Chabela de la Torre propone una política agraria propia de 300 millones de euros para compensar los recortes de la PAC y frenar la competencia desleal
Las lluvias paralizan el campo salmantino y amenazan la siembra de primavera
Las precipitaciones acumuladas en este arranque de 2026 suponen cerca del 40% del valor medio anual, lo que ha puesto en jaque la labor del sector primario
Las lluvias han protagonizado los primeros tres meses de 2026, generando complicaciones en muchos puntos de España y, entre ellos, el campo salmantino. Según los datos de la estación meteorológica de Matacán, en lo que va de 2026 se han registrado 157,7 litros por metro cuadrado, lo que supone cerca del 40% de la precipitación media anual, un dato que refleja el problema que atraviesan los agricultores y ganaderos a la hora de ejercer su labor.
Las intensas lluvias han provocado importantes dificultades en numerosas explotaciones. Muchas siembras de invierno no pudieron realizarse en tiempo y forma, lo que ha dejado parcelas sin cultivar de cereal grano, forrajes o leguminosas. Además, todavía quedan parcelas de cultivos como maíz, remolacha o patata de la campaña anterior sin cosechar, ya que el estado del terreno impide el acceso de maquinaria pesada, tal como explican desde la organización ASAJA, poniendo el foco en que el exceso de humedad está generando también barro y encharcamientos, lo que dificulta las labores agrícolas.
Riesgos para el suelo y los cultivos
Trabajar sobre suelos saturados de agua puede provocar compactación del terreno y la aparición de roderas, lo que reduce la aireación y dificulta el drenaje natural del suelo. Estas condiciones afectan directamente al desarrollo de los cultivos y favorecen la aparición de enfermedades y podredumbres.
En el caso de cultivos como la remolacha, la compactación del terreno puede provocar deformaciones en la raíz, lo que se traduce en una pérdida de rendimiento.
Incertidumbre para cumplir con los ecorregímenes
La situación también genera dudas respecto al cumplimiento de algunos ecorregímenes de la PAC. En las comarcas de secano de la provincia donde tradicionalmente se cultiva garbanzo, podría resultar difícil alcanzar el mínimo del 2,5 % de leguminosas exigido por el ecorregimen de mejorantes, debido a la imposibilidad de sembrar en muchas parcelas.
Como alternativa, los agricultores podrían acogerse al ecorregimen P5, mediante la siembra de girasol, una opción que incluso puede resultar más interesante en explotaciones de más de 70 hectáreas. Desde ASAJA Salamanca no descartan que, si la situación meteorológica persiste, pueda plantearse la eliminación del requisito de leguminosas en la comarca, aunque habrá que analizar previamente si la normativa lo permite.
En otras zonas agrícolas de la provincia, como Peñaranda de Bracamonte, La Fuente de San Esteban o Alba de Tormes, los agricultores deberán esperar a la evolución del tiempo en las próximas semanas. En estas comarcas es habitual sembrar vezas, guisantes o alfalfa para cumplir con el requisito de leguminosas, aunque todo dependerá de si las condiciones del terreno permiten finalmente trabajar las parcelas.
Preocupación ante el mes de abril
Los agricultores miran ahora con preocupación al mes de abril. Si las lluvias continúan, la campaña de siembras de primavera podría verse seriamente comprometida.
Desde ASAJA Salamanca aseguran que seguirán evaluando la evolución de la situación y trasladando a las administraciones la necesidad de flexibilidad en la aplicación de la normativa, en caso de que las condiciones meteorológicas continúen dificultando el normal desarrollo de la campaña agrícola.
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