El coche imposible que adelantó el futuro llega al Museo de Automoción de Salamanca

Exhibe en febrero un concept car del Centro Ricerche Fiat presentado en Barcelona en 2005, símbolo de innovación, diseño y colaboración internacional

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El coche imposible que adelantó el futuro llega al Museo de Automoción de Salamanca
Vehículo pieza del mes
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 2 min.

El Museo de Historia de la Automoción de Salamanca (MHAS) dedica su pieza del mes de febrero a un vehículo excepcional que anticipó muchas de las claves del automóvil contemporáneo. Se trata de un prototipo experimental desarrollado por el Centro Ricerche Fiat (CRF) y presentado en el Salón del Automóvil de Barcelona de 2005, concebido como una auténtica reflexión sobre el coche del siglo XXI.

Este concept car no estuvo vinculado a una marca concreta del grupo Fiat. Su objetivo era servir como banco de pruebas tecnológico, con soluciones pensadas para ser compartidas entre distintas firmas del consorcio. El resultado fue un vehículo de líneas elegantes y rotundas, inspirado en la tradición del gran turismo italiano, pero reinterpretado desde una mirada actual, funcional y sin nostalgia.

Uno de los aspectos más destacados del proyecto fue su desarrollo conjunto con la empresa catalana Mazel Ingenieros S.A., una referencia del diseño automovilístico español. Mazel completó la construcción del prototipo en tan solo 40 días en sus instalaciones de Barcelona, demostrando una notable capacidad técnica y creativa. Esta colaboración situó a la firma española en un lugar destacado dentro de los grandes proyectos internacionales de experimentación automovilística.

En el plano técnico, el vehículo recuperaba el chasis independiente, una solución especialmente eficaz para series cortas por su menor coste frente a las carrocerías monocasco. El CRF llevaba años trabajando en la plataforma Sportiva Evoluta, una estructura modular y ligera fabricada con materiales avanzados como fibra de carbono, titanio y aluminio. Sobre esta base se montaban la mecánica y el habitáculo, anclado mediante soportes elásticos que permitían ajustar su rigidez.

El prototipo incorporaba además tecnologías muy adelantadas a su tiempo, como iluminación exterior por leds, puertas de apertura en ala, retrovisores sustituidos por cámaras, un cuadro de mandos transparente y sistemas de dirección steer-by-wire. Especialmente llamativo era el sistema occhiocentro, que ajustaba automáticamente asiento, volante y pedales para centrar al conductor y mejorar ergonomía y visibilidad. A ello se sumaban suspensiones activas configurables según el estilo de conducción.

El vehículo estaba pensado para montar un motor V8 de 4,2 litros y 440 CV, fabricado por Maserati. El diseño fue obra de Enrico Pisano y Pietro Camardella, este último procedente de Pininfarina y vinculado también al prototipo Lancia Dialogos. La materialización del proyecto por parte de Mazel, responsable asimismo del Gran Turismo Stilnovo (2003), refuerza el papel de esta empresa en la historia reciente del diseño automovilístico europeo.

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