El último vestigio de la fábrica de lanas cae tras 78 años de historia en Chamberí

Con el derribo de la casa del encargado desaparece último vestigio de la antigua fábrica y abre paso a la transformación del barrio

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Derribo de la vivienda
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 2 min.

El final ya es una realidad o mejor dicho, el punto y seguido. La antigua fábrica de lanas de Basilio Redondo, símbolo durante décadas del abandono en el barrio de Chamberí, ha dado hoy su paso definitivo hacia la desaparición con el derribo de la que era su última estructura en pie: la vivienda del encargado.

Esta edificación, que había resistido al paso del tiempo y al progresivo deterioro del complejo industrial, representaba el último vínculo físico con una historia que se remonta a 1948. Su caída marca no solo el cierre material de la fábrica, sino también el final de una etapa que ha condicionado durante generaciones la vida de los vecinos.

Las imágenes del derribo reflejan un momento largamente esperado. Tras más de cuatro décadas desde el cierre de la factoría en 1984, el conjunto ha pasado de ser un espacio abandonado, foco de problemas de seguridad y salubridad, a entrar por fin en una fase irreversible de transformación.

La casa del encargado había quedado como el último elemento en pie tras el inicio de los trabajos de retirada de amianto y el progresivo desmantelamiento del recinto. Su demolición simboliza el punto de no retorno de una intervención que los vecinos llevaban años reclamando sin éxito.

Durante todo este tiempo, el complejo industrial fue sinónimo de deterioro: accesos ilegales, acumulación de residuos, presencia de animales y riesgo estructural constante. Una situación que afectaba directamente a las viviendas colindantes, especialmente al bloque de la avenida Lasalle, cuyos residentes han protagonizado una larga lucha vecinal para lograr una solución.

Los 10.000 metros cuadrados que eran ruina ya son solar

Con la desaparición de la última edificación, se abre ahora una nueva etapa para este espacio de más de 10.000 metros cuadrados. Más allá del derribo completo, el futuro pasa por la recuperación urbana del entorno, con actuaciones previstas como la mejora de la accesibilidad en la calle Mayor de Chamberí, históricamente condicionada por el estrechamiento provocado por el antiguo muro de la fábrica.

El derribo de la casa del encargado pone así el punto final a 78 años de historia industrial y a más de 40 años de abandono. Lo que durante décadas fue un símbolo de degradación urbana empieza a convertirse, por fin, en una oportunidad para el barrio.

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