La muestra, que puede visitarse hasta el 30 de enero en la Biblioteca Vargas-Zúñiga, forma parte del proyecto Ciudad Ciencia y está abierta al público
Una exposición explica en la UPSA qué ocurre en el cuerpo cuando comemos
La muestra, que puede visitarse hasta el 30 de enero en la Biblioteca Vargas-Zúñiga, forma parte del proyecto Ciudad Ciencia y está abierta al público
La Biblioteca Vargas-Zúñiga de la Universidad Pontificia de Salamanca reúne hasta el próximo 30 de enero la exposición 'Las moléculas que comemos', una muestra itinerante de divulgación científica que invita a reflexionar sobre la alimentación desde una perspectiva biológica, química y social.
La exposición, creada por la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular (SEBBM) y adaptada por Cultura Científica y Ciencia Ciudadana del CSIC, se enmarca en el proyecto Ciudad Ciencia, cuyo objetivo es acercar el conocimiento científico al entorno local.
La inauguración ha contado con la presencia del Bibliotecario General de la UPSA, Antonio Sánchez Cabaco; la vicedecana del Grado en Nutrición Humana y Dietética, Raquel Sánchez Ordóñez, y la comisaria de la muestra y subdirectora de la Biblioteca y Archivo, Mabel Gonzalo Sánchez.
La exposición, compuesta por 20 paneles didácticos, explica qué ocurre en el organismo desde que ingerimos un alimento hasta que sus nutrientes son utilizados por las células, así como el papel de los sentidos del gusto y el olfato en la percepción de la comida. Puede visitarse en horario de 08:30 a 21:00 horas.
Durante el acto inaugural, Sánchez Cabaco subrayó que no se trata de una exposición gastronómica ni de un recetario científico, sino de "una invitación a mirar la alimentación desde una perspectiva distinta". En este sentido, destacó el papel de la biblioteca como espacio de divulgación científica accesible, donde "la ciencia no solo está en los laboratorios, sino también en la vida cotidiana".
El Bibliotecario General explicó que la iniciativa se apoya en tres ideas clave: la biblioteca como espacio de saber más allá de los libros; la necesidad de acercar la ciencia de forma comprensible y estimular la curiosidad; y la promoción del pensamiento crítico. "No comemos alimentos, comemos estructuras químicas que nuestro cuerpo interpreta, transforma y utiliza", afirmó.
Por su parte, la vicedecana del Grado en Nutrición Humana y Dietética, Raquel Sánchez Ordóñez, destacó que la muestra pone de relieve que comer es "un proceso biológico, químico, cultural y social de enorme complejidad". Asimismo, señaló que la exposición conecta directamente con la formación de profesionales basados en la evidencia científica y permite reflexionar sobre retos actuales como la obesidad, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares.
La comisaria de la muestra, Mabel Gonzalo Sánchez, animó a la comunidad universitaria y al público general a visitarla antes de su clausura. "Comprender qué comemos es un primer paso para tomar decisiones más informadas sobre nuestra alimentación y nuestra salud", subrayó, destacando su especial interés para los estudiantes de Nutrición Humana y Dietética.
Bioquímica, cocina y seguridad alimentaria
La exposición también aborda la cocina como un auténtico laboratorio, donde se producen reacciones químicas como la fermentación o la caramelización, y se emplean técnicas innovadoras como la gelificación o la esferificación. Además, recoge ejemplos de investigaciones del CSIC en seguridad alimentaria, como envases biodegradables que prolongan la vida de los alimentos o procesos aplicados a productos como la clara de huevo.
La muestra desmonta asimismo mitos frecuentes sobre alimentos como el chocolate, la miel o el gluten, analiza la atracción por los ultraprocesados y destaca la importancia de una dieta equilibrada para la prevención de enfermedades.
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