Un verano marcado por cinco muertes en las carreteras de Salamanca

Salamanca cierra los principales meses estivales con cinco fallecidos en accidentes de tráfico, cuatro en salidas de vía y el último tras una colisión mortal

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Un verano marcado por cinco muertes en las carreteras de Salamanca
Guardia Civil en el lugar de uno de los siniestros (Vicente)
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 3 min.

El verano de 2026 está dejando un balance especialmente trágico en las carreteras y vías de la provincia de Salamanca. Desde finales de junio y hasta el 21 de agosto, cinco personas han perdido la vida en accidentes de circulación, según el recuento provisional de los siniestros registrados durante este periodo. La cifra, sin embargo, depende del punto desde el que se empiece a contar. Si se toma como referencia el criterio habitual de las grandes operaciones estivales de la Dirección General de Tráfico, centrado en julio y agosto, el balance asciende a cuatro víctimas mortales. Si se amplía la mirada hasta el inicio astronómico del verano y los últimos días de junio, se suma también el fallecimiento registrado en Candelario.

Más allá del número final, los accidentes mortales de estos meses dibujan una sucesión de siniestros muy diferentes entre sí, aunque con un claro predominio de las salidas de vía. Cuatro de las cinco víctimas fallecieron después de perder el control de su vehículo, mientras que el último accidente mortal, ocurrido el pasado 21 de agosto en Villares de la Reina, estuvo provocado por una colisión entre un turismo y una motocicleta y ha terminado con la detención del conductor del coche.

El primer fallecimiento se produjo el 23 de junio en Candelario, todavía antes del inicio de las grandes operaciones de tráfico del verano. Un hombre de unos 60 años murió después de que el turismo que conducía se saliera de la trayectoria e impactara contra la fachada de la ermita del Cristo del Refugio, en la plaza Pedro Canónigo. Los servicios sanitarios desplazados hasta el lugar solo pudieron confirmar su fallecimiento.

La siniestralidad volvió a golpear a la provincia en julio. Uno de los accidentes más graves tuvo lugar en la A-66, a la altura de La Cabeza de Béjar, donde una mujer perdió la vida y otras dos personas resultaron heridas de gravedad tras una espectacular salida de vía. El vehículo dio varias vueltas de campana, superó la mediana de seguridad y terminó invadiendo la calzada en sentido contrario. El accidente obligó a movilizar a los bomberos para rescatar a las ocupantes y a un helicóptero medicalizado para su traslado.

También durante los primeros días de julio se registró otro siniestro mortal en Miranda del Castañar. En este caso, el conductor de un turismo falleció después de salirse de una pista forestal. El vehículo acabó incendiándose y las llamas llegaron a afectar a la vegetación próxima, lo que obligó a desplegar medios de extinción además de los equipos encargados de investigar el accidente.

Agosto comenzó con un nuevo fallecimiento. El día 8, un motorista de unos 50 años murió tras sufrir una salida de vía en el kilómetro 26 de la SA-215, dentro del término municipal de Aldeanueva de la Sierra. El hombre perdió el control de la motocicleta, se salió por el margen derecho y cayó sobre la calzada. Pese a la intervención del helicóptero sanitario, una ambulancia y los profesionales sanitarios de la zona, no fue posible salvarle la vida.

El último accidente mortal elevó el balance del verano hasta las cinco víctimas. Ocurrió el 21 de agosto en la N-620, a su paso por Villares de la Reina, alrededor de las seis de la mañana. Según la investigación de la Guardia Civil, un turismo alcanzó por detrás a una motocicleta y el motorista falleció como consecuencia del impacto.

El caso presenta además unas circunstancias especialmente graves. Los ocupantes del turismo abandonaron inicialmente el lugar y regresaron después en otro vehículo. La investigación del Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico (GIAT) ha desembocado en la detención del conductor del coche, al que se atribuyen provisionalmente delitos de homicidio por imprudencia, abandono del lugar del accidente y conducción bajo los efectos del alcohol. Con la investigación todavía abierta en este último caso, el verano deja por ahora un dato difícil de ignorar: cinco vidas perdidas en apenas dos meses, en accidentes repartidos por distintos puntos de la provincia y con escenarios que van desde una carretera nacional o una autovía hasta una vía secundaria, una pista forestal o incluso una calle del casco urbano.

Un balance provisional que vuelve a poner el foco en la vulnerabilidad de la circulación durante los meses de mayor movilidad del año y que confirma que, detrás de cada cifra, hay un accidente con circunstancias distintas y consecuencias irreversibles.

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