Se mantienen por duodécimo año consecutivo los impuestos y actualiza servicios ligados a contratos, mientras la tasa de basuras subirá una media de hasta 1,35 euros
Así cambian los impuestos y tasas municipales en Salamanca en 2026: congelación fiscal y ajustes puntuales
Se mantienen por duodécimo año consecutivo los impuestos y actualiza servicios ligados a contratos, mientras la tasa de basuras subirá una media de hasta 1,35 euros
Con la llegada del nuevo año, el Ayuntamiento de Salamanca entran en vigor las ordenanzas fiscales para 2026, un documento que marca las principales novedades en impuestos, tasas y precios públicos que entraban en vigor este 1 de enero. La principal medida es la congelación de los impuestos municipales por duodécimo año consecutivo.
Esto afecta al IBI, la plusvalía, el impuesto de actividades económicas, el de vehículos y el de construcciones, instalaciones y obras, que no experimentarán subida alguna. Además, se conservarán todas las bonificaciones y beneficios fiscales destinados a familias con menos recursos y al impulso de la actividad económica.
Donde sí habrá cambios será en determinados servicios sujetos a compromisos contractuales. Se contempla una actualización del 2,7%, equivalente al PIB interanual de referencia, en los precios públicos del agua y alcantarillado, servicios funerarios y cementerios, Mercado Central, depuración y estacionamiento del Centro de Transportes. El Ayuntamiento explicó que estas subidas responden a la obligación legal de ajustar las tarifas al ritmo de la inflación. El transporte urbano también se ve afectado por esta actualización del 2,7%, aunque se mantendrán sin cambios los bonobuses especiales.
Uno de los ajustes más relevantes llegará con la tasa de basuras, como consecuencia de la ley de residuos y suelos contaminados para una economía circular. La normativa obliga a que el servicio no sea deficitario y que el importe esté vinculado a la generación de residuos. En Salamanca, el coste total del servicio ronda los 23 millones de euros anuales.
Para aproximarse a esa cifra, en 2026 se aplican dos coeficientes ya incorporados el año anterior: uno basado en la cantidad de residuos generados (a más residuos, mayor penalización; a menos, más bonificación) y otro ligado a la evolución del reciclaje en la ciudad. En la práctica, este ajuste supondrá que el 81% de las viviendas paguen entre 1,14 y 1,35 euros más al mes.
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