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Salamanca encara la movilidad del futuro con casi 1 de cada 3 coches sin etiqueta ambiental
El parque automovilístico salmantino refleja el envejecimiento: más de 54.000 vehículos no tienen distintivo de la DGT en un contexto de restricciones por las ZBE
Salamanca se enfrenta a un reto clave en su transición hacia una movilidad más sostenible: la antigüedad de su parque automovilístico. Según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), en la provincia circulan más de 54.000 turismos sin distintivo ambiental, lo que sitúa a la ciudad y su entorno entre las zonas con mayor presencia de vehículos antiguos de toda Castilla y León, según datos que recoge Ical.
En un contexto marcado por la implantación de las Zonas de Bajas Emisiones en ciudades de más de 50.000 habitantes, esta realidad cobra especial relevancia en la capital salmantina, donde el acceso y la circulación de los vehículos más contaminantes comenzará a estar progresivamente más limitado.
En Castilla y León, casi el 28,9% de los turismos no cuenta con etiqueta ambiental, una proporción que se traduce en unos 400.000 vehículos. En Salamanca, esta tendencia se repite con fuerza, reflejando un parque móvil donde los coches más antiguos siguen teniendo un peso notable.
En el conjunto provincial, la distribución de etiquetas muestra un equilibrio todavía alejado de la movilidad sostenible: apenas 2.238 vehículos cuentan con etiqueta Cero, mientras que los Eco siguen siendo minoritarios frente a los coches con distintivo B y C, que dominan claramente el tráfico cotidiano.
La entrada en vigor de las Zonas de Bajas Emisiones supone un punto de inflexión para la ciudad. Aunque todavía no se aplican restricciones tan severas como en otras grandes urbes, el marco normativo apunta a un endurecimiento progresivo, especialmente para los vehículos con etiqueta B, que representan una parte importante del parque móvil actual. En este escenario, Salamanca deberá equilibrar la adaptación a la normativa medioambiental con la realidad de una ciudad donde gran parte de los desplazamientos dependen todavía de vehículos de combustión con varios años de antigüedad.
El futuro de la movilidad en Salamanca pasa por una transformación progresiva, impulsada por las normativas europeas y las restricciones urbanas. Aunque el sistema de etiquetas sigue sin cambios tras el rechazo de su reforma en el Congreso, todo apunta a que las ciudades como Salamanca serán protagonistas en la adaptación hacia un modelo de transporte más limpio.
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