Reflexiones Copa en mano: Avenida paga un alto peaje en Tarragona pese a mostrar su mejor versión

El equipo deja una imagen sobresaliente dentro y fuera de la pista, pero el desgaste, las lesiones y un final cruel le apartan de la final y ahora toca gestionar

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El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 2 min.
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Perfumerías Avenida se marcha de la Copa con una sensación tan contradictoria como reveladora: orgullo por lo mostrado y frustración por lo que pudo ser.

El equipo salmantino ha pagado un precio demasiado alto para todo lo que ofreció sobre la pista, donde firmó, probablemente, el mejor partido colectivo del torneo hasta ahora en los cuartos de final ante Girona. Aquel encuentro rozó la perfección, tanto en el planteamiento como en la ejecución, mostrando a un grupo sólido, comprometido y con las ideas claras.

Ese ha sido, sin duda, uno de los grandes argumentos a favor de Avenida en esta Copa: su identidad como equipo. Nadie se escondió en ningún momento. Desde el cuerpo técnico hasta la última jugadora, todas aportaron en un ejercicio colectivo que también se reflejó fuera de la pista. La implicación del staff, visible en cada celebración y en cada gesto, y la unión del grupo, evidenciada incluso en el abatimiento tras la derrota, hablan de un vestuario cohesionado y comprometido.

A ello se suma la capacidad del equipo para sostenerse desde el juego pese al evidente desgaste físico. Avenida compitió, resistió y, por momentos, brilló, incluso cuando las fuerzas comenzaban a flaquear. También destacó la conexión con su afición, constante durante todo el torneo. El apoyo desde la grada fue incondicional, y tras los partidos, la cercanía entre jugadoras y seguidores reforzó la sensación de pertenencia a algo más que un equipo.

Sin embargo, los contras han sido determinantes y, en gran medida, ajenos al propio rendimiento del grupo. El primero, un desgaste físico y mental enorme, acentuado por un calendario exigente que no dio tregua. A ello se sumó el golpe anímico de caer en semifinales ante Jairis en los últimos compases, cuando la final parecía al alcance de la mano.

Pero, por encima de todo, han pesado las lesiones. La baja de una base y generadora de puntos en gran momento de forma condicionó claramente el desarrollo del juego en semifinales. Su ausencia no solo restó en ataque, sino también en defensa, donde formaba un tándem clave junto a Belén Arrojo. En un partido como el disputado ante Jairis, su presencia podría haber sido determinante.

La preocupación, además, se extiende más allá de la Copa. La lesión en la mano de Claudia Soriano, de carácter serio, podría dejarla fuera lo que resta de temporada, un contratiempo importante para un equipo que ya ha demostrado saber competir en la adversidad, pero que acumulademasiados obstáculos.

Avenida se va sin final, pero con algo que no siempre se puede medir en resultados: la certeza de estar en el camino correcto. Entre el orgullo y la rabia, queda un equipo que ha demostrado carácter, compromiso y una identidad firme. Y eso, aunque no se traduzca en títulos inmediatos, también cuenta o en ello hay que tratar de apoyarse para intentarlo por más complicado que parezca. 

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