El obispo de Salamanca y Ciudad Rodrigo valora la situación de las diócesis tras 4 años en el cargo y opina sobre una hipotética visita del Papa León XIV
José Luis Retana: "Entre los jóvenes hay menos dificultad para reconocerse creyentes. Antes les daba pudor"
El obispo de Salamanca y Ciudad Rodrigo valora la situación de las diócesis tras 4 años en el cargo y opina sobre una hipotética visita del Papa León XIV
José Luis Retana acaba de cumplir 4 años al frente de las diócesis de Salamanca y Ciudad Rodrigo, tras un paso previo por la diócesis de Plasencia. En esta entrevista, el obispo explica qué ha cambiado en este periodo, opina sobre la posible visita del Papa y anuncia nuevos proyectos para acercarse a los fieles porque la Iglesia "no puede estar al margen" del problema de la soledad.
P - ¿Qué balance hace usted de estos cuatro años al frente de estas dos diócesis?
R- El día 9 de enero hizo cuatro años que tomé posesión de la diócesis de Salamanca, el día 8 fue en Ciudad Rodrigo. También estuve cuatro años en Plasencia. Yo creo que a los cuatro años es cuando uno empieza a conocer dónde está. Sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de instituciones, de cosas que hay que conocer en Salamanca. Yo ahora me empiezo a encontrar en mi sitio, en mi diócesis.
Al principio pues se te va mucho en conocer. Date cuenta que entre las dos diócesis ahí tienen muchas poblaciones... Yo creo que hemos hecho, digo, siempre en plural porque ahí interviene mi hermano que ha sido secretario y ha sido mi conductor cuando vamos a los sitios, y también los vicarios, sobre todo en Ciudad Rodrigo, que voy con ya tareas programadas, ya pactadas. Siempre hablaré un poco en plural. Hemos tenido un trabajo, vamos a decir, generoso. Me ha parecido que ha sido un trabajo generoso en el que hemos intentado cuidar mucho la presencia, con la dificultad que eso lleva consigo al tener las dos diócesis porque todo está repetido, como los consejos. Creo que con afecto y con cercanía parece también que hemos hecho una relación bastante estrecha, por ejemplo, con instituciones civiles, sobre todo con el ayuntamiento, con el propio alcalde, con los cuerpos de seguridad del Estado, con la prensa... el trato con la diócesis y conmigo personalmente es muy bueno y bueno eso es una ayuda para mí y para la diócesis porque la prensa nos ayuda a llegar a más gente y bueno, la verdad es que estoy contento. La relación con la prensa es muy cercana
Es decir, procurar una presencia en todos los sitios a los que nos invitan, que nunca lo hacemos del todo porque es imposible. En algunas ocasiones en la universidad civil, también en la universidad pontificia con la frecuencia que se me requiere como gran canciller. Considero que esa especie de esfuerzo en la presencia, en la cercanía, en el afecto... opina que va surtiendo efecto y desde luego yo me encuentro cada día más cerca de mi pueblo, porque se me ha encargado cuidarlo.
P - ¿Se siente querido aquí en Salamanca?
R - Yo creo que sí. Hombre, en Plasencia eran un poquito más afectuosos porque los castellanos somos un poquito sobrios, ¿no? (Risas) Pero sí, sí, sí.
Se van dando pasos en un estilo de iglesia de más cercanía, de más apertura, de salir al encuentro
P - ¿Qué ha cambiado en estos cuatro años, del día que llego al día de hoy? ¿En qué ha cambiado la estructura de las Diócesis?
R - En la diócesis hemos hecho un esfuerzo de ordenar cosas. Se ha hecho un esfuerzo grande en la coordinación de las delegaciones. Por ejemplo, todo lo que tiene que ver con la caridad, que ahí entra por ejemplo la cárcel, el hospital, el sanatorio. Ahí hemos dado un paso muy interesante que es fruto del jubileo, hemos hecho un centro de escucha. Es una cosa muy importante dado la fragilidad y la necesidad que hemos visto en la sociedad. Hay mucha gente que necesita ser escuchada y tener algún diálogo con gente que le pueda ayudar. Ahí hemos hecho un curso de escucha con una serie de seglares, que van a estar presentes en el centro, que va a estar en la parroquia del Zurguén, y va a haber personas que están dispuestas a la escucha.
También van a intervenir en otra cosa que hemos querido dar una vuelta de tuerca, que es el trabajo en el tanatorio. El trabajo en el tanatorio va a haber una psicóloga y va a haber un equipo, cuya misión va a ser entrar en contacto con la familia, acercarse a la sala, ver en qué situación está, cómo está anímicamente... No es lo mismo una muerte natural de un señor de 90 años que el muchacho que ha sido asesinado. Y luego entrar en contacto con la parroquia de modo que, si el párroco se quiere acercar a la celebración, preparar la celebración con la familia, si quieren leer... Ese tipo de cosas. Yo creo que se van dando pasos en un estilo de iglesia de más cercanía, de más apertura, de salir al encuentro y puede ser un ejemplo de lo que se está intentando en otro tipo de cosas.

