Víctor Cosme recoge el testigo de su padre y lleva más de cuatro décadas manteniendo una tradición que cada 16 de julio reúne a cientos de fieles en Alba de Tormes
La familia que mantiene viva la procesión fluvial de la Virgen del Carmen en Alba de Tormes
Víctor Cosme recoge el testigo de su padre y lleva más de cuatro décadas manteniendo una tradición que cada 16 de julio reúne a cientos de fieles en Alba de Tormes
Cada 16 de julio, el río Tormes deja de ser solo un paisaje para convertirse en escenario de una de las tradiciones religiosas más singulares de la provincia de Salamanca. La imagen de la Virgen del Carmen vuelve a surcar sus aguas en una procesión fluvial que emociona a vecinos y visitantes y que, desde hace más de cuatro décadas, mantiene viva la familia Cosme.
Según la Diócesis de Salamanca, esta tradición nació hace entre 40 y 45 años por iniciativa de Ignacio Cosme, junto a varios pescadores de Alba de Tormes, entre ellos su padre, Lorenzo Domínguez, familiares y otros vecinos de la villa. Hasta entonces, la devoción a la patrona de marineros y pescadores se limitaba a los cultos religiosos y a la procesión por las calles, en la que los pescadores acompañaban a la imagen con las redes al hombro.
Tras el fallecimiento de Ignacio, su hijo Víctor Cosme asumió el compromiso de mantener viva esta celebración como una promesa hecha a su padre. Desde entonces, cada año dirige la embarcación familiar en la que navega la Virgen del Carmen, adornada con flores y acompañada por otras barcas, mientras cientos de personas siguen la procesión desde el puente de Alba y las orillas del Tormes.
Una tradición única en la provincia
Para Víctor, esta procesión es "muy bonita y única en la provincia". Él mismo pilota la barca en la que viaja la imagen, acompañado, entre otros, por un religioso carmelita.
Uno de los momentos más esperados llega cuando un buzo recupera del fondo del río un cuadro de la Virgen del Carmen que permanece sumergido durante casi todo el año. La imagen es mostrada a los asistentes en un gesto cargado de simbolismo que cada edición congrega a un gran número de vecinos.
La celebración continúa con el traslado de la talla desde el río hasta la explanada de la Basílica de Santa Teresa, donde se encuentra con otra imagen de la Virgen del Carmen que llega en procesión desde la iglesia del Convento de San Juan de la Cruz. Ambas recorren después juntas las calles de Alba de Tormes, acompañadas también por los niños que han recibido la Primera Comunión durante el año.
Una promesa convertida en legado
La procesión tiene un significado muy especial para Víctor Cosme. Apenas tenía cinco años cuando comenzó a participar junto a su padre en esta celebración y desde entonces ha permanecido ligada a ella.
La preparación empieza la víspera, cuando coloca el trasmallo en el río para que permanezca durante la noche. Al día siguiente revisa la embarcación y prepara todos los detalles con la ayuda de su familia y de la Cofradía de la Virgen del Carmen.
Entre los instantes más emotivos destaca la recogida de la imagen en el Convento de San Juan de la Cruz, un gesto que le recuerda los años en los que realizaba ese mismo recorrido junto a su padre. También la extracción del cuadro de la Virgen del Carmen del río y su elevación hacia el cielo, en recuerdo de los pescadores y de quienes perdieron la vida en el Tormes.
Otra de las tradiciones que se mantiene es la bendición de los peces. Uno de los familiares recoge el trasmallo con especies como barbos, carpas o lucios y el religioso carmelita los bendice antes de devolverlos de nuevo al río.
El Carmen se vive durante todo el mes de julio
La procesión fluvial forma parte del denominado Mes de la Virgen del Carmen, organizado por la Cofradía de la Virgen del Carmen y los Carmelitas Descalzos.
Según informa la Diócesis de Salamanca, del 8 al 16 de julio se celebra una novena en honor a la Virgen, además de rosarios, eucaristías y distintos actos de devoción popular. La jornada principal tendrá lugar el 16 de julio, con el rezo del rosario, la celebración de la eucaristía, la procesión por las calles de Alba de Tormes y la tradicional procesión fluvial por el río Tormes, que concluirá con la imposición y entrega del escapulario.
Este año, además, la celebración se desarrolla bajo el lema 'La Madre de Dios es mía', con motivo del 775 aniversario de la entrega del escapulario del Carmen a San Simón Stock, uno de los símbolos más representativos de la espiritualidad carmelitana.

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