Rincón desconocido de la semana en Salamanca: ¿quién era San Boal?

Un santo casi olvidado pero al que se tuvo gran devoción y al que está dedicado el templo que se ubica en una singular plazuela del centro de la ciudad

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La singular Plaza de San Boal.
El autor esIsabel  Rodríguez
Isabel Rodríguez
Lectura estimada: 3 min.

¿Quién era San Boal? Con su nombre se topa el paseante cuando se adentra en una singular plazuela que es, sin duda, uno de los rincones escondidos de la historia de Salamanca, entre entre altos edificios y a escasos metros de la calle Zamora y de la plaza de Los Bandos.

Este santo también da nombre a una plaza del mismo nombre y donde se ubica la iglesia de San Boal, que actualmente se utiliza como locales parroquiales de las iglesias de San Juan de Sahagún y San Marcos. La iglesia data del siglo XII, dedicada a Sanct Bonal (San Baudelio o Baudilio) tal y como se recoge en el Fuero de Salamanca. Un santo hoy casi olvidado, pero al que se tuvo una gran devoción en Salamanca. Los entonces pobladores de esta ciudad le rezaban y hacían ofrendas en mayo para pedir lluvias y protección contra la peste. De hecho, cada 20 de mayo se sacaba al santo en procesión.

De hecho, sobre la puerta de la iglesia, aparece una escultura de San Baudelio que se atribuye a Simón Gavilán Tomé, escultor y arquitecto del siglo XVIII, muy vinculado a Salamanca (al que por cierto también se le atribuyen partes del diseño del Palacio de San Boal).

Sobre la portada se puede leer la siguiente inscripción: "Piedra que a Dios templo dan/serán eterno blasón/ del marqués de Almarza, don/ Juan Antonio de Guzmán: /Lenguas haciéndose están/ que inmortal le han de aplaudir,/ pues devoto supo unir/ al ánimo de empezar / la gloria de concluir".

El templo fue reconstruido en 1740 por el entonces Marques de Almarza, Juan Antonio de Guzmán. Aquí tuvo lugar una de las leyendas más fascinantes de la ciudad protagonizada por la marquesa de Almarza, María de Moctezuma, en el año 1768 y a la que se dio por fallecida, aunque lo que realmente le sucedía es que sufría un ataque de catalepsia del que despertó durante su velatorio y cuando un criado -o el sacristán, dependiendo de quén relate la historia- trató de robar un anillo de gran valor que le habían colocado a la marquesa.

La historia también cuanto que la avaricia de este personaje fue perdonada al haber salvado a la marquesa de ser enterrada viva, siendo además recompensado con una pensión. La marquesa falleció años después, en 1787, y fue enterrada en la iglesia de San Boal.

Y enfrente, el emblemático Palacio de San Boal 

En esta plaza levanta el emblemático Palacio de San Boal, justo enfrente de la iglesia. Un palacio cuyo construcción se inicia hacia 1470 por encargo de Gome Gutiérrez de Herrera y su esposa Berenguela González de Corvelle, tomando además el nombre del santo. Ya en el siglo XVII, el marques de Almarza lo dividió en dos, el Palacio de San Boal y el Palacio de de Arias Corvella

Del edificio original se conservan algunos elementos de su fachada y el patio, edificado a mediados del siglo XVI, es de trazado renacentista. Un edificio que, ya en el siglo XX, ha sido sede de la Escuela de Comercio y, posteriormente, en 1996 la Universidad de Salamanca encarga su rehabilitación para sede compartida por una representación cultural de Japón en España y por la Universidad.

Destaca por su peculiar fachada y por su patio interior en el que se pueden ver los medallones y en el que actualmente tiene su sede el Centro Cultural Hispano Japonés de la Universidad Salamanca.

 

 

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