José Luis Retana, el día de su toma de posesión en Salamanca. (Foto: Diócesis Salamanca)
P - Llama la atención esta nueva iniciativa del centro de escucha. ¿Qué dice de la sociedad actual que haya gente que necesite ser escuchada por otras personas? Parece lo más obvio, hablar con alguien, un amigo, un vecino, pero ustedes han detectado que hay una fragilidad de la sociedad al respecto.
R - Yo creo que en la sociedad hay mucha soledad. Mucha soledad. Por ejemplo, porque esto habrá que ver cómo también se hace explícito en la zona rural, ancianos que están solos, enfermos... o simplemente muy ancianos. Gente con roturas, con desafectos familiares... Yo creo que nos habla de una necesidad muy grande de la escucha. Es lo que nosotros hemos percibido. Y nos parecía que la Iglesia no puede estar al margen de ese problema. Porque sí que tenemos muchas relaciones con todos los medios, pero realmente nos sentamos enfrente del otro y... ¿Quién sabe de ti? ¿Quién sabe por la situación en la que estamos pasando? Y luego, bueno, pues yo creo que nos preocupamos mucho de lo nuestro, pero digamos el preocuparte también por los vecinos, un vecino que está pasando por una dificultad especial, pues realmente no... Ahora no nos caracterizamos por esa cercanía. Hemos hecho un curso con una serie de personas de tal modo que a ellas se las pide y van a estar.
Creo que en este momento, entre los jóvenes hay menos dificultad para reconocerse creyentes
P - Teniendo en cuenta también el mundo en el que vivimos, de estar pendientes del día a día, del teléfono móvil... ¿Cómo se puede adaptar la Iglesia a este mundo actual?
R - Bueno, digamos, eso habría ahí dos partes. Una parte es en la ciudad, que digamos sí que aparecen nuevas sensibilidades y nuevos, no lo podemos llamar quizá movimientos, porque no son movimientos, pero por ejemplo está todo el grupo de Hakuna. En este momento entre los jóvenes, también en toda la sociedad, pero yo creo que entre los jóvenes hay menos dificultad para reconocerse creyentes. A lo mejor antes bueno, pues daba más pudor, más vergüenza... y ahora, pues menos. Y digamos en la ciudad es más fácil porque bueno, tiene sacerdote a mano.
Luego en la zona rural, que también es mucha, evidentemente hay muy poco jóvenes que se queden. Ahí tenemos la dificultad. Los sacerdotes, que son generosos también en su esfuerzo, tienen muchas poblaciones que atender. No siempre podemos proporcionarles la Eucaristía dominical o del sábado por la tarde, de víspera. A veces ayuda alguna celebración de la Palabra.
Tenemos alrededor de unas 60 personas que se les ha preparado para la celebración de la Palabra y acuden a las poblaciones que el sacerdote no llega y sobre todo hacen una labor muy importante porque primero se reúne la comunidad luego se escucha, se proclama y se escucha la Palabra y bueno pues también normalmente se distribuye la comunión. Eso permite que el pueblo, la comunidad parroquial, se vea. Parece un servicio menor, vamos a decir, pero es un servicio muy bonito.
P -Ha comentado la situación que hay personas ayudando en parroquias. Es otra cuestión que se saca a colación y más en una provincia envejecida como Salamanca, que es la falta de vocaciones. Un ordenamiento en Salamanca es una noticia...
R- La situación es muy compleja, por decirlo así, hasta el punto que en este momento en el Teologado de Ávila en Salamanca [centro de formación de seminaristas, dependiente de la diócesis de Ávila pero con sede física en Salamanca] hay 17 seminaristas mayores de 9 diócesis. Son todas diócesis alrededor nuestra: Zamora, Segovia, Ávila, Salamanca... y bueno también están incluso Plasencia y Badajoz. El Papa nos ha pedido que una comunidad de 2 o de 3 seminaristas no educa. Piden incluso un número mínimo y por ejemplo en Salamanca pues teníamos hasta el curso pasado un solo seminarista, que ahora ha terminado sus estudios y está en el año de pastoral a la vez que hace su licenciatura. Este año han ido 3 seminaristas al Propedéutico, un curso de discernimiento. No podemos decir que son seminaristas de pleno derecho. Es un curso para discernir, porque hay veces que te da un fervorín y has ido al Camino de Santiago y quieres ser sacerdote. Hay que ver que hay un fundamento vocacional, pero creo que también este tipo de cosas da esperanza y quita un poco de desaliento también a la misma comunidad y a los mismos sacerdotes, el saber que hay alguna posibilidad de relevo.
