Guijuelo se rinde a Ismael Martín en un festival solidario de entrega total y emoción

Alejandro Talavante y David de Miranda también tocaron pelo en una mañana marcada por la solidaridad y el toreo a beneficio de la esclerosis múltiple

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Guijuelo se rinde a Ismael Martín en un festival solidario de entrega total y emoción
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 2 min.
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La plaza de toros de Guijuelo vivió una mañana de toreo con causa en la que la solidaridad y la entrega se dieron la mano. El festival, impulsado por Alejandro Talavante, cumplió su objetivo de apoyar a la Asociación Salmantina de Esclerosis Múltiple, dejando además momentos de gran nivel artístico en el ruedo.

La función comenzó precisamente con Talavante, que se enfrentó a un astado de Juan Manuel Criado, negro listón y de buenas condiciones. El extremeño firmó una faena de buen trazo que fue de más a menos conforme el animal fue perdiendo fuelle. Aun así, dejó pasajes de calidad suficientes para pasear una oreja.

El segundo turno fue para David de Miranda, quien protagonizó una de las actuaciones más rotundas del festejo. Ante un bravo ejemplar de Loreto Charro, el onubense se mostró templado, firme y muy inspirado, cuajando al animal de principio a fin. Su labor, de gran conexión con los tendidos, fue premiada con dos orejas tras una actuación de peso.

Pero el gran nombre de la mañana fue el de Ismael Martín. El salmantino desató la locura en el tercero, un toro de Montalvo que permitió el lucimiento. Martín ofreció un auténtico recital en todos los tercios: brilló con el capote, se lució en banderillas y dominó la faena de muleta con autoridad y gusto. Una actuación total que levantó al público de sus asientos y que fue recompensada con dos orejas y rabo, firmando el momento cumbre del festival.

El cuarto, de Orive, resultó el menos colaborador, muy agarrado al piso y con escasas opciones. Javier Blanco tiró de oficio y actitud para arrancarle una meritoria faena que tuvo recompensa en forma de una oreja.

En el tramo final, el novillero con picadores Cristian González dejó una actuación seria y trabajada frente a un astado noble pero falto de fondo de El Puerto de San Lorenzo. La falta de acierto con los aceros le privó de premio, siendo reconocido con ovación tras una labor de esfuerzo. Cerró el novillero sin picadores Ramón Martín Galán, que mostró disposición y entrega ante un ejemplar de su propio hierro. Tras la estocada logró cortar una oreja, poniendo el broche a un festejo marcado por el compromiso.

Una mañana en la que la causa solidaria encontró el mejor aliado en el toreo, con un claro triunfador y varios nombres propios que dejaron huella en Guijuelo.

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