El Ford Modelo T, el vehículo que transformó la industria del automóvil, pieza del mes en el MHAS

Con motivo del Día Internacional de los Museos, dedicado a ‘Museos uniendo un mundo dividido’, se llevarán a cabo actividades durante el fin de semana del 16 al 18 de mayo

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El Ford Modelo T, el vehículo que transformó la industria del automóvil, pieza del mes en el MHAS
Uno de los vehículos que se exhiben en el Museo de Automoción de Salamanca.
El autor esIsabel  Rodríguez
Isabel Rodríguez
Lectura estimada: 2 min.

El Ford Modelo T, uno de los vehículos más influyentes en la historia del automóvil, es la pieza del mes del Museo de Historia de la Automoción de Salamanca. Símbolo de una revolución tecnológica, económica y social que transformó el siglo XX.

La elección de este vehículo cobra especial significado en el contexto del Día Internacional de los Museos 2026, cuya temática propuesta, 'Museos uniendo un mundo dividido', invita a reflexionar sobre el papel de estas instituciones como espacios de aprendizaje, diálogo y encuentro entre generaciones y culturas.

El Ford T encarna precisamente ese espíritu. Concebido por Henry Ford con la ambiciosa idea de crear un coche para todos, este modelo democratizó el acceso al automóvil y cambió para siempre la forma de producir, trabajar y desplazarse de toda el mundo. Fabricado por primera vez en 1908, incorporaba soluciones técnicas avanzadas para su época, que lo convirtieron en un vehículo robusto, sencillo y asequible.

Su verdadero impacto llegó con la introducción de la producción en cadena en 1913, un sistema industrial que redujo el tiempo de fabricación de cada automóvil de más de doce horas a apenas noventa y tres minutos. Este método transformó no solo la industria automovilística, sino también el modelo productivo mundial.

El museo conserva cuatro versiones diferentes del Ford T dentro de su exposición permanente, cada una con una historia singular que refleja la expansión global del modelo. Entre ellas destaca un ejemplar importado por un vecino de Béjar y posteriormente transformado en Speedster en 1922 para competir; una pieza cuya sorprendente trayectoria incluye, incluso, haber servido como base de un paso de Semana Santa antes de su recuperación histórica.

A su lado se exhiben otras variantes de 1923 -Runabout, Tourer y Tudor-, que permiten comprender la diversidad de carrocerías y usos del automóvil que, en 1927, había superado los 15 millones de unidades producidas. No en vano, el Ford T fue elegido en 1999 como 'Coche del Siglo' por un jurado internacional de periodistas del motor.

Hoy, más de un siglo después, estos vehículos no sólo cuentan la historia del automóvil, sino que también cuentan la historia de cómo la tecnología puede acercar a las personas y transformar el mundo. En el museo, el Ford T sigue cumpliendo su misión original: poner el progreso al alcance de todos.

 

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