Prioriza "la identidad y la estética" de una colección "diseñada con carácter histórico", aunque admite que la decisión "supone un importante esfuerzo económico"
En imágenes: Würzburg siempre está… pero con un matiz de alerta
La afición estuvo, animó y sufrió, pese a que la conexión total con el equipo sigue siendo una cuenta pendiente compartida
El pabellón Würzburg Silvia Domínguez volvió a lucir un aspecto que refleja la fidelidad de la afición hacia Perfumerías Avenida. Desde el salto inicial, la grada respiró intensidad: cada canasta levantaba aplausos, cada error provocaba suspiros, y los momentos críticos despertaban gritos y palmas intentando contagiar confianza a las jugadoras.
Durante los instantes más delicados, cuando el marcador se ajustó, la afición volvió a empujar con fuerza, encontrando resquicios de esperanza en cada balón recuperado y cada triple anotado. Sin embargo, aunque el empuje estaba ahí, se percibía un matiz distinto. La sintonía entre equipo y público no parece del todo afinada: el ánimo de la grada responde a lo que transmite el equipo, y cuando éste falla o se muestra dubitativo, la reacción se modula.
No es un fenómeno nuevo: a lo largo de la temporada se ha dejado entrever que el pabellón empuja, pero quizá no tan alto como en otras ocasiones. Ese vaso comunicante entre cancha y grada, tan vital para ser un 'sexto jugador', mostró que la fuerza colectiva necesita ser más nítida cuando el equipo más lo requiere.
Aun así, el compromiso del público estuvo presente: celebrando, sufriendo y acompañando. También con resignación al final, que tampoco es el mejor síntoma aunque habrá que ver cómo se reacciona a partir de ahora. El pulso del pabellón sigue siendo el corazón del equipo, recordando que lo que sucede en la pista se filtra hacia las gradas… y viceversa.








