El microbiólogo salmantino Raúl Rivas subraya que el hantavirus no es comparable al Covid-19, no existen test rápidos generalizados ni un tratamiento específico
Sin test rápidos y sin comparación con la covid-19: así es realmente el hantavirus
El microbiólogo salmantino Raúl Rivas subraya que el hantavirus no es comparable al Covid-19, no existen test rápidos generalizados ni un tratamiento específico
El ruido mediático contrasta con la calma de quien lleva años estudiando virus. Para Raúl Rivas, microbiólogo de la Universidad de Salamanca, el hantavirus no es una amenaza desconocida, sino un viejo conocido que ahora, simplemente, ha saltado a la conversación pública.
"No tiene nada que ver con la covid", insiste, marcando distancia desde el primer momento. Ni por su naturaleza, ni por su forma de transmisión, ni por el tipo de enfermedad que provoca. Mientras que el coronavirus se propagaba con facilidad entre personas, el hantavirus sigue otro camino mucho más limitado y concreto.
Su principal vía de contagio está en el contacto con fluidos de roedores infectados, especialmente a través de aerosoles procedentes de orina, heces o saliva. Pero incluso ahí, Rivas matiza: "No todos los roedores lo transmiten, ni todos los virus son iguales". De hecho, habla de un grupo diverso de virus, con comportamientos distintos según el lugar del mundo.
En Europa, explica, predominan variantes menos agresivas. En América, sin embargo, se encuentra el virus Andes, responsable de cuadros más graves como el síndrome cardiopulmonar, con tasas de mortalidad elevadas. Aun así, insiste en contextualizar: "Para que aparezca un caso aquí, lo normal es que sea importado. En España no circula este virus".
Esa es una de las claves que ayudan a entender su mensaje: "El riesgo existe, pero es muy bajo para la población general".
El origen reciente del foco mediático, vinculado a un crucero, también tiene explicación. Para Rivas, lo más probable es que los contagios se produjeran fuera del barco. Y aunque existe la posibilidad de transmisión entre personas, esta solo ocurre en condiciones muy concretas: "Requiere contactos muy estrechos, no es algo comparable a la gripe".
Más allá de los datos, hay una lectura humana que atraviesa todo su discurso. El microbiólogo defiende con claridad la decisión de trasladar a los pacientes a tierra firme: "No puedes dejar a personas enfermas en mitad del mar". Recuerda que la atención temprana es clave, especialmente en las primeras 24 o 48 horas desde el inicio de los síntomas, cuando el soporte médico puede marcar la diferencia.
Porque otro de los puntos críticos es que no existe un tratamiento específico ni test rápidos generalizados. La respuesta sanitaria se basa en aliviar los síntomas y sostener al paciente: oxígeno, control de la fiebre, incluso respiración asistida en los casos más graves.
Rivas también pone el foco en algo menos visible pero igual de importante: la percepción social del riesgo. El recuerdo reciente de la pandemia, unido a la alta mortalidad de algunos tipos de hantavirus y a la avalancha informativa, ha generado una alarma que, en su opinión, no se corresponde con la realidad.
"Este virus lleva décadas con nosotros", recuerda. En países como Argentina o Chile, los brotes son recurrentes cada año, aunque no ocupen titulares globales.
Frente a la incertidumbre, su mensaje es claro y práctico: evitar el contacto con roedores, extremar precauciones en espacios cerrados como sótanos o desvanes, y usar mascarilla en entornos de riesgo. Medidas sencillas para un virus que, aunque serio, no representa una amenaza generalizada.
En un contexto de preocupación, la voz de Raúl Rivas aporta algo que a menudo escasea: perspectiva. Y, sobre todo, una certeza que resume toda la conversación: "El riesgo para la población es bajo o muy bajo".
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