia general es muy positiva, tanto para profesionales como para familiares".

-El Hospital Universitario de Salamanca aspira a obtener la acreditación HU-CI. ¿Qué supone este reconocimiento y qué cambios implica para una unidad de cuidados intensivos?

-"La acreditación significa ver que vamos por el buen camino, que algo estamos haciendo bien y una motivación para seguir haciéndolo lo mejor posible".

"Ahora intentamos que sea una UCI abierta y que la puedan ver como una ayuda, no como un castigo"

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