"No es lo mismo aconsejar que pasar por ello": hablar del cáncer de mama en Salamanca lo convierte en fuerza compartida

La AECC Salamanca impulsa encuentros donde, entre café, confidencias y valentía, pacientes de cáncer de mama encuentran en la palabra un refugio y una forma de sanar juntas

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Charla con mujeres afectadas por cáncer de mama en la AECC (Fotos: Arai Santana)
El autor esTamara Navarro
Tamara Navarro
Lectura estimada: 3 min.

En una sala compartida, con un café entre las manos y las emociones a flor de piel, un grupo de mujeres comparte mucho más que palabras. Comparte experiencias, miedos, aprendizajes y, sobre todo, compañía. Así son los encuentros 'Hablamos de nosotras con…', impulsados por la Asociación Española Contra el Cáncer en Salamanca, donde el cáncer deja de ser un camino solitario.

En esta ocasión, la voz que acompaña es la de la enfermera Belén Valdunciel, del Hospital de Salamanca, aunque su papel no es el de protagonista. Lo tiene claro desde el principio: "Estar a su disposición más que hablar, escuchar, y sobre todo aprender".

La iniciativa surge desde la propia asociación, pero conecta directamente con una inquietud que ella llevaba tiempo pensando: "Es algo que hubiese querido instaurar aquí en la consulta si tuviese tiempo y gente". La realidad asistencial, reconoce, apenas deja margen: "La presión asistencial no permite, no tienes casi hueco".

En su día a día, como enfermera gestora de casos, coordina pacientes con tumores, principalmente malignos, acompañándolas en todo el proceso quirúrgico. Cada año, alrededor de 300 nuevos casos pasan por el hospital. Detrás de cada uno, una historia que casi siempre comienza con miedo: "Muchas mujeres vienen con temor por los procesos que se vayan a realizar, que es un palo y va a cambiar su vida por completo". Y es que, como ella misma recalca, cada paciente es un mundo.

 

 

 

Por eso, estos encuentros tienen un valor especial. Porque aquí son ellas quienes hablan. No se trata de una charla en torno a una mesa, sino de un espacio compartido, con las participantes sentadas frente a frente, donde pueden escucharse y reconocerse en las experiencias de otras. "No es lo mismo aconsejar sobre algo o tener una opinión que pasar por ello", explica. Y añade: "Pueden intercambiar opiniones y 'trucos' que a ellas les han servido".

Ese intercambio no solo ayuda a las pacientes. También transforma la mirada profesional: "El que ellas compartan sus experiencias les va a servir a todas y me va a servir a mí para aprender muchas cosas también".

Además, insiste en la importancia de confiar en quienes las acompañan durante el proceso: "El entorno ya mete bastante miedo como para quitarle importancia o añadir más incertidumbre. Es importante que se fíen de los profesionales y no escuchen a todo el mundo".

Frente al miedo inicial, Belén insiste en un mensaje claro: hay esperanza"Afortunadamente esto ha avanzado muchísimo", asegura. Los datos lo respaldan: "La posibilidad de supervivencia y de curación es cada vez mayor", superando el 80% en casos de detección precoz. Una realidad que permite mirar más allá del proceso: "Es un año, año y medio complicado, pero van a poder volver a hacer una vida prácticamente normal y plena".

También hay dudas que se repiten y que, en encuentros como este, encuentran respuesta. "Hay cierto desconocimiento sobre las pruebas previas", explica, recordando que "una ecografía, una mamografía o una resonancia son pruebas completamente distintas".

Cuando habla de estas reuniones, va un paso más allá y plantea una idea que le habría gustado desarrollar: "Igual que hay psicólogos, se podrían ir incorporando otros profesionales como fisioterapia o dietista". Pero reconoce que es algo que ya no ha podido poner en marcha: "A mí ya no me da tiempo". Porque, aunque la parte emocional es fundamental, no es la única: "El aumento de peso, la comida más sana… cada persona es un mundo y muchas veces no hay nadie que guíe o especifique". Contar con ese apoyo, reconoce, "ayudaría un montón".

A punto de cerrar su trayectoria profesional, hay una reflexión que le pesa especialmente: "Me da pena haber llegado a esta actividad ya casi al final de mi vida profesional". Y añade, con sinceridad: "Si hubiera tenido más tiempo por delante habría sido fenomenal".

Porque en encuentros como estos, entre silencios cómplices y palabras compartidas, se construye algo difícil de medir pero esencial: una red de apoyo donde escuchar también es una forma de cuidar.

 

 

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