José Manuel Lázaro es el nuevo director de Cáritas Salamanca y asume el cargo con varios retos en el horizonte: vivienda, salud mental y 'cuidar a los cuidadores'
"No podemos sustituir las obligaciones de las administraciones públicas. No podemos ser el tapa agujeros"
José Manuel Lázaro es el nuevo director de Cáritas Salamanca y asume el cargo con varios retos en el horizonte: vivienda, salud mental y 'cuidar a los cuidadores'
José Manuel Lázaro Uriol es el el coordinador del Proyecto Ranquines de salud mental y el nuevo director de Cáritas Salamanca. Asume el cargo en sustitución de Carmen Calzada -26 años al frente de la organización- y en esta entrevista explica cómo a plantear su labor al frente de la citada organización.
PREGUNTA - ¿Cómo ha sido el proceso de nombramiento para ocupar la dirección de Cáritas Salamanca?
RESPUESTA - Bueno, lo primero fue el obispo, don José Luis Retana, me tanteó hace unos meses con esa posible propuesta. Yo, tras sopresarlo, discernirlo, pues finalmente le di el visto bueno. Y luego, bueno, han sido unos dos meses más o menos desde ese momento hasta el nombramiento. Recientemente, hace como unos diez días, ya me confirmó que sería en esta semana de febrero y así ha sido. El obispo lo consultaría con el consejo pastoral de la diócesis, imagino que también con personas de la propia Cáritas y bueno, finalmente me confirmó hace poquito.
P - ¿Cuál fue tu reacción cuando el obispo te planteó la posibilidad?
R - Fue una sorpresa. No me esperaba, ni mucho menos. De hecho, le repregunté. Bueno, incluso llegué a mencionar que existían otras personas que yo entendía que podían hacerlo muy bien. Él me explicó los motivos por los que había pensado en mí y que creía que era la persona oportuna en este momento. Y bueno, pues en ese caso, cuando viene del obispo, a pesar de tus dudas iniciales, lo asumes.
P - Dices que al principio dudaste, lo sopesaste... ¿llegaste a plantearte 'dónde me voy a meter'?
R - Yo tengo una cierta idea de las dificultades con las que puedo encontrarme, pero lo viví como un sentido de misión. Es decir, cuando el obispo, que es mi pastor, propone eso, es verdad que hay un momento de cierto susto y de cierta sorpresa. Pero bueno, también entiendes que es una misión que te llama a intentar hacerlo lo mejor posible.
Carmen Calzada "ha tenido una capacidad enorme, tanto para dentro de Cáritas como para afuera, de hacer valer el porqué de la existencia de Cáritas y el para quién. Carmen es Cáritas Salamanca"
P - Tu predecesora, Carmen Calzada, ha sido la encarnación de Cáritas Salamanca. Es un espejo en el que mirarse, pero es un espejo muy grande...
R - Es que no es simplemente un proceso de relevo o de sustitución de la persona que estaba ocupando ese cargo en ese momento. Es que, como bien dices, Carmen es Cáritas en Salamanca. Y va más allá incluso de la propia Cáritas. Representa mucho aquí en Salamanca. Son 26 años y ha tenido una capacidad enorme, tanto para dentro de Cáritas como para afuera, de hacer valer el porqué de la existencia de Cáritas y el para quién. Y luego la capacidad que ha tenido de hacerse presente, sensibilizar, denunciar cuando ha habido que denunciar y articular a fuerzas vivas de la sociedad salmantina. Efectivamente, no es la sustitución de una persona. Es más, yo entiendo que Carmen es insustituible. Yo haré funciones de director, intentaré dejar mi impronta, pero Carmen, por lo que es, es una persona que no puede ser sustituida.
P - ¿Y cómo afrontas esa tarea? Tienes experiencia en Ranquines y eres 'de la casa', pero ¿cómo acometes la labor de dirección?
R - A pesar de que soy de la casa, por la función que voy a asumir, yo creo que este primer periodo inicial de estos primeros meses requiere un mapeo, que significa un proceso de escucha largo, concienzudo y tranquilo, con cada una de las personas que componen Caritas. Y hablo de trabajadores, voluntarios y participantes, los propios usuarios. Hacerme presente en los diferentes recursos y escuchar, conocer y luego trabajar en dos frentes que yo creo que son los más urgentes.

José Manuel Lázaro. (Foto: Cáritas)
P - ¿Cuáles son esos frentes?
