¿Cuándo empezó el clima de la Tierra a volverse inestable? La USAL halla las claves en el fondo del océano

El Grupo de Geociencias Oceánicas participa en el hallazgo de las primeras "olas de frío severas" que marcaron el inicio del Periodo Cuaternario

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¿Cuándo empezó el clima de la Tierra a volverse inestable? La USAL halla las claves en el fondo del océano
Investigación en la que participa la USAL (Fotos: USAL)
El autor esIsabel Andrés Rodríguez
Isabel Andrés Rodríguez
Lectura estimada: 3 min.

Hubo un momento en la historia de la Tierra en el que todo cambió. El planeta dejó atrás un clima cálido y predecible para adentrarse en una era de inestabilidad, hielo y oscilaciones bruscas de temperatura. Ese 'punto de no retorno', ocurrido hace 2,7 millones de años, acaba de ser identificado y analizado al detalle gracias a una ambiciosa investigación internacional publicada en la prestigiosa revista 'Science' en la que participa la Universidad de Salamanca. Así, ha desempeñado un papel destacado a través de su Grupo de Geociencias Oceánicas (GGO), concretamente del catedrático del Departamento de Geología José Abel-Flores, la profesora Montserrat Alonso y las investigadoras María Gonzáles y Laura Martín,

Los resultados del trabajo, fruto de la expedición IODP 397 (International Ocean Discovery Program) en el Margen Ibérico (Portugal) a bordo del buque 'Joides Resolution', liderada por la Universidad de Cambridge y el Instituto Portugués del Mar y la Atmósfera (IPMA), aportan nuevas claves para comprender cómo evolucionan los grandes sistemas climáticos de la Tierra y cómo pueden desencadenarse cambios abruptos a escala global.

El proyecto internacional, codirigido por David Hodell y Fátima Abrantes, refleja que hasta hace 2,7 millones de años el clima global se mantuvo relativamente estable. Sin embargo, en ese momento, comenzaron a registrarse las primeras olas de frío severas asociadas al crecimiento de grandes capas de hielo continentales en el hemisferio norte. Unos eventos que podrían haber sido los precursores de lo sucedido poco después, cuando, hace unos 2,5 millones de años, el sistema climático entró en una nueva dinámica caracterizada por un patrón distintivo de múltiples y rápidas oscilaciones en el clima terrestre repetidas en escalas de tiempo de aproximadamente mil años.

A partir de este punto de inflexión, la variabilidad se convirtió en una característica persistente del clima durante el Período Cuaternario -la etapa geológica más reciente del planeta- y estuvo determinada por la expansión y el retroceso de grandes capas de hielo en el hemisferio norte. Se constata un patrón de variabilidad en los periodos glaciares que concuerda, asimismo, con lo observado por la comunidad científica internacional en diferentes núcleos de hielo de Groenlandia durante la Edad de Hielo más reciente. 

Para reconstruir la historia climática, el equipo de investigación, con la participación destacada de los científicos de la Universidad de Salamanca, analizó testigos de sedimentos extraídos del fondo marino frente a la costa de Portugal, un trabajo que "ha permitido recuperar y reconstruir el registro climático más completo hasta la fecha en el Margen Ibérico", destaca José-Abel Flores.

Precisamente, en este enclave, los sedimentos se acumulan de forma rápida y continua, "lo que permite obtener un registro climático con una resolución comparable a la de los núcleos de hielo polares, pero extendiéndose millones de años más atrás en el tiempo. Gracias a ello, hemos podido estudiar los últimos 5,3 millones de años de historia climática", apunta.

Según han descubierto, la aparición de estas rápidas fluctuaciones climáticas coincidió con otro fenómeno clave en el Atlántico Norte: la llegada masiva de restos arrastrados por el hielo, fragmentos de roca transportados por icebergs que se desprendían de grandes capas de hielo continentales al alcanzar el océano.Estas evidencias indican que las masas de hielo habían crecido lo suficiente como para desestabilizar la circulación oceánica. 

Los nuevos datos obtenidos por el trabajo internacional confirman que las oscilaciones climáticas rápidas solo se produjeron cuando el sistema superó un umbral crítico, es decir, "confluyeron capas de hielo suficientemente extensas, mares fríos y una circulación oceánica especialmente sensible. Una vez alcanzado ese punto de inestabilidad, la variabilidad milenaria pasó a formar parte estructural del clima glacial", subraya el catedrático de la USAL.

Por otra parte, otra de las conclusiones de este trabajo es que este punto de inflexión climático coincide en el tiempo con el surgimiento del género Homo, al que pertenecen los humanos modernos. Al respecto, sugieren que las rápidas fluctuaciones del clima pudieron influir en la evolución humana temprana, al obligar a nuestros antepasados a adaptarse a entornos cambiantes y a nuevas condiciones de vegetación y recursos.

Para la Universidad de Salamanca, la participación en esta investigación internacional "consolida su liderazgo en el ámbito de las Ciencias de la Tierra y refuerza su compromiso con el estudio de los grandes procesos que han moldeado, y siguen moldeando, el planeta. En definitiva, "comprender cómo el sistema climático respondió en el pasado a determinados umbrales y sucesos abruptos es esencial para interpretar los cambios actuales y mejorar las proyecciones sobre el futuro climático de la Tierra", concluye Flores.

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