La provincia sigue la tendencia de Castilla y León con una fuerte bajada de producción por el calor, los costes elevados y la caída de precios
El cereal en Salamanca se desploma según la proyección del Ministerio: la cosecha caerá hasta un 25%
La provincia sigue la tendencia de Castilla y León con una fuerte bajada de producción por el calor, los costes elevados y la caída de precios
La campaña de cereal en la provincia de Salamanca afronta uno de sus peores escenarios de los últimos años. Las primeras estimaciones del Ministerio recogidas por Ical apuntan a una caída de la producción de alrededor del 24,6%, en línea con la media de la comunidad autónoma, dentro de un contexto marcado por las altas temperaturas, el encarecimiento de los costes y unos precios del grano que el sector considera insuficientes.
Según los datos del Ministerio de Agricultura recogidos en su avance de campaña, la producción salmantina se situaría en torno a 397.000 toneladas, muy por debajo de la pasada cosecha, que fue notablemente más elevada. El retroceso se extiende a todos los cultivos cerealistas principales, especialmente trigo y cebada.
El sector agrario denuncia que la campaña llega condicionada por un cóctel adverso: olas de calor en plena primavera, precios del cereal por debajo de los 200 euros por tonelada y costes de producción que rondan los 800 euros por hectárea.
Las organizaciones profesionales agrarias advierten de que el avance oficial podría incluso quedarse corto, ya que no refleja completamente el impacto de las últimas semanas de temperaturas extremas, que están afectando directamente al rendimiento de los cultivos. En el conjunto de Castilla y León, las estimaciones oscilan entre una caída del 23,5% del Ministerio y reducciones que las OPAs elevan hasta el 30-40%, un escenario que el campo considera más cercano a la realidad.
Dentro de la comunidad, Salamanca se sitúa en el grupo de provincias con descensos significativos, aunque no de los más extremos. Las organizaciones agrarias advierten de que las zonas más castigadas se concentran en áreas áridas de Ávila, Segovia o el sur de Valladolid, donde las pérdidas pueden llegar al 50-60%. Aun así, el impacto en la provincia es relevante y se suma a una tendencia general de reducción de superficie sembrada y menor rendimiento por hectárea.
El sector denuncia una situación económica especialmente complicada. Con rendimientos que en muchas zonas apenas alcanzan los 3.000 kilos por hectárea, los agricultores aseguran que el cultivo deja de ser rentable cuando los costes superan ampliamente los ingresos.
Las organizaciones agrarias insisten en que, con los precios actuales, muchos profesionales del campo están "trabajando a pérdidas" y reclaman medidas urgentes de apoyo, así como mayor control de las importaciones de cereal procedentes de países como Ucrania, Brasil o Argentina, que presionan a la baja los precios en el mercado.
Menos superficie y menor producción en todos los cultivos
En el caso concreto del cereal, la provincia registra descensos en prácticamente todos los cultivos principales:
Trigo: caída estimada superior al 23%
Cebada: reducción cercana al 26% en la comunidad
Centeno y triticale: descensos también significativos
Avena: único cultivo con ligero aumento de superficie, aunque sin compensar la bajada general
La superficie sembrada en la provincia también se ha reducido, consolidando una tendencia de ajuste progresivo en el sector cerealista. El campo salmantino mira ya a la próxima siembra con preocupación. Las organizaciones agrarias advierten de que, si no cambian los precios y no llegan ayudas directas, podría producirse un nuevo recorte de superficie sembrada en 2026, con el riesgo de un abandono progresivo del cultivo.
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