R - Uno es, primero, cómo responder creativamente a los grandes problemas que tienen las personas que atendemos, que sobre todo se centran en el tema de la vivienda, las dificultades que tienen de acceso a vivienda cada vez en aumento; y el agravamiento de las situaciones de salud mental y de las personas mayores. Responder creativamente supone que tenemos que profundizar en el acompañamiento que realizamos, pero también en la incorporación de técnicas y pensar en el relevo generacional en Caritas de trabajadores y voluntarios.
Y luego, un segundo aspecto, una segunda dimensión que considero importante es ampliar todavía más el cuidado de los cuidadores. El trabajo y la misión en Caritas es muy desgastante y hay que cuidar especialmente que los trabajadores y los voluntarios que atienden esta misión tengan un soporte, tengan un espacio de apoyo, de ayuda y de escucha. Eso se ha cuidado mucho por Carmen y hay que seguir un poco profundizando en ello.
P - Cáritas impulsa campañas anuales para facilitar el acceso a la vivienda. Es algo en lo que insiste mucho, pero ¿cómo se acomete desde una organización no gubernamenal, con las limitaciones que tiene? ¿Hasta dónde podéis llegar?
R - Dejando aparte que, en la medida de nuestras posibilidades, tenemos un centro de acogida para personas sin hogar y conseguimos algunos pisos en el mercado de vivienda que, gracias a la buena voluntad de los propietarios, nos alquilan por un precio que no sería propiamente del mercado, es un alquiler social, pero evidentemente eso es muy pequeño. Entonces, la solución pasa por dos vías: la sensibilización y la incidencia hacia las administraciones públicas, que es una cosa difícil, pero es un trabajo que nos atañe a nosotros y a otras instituciones que trabajan con el tema de la vivienda; y la sensibilización de la sociedad salmantina.
Tenemos la suerte, por mi experiencia, que Salamanca como ciudad es una sociedad bastante solidaria y bastante sensible a los problemas de vulnerabilidad que existen. Y la prueba es que han respondido bien en los pequeños intentos que hemos hecho de conseguir alguna vivienda para alquilar a personas con una situación de vulnerabilidad, como problemas de salud mental. Hay que trabajar en esos dos ámbitos, administraciones públicas y sociedad salmantina.
Y efectivamente hay una serie de viviendas que están o infrautilizadas o que podrían ser puestas a disposición de personas de este tipo. Hablo de, a lo mejor, pisos que por alguna circunstancia están en manos de la diócesis o de alguna parroquia o en manos de alguna otra entidad y que a través de convenios, a través de acuerdos, se podrían facilitar. Ya digo, a precios, tal vez no de mercados, sino a precios razonables, no de esta barbaridad que están teniendo.
Es importante que las personas que atendemos sean reconocidas con dignidad, como para que ellas puedan afrontar un pago
P - Pero hablamos de alquileres, entiendo.
R - Sí, alquileres. Es importante que las personas que atendemos sean reconocidas con dignidad, como para que ellas puedan afrontar un pago. Te pongo un ejemplo. La mayoría de las personas que nosotros atendemos en Ranquines cobra una pensión muy baja, pequeña. Estamos hablando de un ingreso mínimo y tal, o una PNC, una no contributiva, que puede estar en torno de 500 euros en la mayoría de los casos, como mucho 800 euros.
Evidentemente, no les da para alquilar una vivienda con precio de mercado, pero sí que les da para pagar un porcentaje que no sea muy abusivo de esa cantidad. De hecho, las personas que acompañamos aquí en Ranquines sí que pagan en torno a 180-210 euros por alquilar conjuntamente un piso. Eso sería muy posible. Es decir, no estamos queriendo caridad, sino justicia, y que las personas sean reconocidas como tales con capacidad para responder a sus compromisos.
Lo que sí necesitan, y eso les damos, es un soporte. A veces vienen las cosas mal dadas. Imagínate una persona que por alguna circunstancia pierde la pensión o tiene un pequeño trabajo y es despedido hasta que vuelve a cobrar otra vez el subsidio. En ese periodo es importante que tenga una garantía. Ahí sí que nosotros, las instituciones, Caritas y otras entidades pueden entrar.
P - Has mencionado el tema del relevo generacional de trabajadores y voluntariados. Salamanca es una provincia envejecida y Cáritas necesita gente que eche una mano...
