Salamanca celebra a los pequeños guardianes del medioambiente en el concurso de Aqualia

Tres escolares destacan en el XXIII Concurso Internacional de Dibujo Infantil, combinando creatividad, educación ambiental y tecnología para salvar el planeta

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Fotos: Arai Santana
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 2 min.

Salamanca se llena de color y compromiso ambiental gracias a los más jóvenes. La concejala de Medio Ambiente, María José Coca, junto al gerente del Servicio Municipal de Aguas, Enrique Fernández Mut, entregaron los premios del XXIII Concurso Internacional de Dibujo Infantil de Aqualia, la empresa responsable del suministro de agua en la ciudad.

Entre los galardonados se encuentran Marco Bellido Casado del CEIP Rufino Blanco, David Gudino Cortés del Colegio Antonio Machado y Martina Sevillano Martín del Colegio Montessori. Los tres escolares recibieron diplomas, material educativo y tarjetas de 30 euros para fomentar hábitos saludables y la creatividad.

El certamen, que se desarrolla a nivel nacional, invita a los niños de tercero y cuarto de Primaria a convertirse en auténticos 'Guardianes Sostenibles', enfrentando una misión digital para frenar la desertificación y regenerar zonas verdes del planeta. La web del concurso ofreció vídeos sobre los ODS, cómics educativos, pósters con juegos y un espacio interactivo para que los alumnos compartieran ideas sobre el cuidado del medioambiente.

Según la concejala, el concurso forma parte de un contexto más amplio de innovación en Salamanca: el sistema de Gestión Activa de Presiones (GAP), la telegestión de riego, el uso de especies autóctonas de bajo consumo y la modernización de contadores han permitido ahorrar 13.754 millones de litros de agua en los últimos cinco años, suficiente para abastecer a toda la ciudad durante nueve meses o llenar más de 5.500 piscinas olímpicas.

Para los niños, la creatividad fue clave: desde diseñar soluciones en regiones verdes hasta regenerar zonas agrícolas dañadas por Desertus, un enemigo ficticio de la sostenibilidad. "Los alumnos no solo dibujan, sino que aprenden a gestionar el agua y cuidar el planeta de manera divertida y práctica", destacó Coca.

Este concurso demuestra cómo la educación ambiental puede integrarse de forma lúdica, involucrando a la comunidad y generando conciencia desde la infancia. Salamanca no solo ahorra agua: también está formando a los ciudadanos verdes del futuro.

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