Galería de imágenes: Un recorrido para el recuerdo y una meta de la San Silvestre cargada de emoción

Diez kilómetros exigentes que volvieron a unir deporte, patrimonio y fiesta en las calles de Salamanca

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Fotos: Isabel Andrés y Aragüelle
Isabel Andrés y Teresa Sánchez
Lectura estimada: 2 min.
Última actualización: 

Tras una salida multitudinaria, la San Silvestre salmantina desplegó todo su encanto a lo largo de un recorrido tan exigente como espectacular, pensado para mostrar la esencia de la ciudad y poner a prueba la resistencia de los participantes. Desde el Paseo de San Antonio, el pelotón fue avanzando por arterias principales como el Paseo de Canalejas, la Avenida de Mirat o la Puerta de Zamora, siempre arropado por el público, que no dejó de animar pese al intenso frío.

Uno de los momentos más especiales volvió a vivirse en el corazón de Salamanca, con el paso por la calle Zamora y la siempre imponente Plaza Mayor, convertida en un hervidero de aplausos y ánimo antes de enfilar zonas históricas como San Pablo, el entorno universitario y el emotivo cruce del Puente Romano, donde muchos corredores aprovecharon para levantar la vista y disfrutar del paisaje.

A partir de ahí, el recorrido combinó tramos duros y largas avenidas —Carmelitas, Villamayor, Portugal o Comuneros— con el esfuerzo acumulándose en las piernas y el aliento constante del público en barrios como el Alto del Rollo o Cuatro Caminos. Ya en los últimos metros, el regreso al Paseo de San Antonio fue sinónimo de satisfacción y emoción contenida.

La meta reunió historias de superación, sonrisas heladas y abrazos, tanto de quienes lucharon por los mejores tiempos como de la inmensa mayoría que celebró haber completado los diez kilómetros. Una llegada que puso el broche a una San Silvestre que volvió a demostrar que Salamanca corre unida para despedir el año.

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