R - Caritas, a nivel de las diferentes caritas diocesanas, a nivel de Caritas Española, está trabajando ahora precisamente una estrategia confederal del voluntariado, con la participación de los propios voluntarios, que están ofreciendo ideas, propuestas, para cambiar un poco esta situación.
Hay muchos jóvenes que se interesan por el voluntariado y que participan del voluntariado, pero no pueden ofrecer un compromiso muy estable. Un tipo de compromiso más flexible, más en función de las posibilidades que sus voluntarios tienen, sí que daría la opción de participar
P - ¿Por dónde pasaría?
R - Yo creo que, básicamente, por cambiar el perfil del voluntariado. El perfil del voluntariado está todavía muy anclado en lo que era la sociedad hace 30 años, que eran personas voluntarias que tenían un tiempo y un compromiso firme de muchos años para poder realizar su misión. La experiencia que estamos teniendo es que hay muchos jóvenes que sí se interesan por el voluntariado y que participan del voluntariado en recursos de Caritas. ¿Pero cuál es el problema? No pueden ofrecer un compromiso muy estable. Pasa eso en Caritas con los voluntarios, pero pasa en otros ámbitos de la vida.
Entonces, un tipo de compromiso más flexible, más en función de las necesidades y posibilidades que sus voluntarios tienen, sí que daría la opción de participar. Pensar en una formación del voluntariado clásica con espacios mensuales o trimestrales donde se reúnen todos, pues cada vez es más difícil y hay que pensar en otras posibilidades como formación 'online', otro tipo de encuentros que faciliten la formación más fácil.
P - El voluntariado y el trabajo en Cáritas desgastan y antes has aludido al 'cuidado de los cuidadores'. ¿A qué te referías?
R - La repercusión en los usuarios o los participantes es brutal. Se nota cuando en un equipo las personas están relativamente descansadas, animadas, motivadas, y cuando no. ¿Cómo se trabaja eso? Bueno, pues no es fácil. Primero hay que estar muy atento a las necesidades de las personas, de los voluntarios y de los trabajadores. Y captar cuál es el momento en que una persona está necesitando un apoyo, que puede ser terapéutico, de un profesional, un psicólogo, incluso médico; o cuando esa necesidad una escucha. Ser capaz también de estar atento para que existan espacios verdes, que yo llamo, de compartir, espacios de relax...
No todo tiene que ser reunión y programación y trabajo y evaluación, sino que tiene que haber espacios más de ocio lúdico, de compartir tranquilamente, de saber que puedes contar con el otro, de poder decirle a una persona 'oye, necesitas descansar, tómate una semana'. Estar muy atento a eso. Y luego, otra cosa que ayuda, pero no sólo a los trabajadores, a los cuidadores, que evidentemente sí, sino a los propios participantes, es ofrecer procesos de revinculación, que yo llamo.
Uno de los grandes problemas de la sociedad actual es que cada vez existen menos espacios de establecer vínculos, de crear afecto, de crear comunión. Pasa en los barrios, eso pasa en las parroquias y eso pasa también en Cáritas, en todas las instituciones
P - ¿En qué consisten esos procesos?
R - Uno de los grandes problemas de la sociedad actual, que afecta a las personas más desfavorecidas y nos afecta a nosotros, es que cada vez existen menos espacios de establecer vínculos, de crear afecto, de crear comunión. Espacios donde poder compartir la vida. Eso pasa en los barrios, eso pasa en las parroquias y eso pasa también en Cáritas, en todas las instituciones.
Ahora vamos todos corriendo como pollos sin cabeza de un sitio a otro, casi no tenemos tiempo, la gente sale de una reunión, sale de una celebración... Es necesario crear, en esos espacios que ya tenemos, momentos para ese compartir. Eso mejora la vida de los usuarios y mejora la vida de los trabajadores. Eso es un cambio de mentalidad también, es valorar, poner en su justa medida esos tiempos y espacios que no son pérdida de tiempo. Ahora es un tiempo para compartir y para celebrar. Yo creo que celebramos muy poco. Trabajamos mucho, pero celebramos muy poco y eso acaba afectando a la motivación y a la estabilidad emocional.
P - Por lo que entiendo, no vas a plantear una revolución sobre lo que se ha hecho estos años
R - Es una evolución, porque la base ya está puesta. Es ampliar esos espacios, insistir más, animar más incluso en un plano de horizontalidad. Siempre decimos que los profesionales y voluntarios están arriba y los usuarios y los participantes están abajo. Les ayudamos desde esa posición y hay pocos espacios en los que podamos estar en plano de igualdad, compartiéndonos, conviviendo. Eso es muy rico y eso les ayuda a ellos y nos ayuda a nosotros.
