Los 72 voluntarios que harán posible el XXXVII Encuentro Nacional de Cofradías: "Estaremos allí donde haga falta"
Francisco Hernández, presidente de la Junta de Semana Santa de Salamanca, destaca el papel de quienes estos días estarán pendientes de los participantes y de que todo funcione
Detrás de una cita de la envergadura del XXXVII Encuentro Nacional de Cofradías hay también un trabajo que no siempre se ve. Mientras Salamanca se prepara para recibir a participantes llegados de distintos puntos y para acoger un amplio programa de actividades, 72 voluntarios estarán pendientes de que todo funcione y de prestar apoyo allí donde sea necesario.
Así lo explica Francisco Hernández, presidente de la Junta de Semana Santa de Salamanca, que subraya la importancia de contar con este equipo humano para afrontar un encuentro de estas dimensiones. "Un encuentro de esta envergadura necesita de voluntarios", señala.
Y no habrá una única tarea para ellos. La organización ha previsto su colaboración en distintos momentos y espacios, desde las comidas hasta la atención directa a los participantes. Apoyarán en las comidas, controlarán los accesos al Palacio, acompañarán a los participantes a las distintas vías y colaborarán en la preparación de las bolsas de bienvenida, entre otras funciones.
"Voluntarios para todo", resume Hernández para explicar la amplitud de las labores que asumirán durante estos días.
La idea es que puedan estar disponibles allí donde haga falta. Que sean un punto de referencia para los participantes, pero también una ayuda para la propia organización a la hora de coordinar un programa que movilizará a numerosas personas y que requiere atención en múltiples frentes.
Identificados para que cualquiera pueda encontrarlos
Los 72 voluntarios estarán identificados y acreditados para que puedan ser reconocidos fácilmente. La organización quiere que los participantes sepan quiénes son y, sobre todo, que puedan dirigirse a ellos cuando necesiten información, orientación o ayuda.
Para ello contarán con una indumentaria común: un polo y una cazadora, prevista especialmente para protegerles en caso de que las temperaturas sean bajas.
"Van a estar acreditados como voluntarios", explica Hernández, que incide en que la intención es que "se note que son voluntarios", precisamente para facilitar que los asistentes puedan localizarlos y recurrir a ellos.
Su presencia se extenderá así por diferentes puntos y momentos del encuentro. Estarán pendientes de los accesos, acompañarán a quienes necesiten orientación y participarán en tareas que comienzan incluso antes de que buena parte de los asistentes se sumerja en el programa, como la preparación de las bolsas de bienvenida.
Son 72 personas que han decidido dedicar parte de su tiempo a colaborar para que la Vía Áurea pueda desarrollarse con normalidad. Un equipo que trabajará en segundo plano, pero que tendrá una relación directa con los participantes y que se convertirá durante estos días en uno de los principales puntos de apoyo para quienes lleguen a Salamanca.
Porque un encuentro de estas dimensiones no se sostiene únicamente sobre las grandes citas del programa. También necesita de quienes reciben, acompañan, orientan, preparan y resuelven. Y en esa parte menos visible de la Vía Áurea estarán estos 72 voluntarios, preparados, como resume el presidente de la Junta de Semana Santa, para colaborar "para todo".








