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Cuando quien cuida enferma: Salamanca, en el programa que detecta y trata a médicos con problemas de salud mental o adicciones
PAIMECYL ofrece atención confidencial ante problemas de salud mental o adicciones. En Salamanca ha tratado 6 casos. “Se trata de evitar la mala praxis”, dice Juan José Aliende
Hay momentos en los que quienes siempre cuidan también necesitan ser cuidados. En silencio, sin focos, sin salas de espera visibles. En ese espacio discreto trabaja PAIMECYL, el Programa de Atención Integral al Médico Enfermo en Castilla y León, una red pensada para acompañar a los profesionales sanitarios cuando la salud mental o las adicciones empiezan a interferir en su vida y en su trabajo.
"El médico es muy reacio a ponerse en el papel de paciente", explica Juan José Aliende, director técnico del programa. Y en esa frase se resume buena parte del desafío: pedir ayuda no es fácil cuando uno ha sido siempre quien la da.
El programa nació en 1998 en Barcelona, cuando se observó que detrás de muchos casos de mala praxis había algo más profundo: médicos enfermos que no estaban siendo tratados. La respuesta no fue el castigo, sino la comprensión. "Se entendió que había que evitar que hubiera médicos en malas condiciones atendiendo a pacientes", recuerda Aliende.
"No solo se protege al paciente, también al propio profesional y a su entorno"
Años después, ese modelo llegó a Castilla y León. En 2007 se firmó el convenio con la Junta y desde entonces los nueve colegios de médicos trabajan de forma coordinada para sostener un sistema que hoy ya ha atendido a más de 400 profesionales, con una evolución constante desde su puesta en marcha.
En el último año analizado, el programa registró 105 médicos en tratamiento activo, de los cuales 40 eran nuevos casos y 6 reingresos de profesionales que, tras haber mejorado, necesitaron volver a recibir apoyo.
La fotografía por provincias refleja una realidad repartida, pero con presencia en todo el territorio. En Salamanca, el programa ha atendido a 6 nuevos casos, una cifra que se integra en el conjunto autonómico junto a Burgos (16 casos), León (8), Ávila (3), Valladolid (3), Segovia (1) y Zamora (0), entre otras.
Detrás de esos números hay historias que rara vez se cuentan. La mayoría de los diagnósticos están relacionados con trastornos mentales, especialmente ansiedad, depresión y problemas adaptativos. En el último año, 37 de los 40 nuevos casos respondían a estas patologías, frente a un número menor de situaciones vinculadas a adicciones.
El acceso al programa suele comenzar con un gesto sencillo pero difícil: una llamada. "Siempre tiene que ser el propio paciente quien llame. No somos la Guardia Civil", insiste Aliende. Aunque también llegan derivados desde compañeros, tutores, salud laboral o incluso a través del entorno más cercano.
La clave, insiste el director técnico, es la confidencialidad absoluta. El contacto es directo entre el médico y el especialista, sin intermediarios. "El colegio no tiene ningún dato, el sistema sanitario tampoco", subraya. Esa discreción es la que permite que muchos profesionales den el paso.
"No somos la Guardia Civil, esto en principio es voluntario"
Una vez dentro, el tratamiento se adapta a cada caso. A veces basta con apoyo psicológico y seguimiento. Otras veces es necesario ajustar la vida laboral, reducir guardias o incluso parar temporalmente la actividad. Todo se decide con el objetivo de proteger tanto al profesional como a los pacientes.
Porque el impacto va más allá de la consulta. "No solo se protege al paciente, también a la familia, a los compañeros y al propio sistema", explica Aliende. Detrás de cada caso hay equipos, servicios y entornos que también se ven afectados.
En muchos casos, el problema está ligado a la presión asistencial. Jornadas intensas, desgaste emocional y una exigencia constante que deja huella. Sin embargo, el estigma sigue siendo una barrera. "Tener ansiedad o depresión no es estar loco", recuerda el director técnico, consciente de que todavía queda camino por recorrer.
Con el tiempo, la percepción está cambiando. Cada vez más profesionales acceden al programa y, una vez dentro, la evolución suele ser positiva. "Los médicos, cuando aceptan su papel de pacientes, cumplen muy bien el tratamiento", explica Aliende. Incluso en muchos casos, la recuperación es mejor que la media.
Desde Castilla y León, y con presencia en provincias como Salamanca, PAIMECYL se mantiene como una estructura discreta pero esencial. Un sistema que no se ve, pero que sostiene. Que no busca titulares, pero que salva trayectorias.
Una red que recuerda algo fundamental: cuidar a quienes cuidan también es una forma de cuidar a toda la sociedad.
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