El caso ha quedado visto para sentencia en la Audiencia Provincial de Salamanca, con la Fiscalía pidiendo 8 años de prisión y la acusación particular elevando la petición a 12
Extrema vulnerabilidad y supuesto "consentimiento" centran el juicio a un psicólogo acusado de agresión sexual en Salamanca
El caso ha quedado visto para sentencia en la Audiencia Provincial de Salamanca, con la Fiscalía pidiendo 8 años de prisión y la acusación particular elevando la petición a 12
El juicio contra un psicólogo acusado de agredir sexualmente a una paciente con depresión grave ha quedado este miércoles visto para sentencia en la Audiencia Provincial de Salamanca, en un caso especialmente delicado por la situación de extrema vulnerabilidad de la denunciante, según informa EFE.
La Fiscalía solicita 8 años de prisión, mientras que la acusación particular eleva la petición hasta 12 años, frente a una defensa que reclama la absolución del acusado.
Uno de los elementos más relevantes del proceso ha sido la ausencia de la denunciante en la vista oral. La mujer, que tenía 40 años en el momento de los hechos, no ha podido declarar debido a un cuadro de ansiedad y depresión severa que le impide enfrentarse a un juicio sin agravar su estado. Según los psicólogos que la atienden, su situación es de "extrema vulnerabilidad", hasta el punto de haber solicitado la eutanasia.
Un relato sostenido por peritos y entorno cercano
Tal y como recoge EFE, los hechos se remontan al 6 de febrero de 2024, en la consulta del acusado. Según los testimonios trasladados por psicólogos, familiares y allegados, el profesional habría iniciado un contacto físico no consentido que derivó en tocamientos de carácter sexual, pese a la negativa expresa de la paciente.
La mujer, según estos relatos, llegó a pedir que cesara la conducta, calificándola de "marranada" y alertando del riesgo de infección, rechazando además mantener relaciones sexuales completas.
El caso se activó cuando una psicóloga de la Asociación Española Contra el Cáncer, que atendía a la mujer -cuya depresión se originó tras la muerte de su hermana-, activó el protocolo interno de la entidad, lo que desencadenó el proceso judicial, según detalla EFE.
"El proceso judicial la ha sostenido"
Los especialistas que han tratado a la denunciante han coincidido en un punto clave: la paciente no tenía capacidad real para consentir en el momento de los hechos.
"Cualquier profesional percibe que ese consentimiento está viciado", sostuvo una de las psicólogas durante el juicio, subrayando que la mujer se encontraba en una situación de dependencia absoluta del entorno terapéutico, que era el único sostén frente a su deseo de morir.
De hecho, otro de los aspectos más duros del caso, según recoge EFE, es que el propio proceso judicial ha sido el principal motivo que ha mantenido a la mujer con vida durante estos dos años, con el objetivo de evitar que algo similar le ocurra a otras personas.
Aislamiento total y empeoramiento clínico
Desde los hechos denunciados, la situación de la mujer ha empeorado notablemente. Los peritos han explicado que ya no puede realizar actividades de forma autónoma, siente rechazo hacia su propio cuerpo y no sale de casa por miedo a encontrarse con el acusado en una ciudad como Salamanca.
La versión del acusado
Por su parte, el acusado, que solo respondió a las preguntas de su defensa, ha asegurado que mantuvieron tres sesiones como terapeuta y paciente, y que posteriormente la relación pasó a ser de carácter personal.
La defensa sostiene que no se ha acreditado la falta de consentimiento y que la denuncia responde a una "reinterpretación de los hechos" posterior, influida por terceras personas, según recoge EFE.








