Se casó con la madre de la niña para poder trasladar a ambas a Mallorca, donde vivía y donde la convirtió prácticamente en una esclava. Piden 40 años de cárcel
A juicio por violar a una menor nigeriana casi a diario durante cuatro años
Se casó con la madre de la niña para poder trasladar a ambas a Mallorca, donde vivía y donde la convirtió prácticamente en una esclava. Piden 40 años de cárcel
La Fiscalía pide 40 años de prisión para un hombre acusado de haberse casado con la madre de una menor nigeriana para poder llevarse legalmente a las dos a Mallorca, aunque con la voluntad real de esclavizar sexualmente a la niña, con violaciones casi a diario durante años.
J.L.L. se sentará el jueves en el banquillo de los acusados de la sección primera de la Audiencia de Baleares donde se enfrentará a los delitos que le imputa el fiscal: trata de seres humanos con fines de servidumbre, agresión sexual continuada a menor de 16 años, elaboración de pornografía infantil y contra la intimidad.
Según relata el ministerio público, los hechos se remontan a marzo de 2015, cuando el procesado llevó a cabo un viaje con otra persona a Nigeria, en el que conoció a la hermana de su acompañante: una madre soltera con tres hijas menores de edad y un contexto económico y social vulnerable.
La Fiscalía sostiene que el individuo comenzó a establecer relación con la mayor de las tres niñas, que en aquel momento tenía 7 años, tras lo que, "con el propósito de convertirla en su esclava doméstica y sexual", urdió un plan "para lograr despojarla de su familia y alojarla en su residencia en Mallorca".
"Sería su dios humano"
Según el escrito de acusación, en su primera estancia prometió a la menor que "la sacaría de la pobreza, que la trasladaría a Europa y que él sería su dios humano", puesto que era "la única persona que conseguiría hacerla feliz", a la vez que le mostraba imágenes de cómo era la vida en la isla.
En este contexto, el acusado pidió a la madre de la menor que se casara para conseguir un visado y poder llevarse a ambas a España, donde supuestamente él adoptaría "el rol de padre", aunque la progenitora inicialmente declinó la propuesta.
En febrero de 2016 volvió a Nigeria para reunirse de nuevo con la madre y volver a proponerle matrimonio, todo ello mientras le prometió que él se ocuparía de la alimentación y estudios de su hija y que, cuando tuvieran más dinero, llevarían a España a las otras dos niñas, según el fiscal.
De acuerdo con la acusación pública, el matrimonio entre J.L.L. y la madre de la menor fue puramente formal y, en el proceso de arreglar los papeles para el traslado a España, entre 2016 y 2019, el acusado hizo varios viajes a Nigeria en los que comenzó a agredir sexualmente a la menor, con acciones que fueron paulatinamente creciendo en intensidad.
Manipulaciones para violarla
El escrito relata que, ya en el año 2019, una vez el procesado había conseguido casarse con la madre de la víctima, le dijo a la menor que si quería ir con ellos a España debía firmar un papel escrito por J.L.L en inglés donde "se comprometía a mantener relaciones sexuales diarias en España", a llevar a cabo "todas las tareas domésticas" y a demostrarle "fidelidad y devoción por él".
El fiscal sostiene que, una vez los tres en Mallorca, le dijo a la progenitora que era mejor que él se hiciera cargo a solas de la menor, así que mientras que el encausado se instaló con la niña en su domicilio de la localidad de Algaida, la madre se alquiló un piso en el barrio de Son Gotleu de Palma.
El ministerio público relata que durante cuatro años, hasta 2024, aunque J.L.L. de puertas hacia afuera aparentaba ser un buen padrastro, en realidad actuaba de forma muy distinta: sometía a la menor a violaciones casi a diario y la obligaba a hacerse cargo de la casa, a la vez que la controlaba, hasta con cámaras en la casa.
Elaboración de pornografía infantil
No solamente la violaba, sino que también la obligaba a grabarse y a hacerse fotografías de naturaleza sexual y, como consecuencia del adoctrinamiento tan fuerte que había ejercido sobre la menor, consiguió que esta normalizara la conducta y que, por iniciativa propia, se tomara imágenes, reproduce el escrito.
La situación se perpetuó hasta que la menor no pudo soportar más la situación y el 14 de marzo de 2024 decidió contárselo todo a su madre, tras lo que ambas fueron a interponer la correspondiente denuncia, concluye el relato del ministerio público.
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