Es fundamental aumentar esos espacios de participación directa, de participación real, de que no lo vivan como una ayuda que nosotros le damos a ellos que no tienen, sino también proponer qué puedes hacer, en qué puedes ayudar a otras personas. Y las experiencias son los grupos de ayuda mutua que se han creado en diferentes recursos, la posibilidad que ellos tienen de ayudar a compañeros, la posibilidad que ellos tienen de transmitir su experiencia en su experiencia vital. Ellos son auténticos expertos.
No podemos atender a todas las necesidades. Tenemos que ver cuáles son las que están más descubiertas y más urgentes. Hay menos recursos y más necesidades
P - ¿Con qué recursos contáis? No sé si son los que queréis tener o si os gustaría disponer de más...
R - Hay una evidencia. En estos últimos años, al mismo tiempo que las necesidades han crecido, porque la situación de desigualdad y de vulnerabilidad ha aumentado, al mismo tiempo que ha ocurrido eso, todo el tema de ingresos ha sufrido, está sufriendo una disminución que además es paulatina, se está agregando. ¿Por qué? Bueno, es muy fácil, porque buena parte de los recursos vienen de donaciones y de personas vinculadas a la Iglesia. La edad media de las personas que están vinculadas a las parroquias, a la Iglesia, pues está aumentando. Eso pone en riesgo la dependencia de recursos externos, sean subvenciones, sean proyectos que aprueben diferentes instituciones... pues tampoco alcanza.
¿A qué nos va a obligar esto? Por una parte, a establecer prioridades muy claras. No podemos atender a todas las necesidades. Tenemos que ver cuáles son las que están más descubiertas, sin otros apoyos, y más urgentes. Enfocar eso. Y luego buscar otras posibles fuentes de financiación, que no es fácil, diferentes a las que tenemos. Pero es verdad que es una preocupación creciente. Hay menos recursos y más necesidades. Y la intención buena, pero peligrosa de querer responder a todo, pues no es posible.
Hay una cosa que preocupa... nosotros no podemos sustituir las obligaciones de las administraciones públicas. Hay aspectos que son responsabilidad de las administraciones públicas. No podemos ser un poco el tapa agujeros de eso. Y por eso decía que se trata, más que de hacer caridad, de promover la justicia. Y justicia es que las personas tengan derecho a aquello que tienen, que puedan afectar esos derechos, que las administraciones respondan a esas necesidades y que nosotros cubramos aquello donde evidentemente no puede ni tiene por qué llegar el poder público, sin ser su sustituto.
P - Respecto a las admisnitraciones. ¿Ya has podido hablar con los responsables de temas sociales de Salamanca, para transmitirles tus propuestas, ideas...?
R - Como el nombramiento ha sido muy reciente, todavía no. Mantengo, como coordinador de Ranquines, buena relación, buen vínculo con personas de las administraciones: la concejalía de bienestar, de familia y bienestar social del ayuntamiento, el alcalde de Santa Marta y el equipo municipal que gobierna... con la diputación provincial tenemos una relación muy estrecha, pero no ha habido tiempo todavía.
P - Mirando hacia el futuro, ¿cómo ves Cáritas Salamanca dentro de un año, en febrero de 2027?
R - Esta pregunta es justamente la que estoy haciendo ahora, en los primeros encuentros. Pregunto cómo imagináis esto a tres años, cinco años... ¿Cómo la imagino yo? Siendo muy esperanzado y optimista, yo la imagino habiendo creado esos espacios que decía de revinculación, esos espacios de articulación... Y mucho más implicada con otras entidades sociales, con otros grupos, con las administraciones públicas, actuando en las prioridades más urgentes, con equipos muy interdisciplinares, pero con equipos también muy articulados con el mundo de la universidad.
Tenemos que explotar esa vía. Hay una serie de profesionales y estudiantes que pueden hacer y que hacen, de hecho, un trabajo magnífico para el sector social. Y sobre todo con unos participantes, a los usuarios los llamamos participantes, con unos participantes también mucho más organizados, con capacidad de ejercer sus reivindicaciones y con capacidad también de responder. Se trata de ir poco a poco creando esa conciencia colectiva de grupos, a corto y medio plazo.
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