El Barrio del Oeste brinda con literatura en 'Leyendo a la luz de la luna'

Música, microrrelatos, vino y actividades culturales en una edición dedicada al vino como hilo conductor

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El Barrio del Oeste brinda con literatura en 'Leyendo a la luz de la luna'
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 2 min.

El barrio del Oeste volvió a llenarse de literatura, música y ambiente vecinal con una nueva edición de 'Leyendo a la luz de la luna', la propuesta cultural organizada por ZOES que convirtió el lugar uno de los escenarios culturales de Salamanca.

La cita, ya consolidada en la ciudad, reunió a todos en torno a una velada dedicada al vino, tema central de esta decimosexta edición del certamen de microrrelatos. Lecturas en directo, brindis, folklore y actividades infantiles marcaron una noche pensada para acercar la cultura a pie de calle de forma cercana y participativa, aunque en esta ocasión por el tiempo se hiciera a 'resguardo'. 

Uno de los momentos más destacados fue la lectura del relato ganador de 2026, ‘Mi abuela’, obra de Antonia Martín Arganda, de El Bodón. El microrrelato emocionó al público con un retrato íntimo y simbólico de una mujer anciana que revive su vida entre recuerdos y pequeños sorbos de vino.

Como ya es tradición, el texto ganador quedará plasmado en la pared de la calle León Felipe reservada para este concurso literario, donde permanecerá hasta la próxima edición.

Música, brindis y tradición charra

La programación arrancó con la actuación del grupo de Bollywood de ZOES, que puso ritmo y color a los primeros compases de la noche. Posteriormente, el Grupo de Folklore Charro aportó el toque más tradicional a una celebración marcada por la mezcla de estilos culturales y el ambiente festivo.

Además de las lecturas literarias y los brindis temáticos, la jornada contó con talleres infantiles y actividades de pintacaras relacionadas con el vino y la creatividad, reforzando el carácter familiar del evento.

Relatos sobre memoria, amor y soledad

El jurado también reconoció otros cuatro trabajos finalistas llegados desde diferentes puntos del país. Entre ellos destacó 'Artificial', de la salmantina Irene Alegría Alcácer, un relato que mezcla humor y reflexión sobre la inteligencia artificial y las emociones humanas.

Los textos seleccionados abordaron el vino desde perspectivas muy distintas: la nostalgia, el desamor, la pérdida o la soledad, consolidando el certamen como un espacio creativo abierto a múltiples sensibilidades literarias.

Los finalistas de esta edición fueron:

‘Mirando amargo’, de Miguel Ángel Flores Martínez (Sabadell)

‘Salado’, de Gema Cabrera Noya (Madrid)

‘Artificial’, de Irene Alegría Alcácer (Salamanca)

‘Vino amargo’, de José Antonio Carmona Sáez (Ávila)

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