No tuve ni he tenido ninguna indicación con vistas a una posible unión de las dos diócesis. Puede estar en el ánimo de alguien, pero en el mío no
P -Es obispo de Salamanca y de Ciudad Rodrigo, dos diócesis vecinas y de la misma provincia. Cuando llegó al cargo surgió el rumor, que usted desmintió varias veces, de que ambas podrían llegar a fusionarse. A día de hoy, cuatro años después, imagino que la situación es la misma...
R- Son dos diócesis con un mismo obispo. El nombramiento era 'unidas in persona episcope', unidas en la persona del obispo. La verdad es que mi nombramiento fue por teléfono y en cinco minutos. Así como para el obispado de Plasencia el nuncio anterior me llamó a Ávila y me dijo que quería hablar conmigo, me dio una carta el Papa, me dijo que tenía que contestar por escrito... Bueno, pero en esto me llamó al nuncio y me dijo que viniera a Salamanca... Yo creo que claro, cuando entras por la vía ya del martirio, pues ya vale todo (Risas). Yo desde luego no tuve ni he tenido ninguna indicación con vistas a una posible unión. Puede estar en el ánimo de alguien, pero en el mío no, lo cual no quita que podamos hacer alguna actividad en común igual, como todo está por delegaciones pues por ejemplo que las delegaciones de catequesis se vean juntas... Aquí en España que un obispo tenga dos diócesis es Jaca y Huesca y nosotros, no hay ninguna más.
Nos levantamos a las seis y la noche anterior lo tenemos todo apuntado. Ya tengo dos tercios de la agenda de este año ocupados
P - ¿Se ha habituado a viajar continuamente entre Salamanca y Ciudad Rodrigo?
R - Bueno, pues tiene su dificultad, porque todo está repetido. Imagínate en una diócesis, que uno cree que el obispo decide... yo tengo el consejo episcopal, consejo presbiteral, consejo de pastoral, consejo económico para decisiones a partir de una cantidad y colegio de consultores. Ya sólo eso está repetido. Las delegaciones tienen cada una su vicario. Está todo hecho a base de una agenda llevada con rigor y con muchos viajes. Paso más tiempo en Salamanca, pero en Ciudad Rodrigo, ellos en su momento inicial pedían su obispo propio y exclusivo. Al año se hizo una especie de entrevista o de encuestas y se vio que estaban tranquilos, porque estaban atendidos.
Es todo agenda, viajes y disciplina. Nos levantamos a las seis y ya por la noche anterior lo tenemos todo apuntado. Ya tengo dos tercios de la agenda de este año ocupados. La gente se ha dado cuenta que si se apunta pronto y está apuntado, el obispo es fiel.
P - Dada su experiencia en el cargo... ¿qué futuro le espera a las diócesis de Salamanca y de Ciudad Rodrigo?
R - Yo creo ya lo dijo el Papa Benedicto. En un futuro será una iglesia más sencilla, más pobre de número, posiblemente más auténtica, viviendo la fe con más hondura, posiblemente con más peso en la sociedad... porque será una invitación a vivir de otro modo, cada vez más lejos de cuando se hace el edicto de Milán, que todo el mundo tenía que ser cristiano. El cristiano será el que quiera, pero se le notará y será un ejemplo para tantos otros en otros campos. Y luego con una presencia mayor de los laicos. La verdad que en Salamanca hay unos laicos muy bien formados, se nota un trabajo serio y cuando ves funcionar a las delegaciones se ve que hay gente que reflexiona, que está formada, que sabe lo que dice, que sabe en qué iglesia se encuentra.
La invitación al Papa para visitar Salamanca "tiene su enjundia. Hay un motivo con peso, el quinto centenario de la Escuela de Salamanca"
P - Las noticias señalan que el Papa León XIV podría visitar España este año. Se habla de Madrid, de Barcelona y de Canarias. ¿Confía en que, llegado el caso, visitase Salamanca?
R - Yo creo que sí que va a venir a España y que lo de estas tres ciudades está claro. A mí me parece que a los obispos, cuando han ido el presidente y el vicepresidente, no les ha preguntado por lugares, sino por temas a tratar. En Salamanca hemos hecho una invitación con las instituciones, desde la misma Junta de Castilla y León a las universidades, a la Diputación, a las órdenes religiosas y a la Diócesis... Lo de Barcelona siempre ha parecido como lo más claro, pero aquí la invitación tiene su enjundia y también he mandado la de Alba de Tormes. En Salamanca hay un motivo vamos a decir con peso, que es el aniversario del quinto centenario de la Escuela de Salamanca. Realmente, yo creo que no sé si todo el mundo sopesa lo que eso ha significado para la historia de la humanidad entera, incluso para los los derechos humanos. Creo que hay un motivo serio y bueno, con la sensibilidad social que hay y con el valor y el respeto a la persona humana. Es una invitación que tiene su fundamento, pero lo que pase ya veremos.
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