Un total de 19 personas fueron atendidas durante la jornada taurina, con dos heridos por asta de toro trasladados y intervenciones por contusiones e intoxicaciones
Un centenar de refugiados encuentran acogida en Juzbado y calor humano en el corazón del mundo rural
Vecinos del municipio celebran la sexta edición de 'Juzbado Acoge' con música, comida, cultura y un mensaje claro: la solidaridad no entiende de fronteras
Durante unas horas, el pequeño pueblo salmantino de Juzbado se ha convertido en un crisol de culturas. Más de 100 personas refugiadas procedentes de países tan diversos como Senegal, Mali, Gambia, Angola, Mauritania, Venezuela, Colombia, Perú, Honduras, Rusia o Ucrania, compartieron vivencias, gastronomía y emociones con los habitantes de este enclave rural en el marco del programa 'Juzbado Acoge', que celebró su sexta edición.
El evento, impulsado por la ONG ACCEM, en colaboración con la Asociación de Mayores de Juzbado y los vecinos y vecinas del municipio, reafirmó una vez más que el mundo rural también puede ser espacio de encuentro, inclusión y esperanza.
La jornada comenzó con una cálida bienvenida institucional en el atrio de la iglesia, a cargo del concejal Mariano Domínguez, acompañado por varias vecinas como Isabel, Pilar y Elena, y con la presencia de numerosos lugareños que no dudaron en sumarse a la celebración. "Juzbado es un pueblo de acogida. El mundo rural está lleno de vida y oportunidades para todas las personas", afirmó Domínguez, quien recordó que cada ser humano debe tener derecho a elegir libremente cómo y dónde vivir.
Tras las palabras de bienvenida, el grupo recorrió algunos de los rincones más simbólicos del pueblo: desde los miradores de la Peña del Castillo hasta el Museo de la Falla, pasando por el mural colaborativo que el mes pasado realizaron junto a personas refugiadas.
COMIDA
El momento más esperado llegó en el salón de actos, donde los asistentes disfrutaron de una paella popular elaborada por el chef Nano y coordinada por Faustino Iglesias, conocido como Tino, presidente de la Asociación de Mayores. "La generosidad mutua entre vecinos y visitantes es emocionante, más aún en estos tiempos de incertidumbre", destacó emocionado.
Además del plato principal, la comida se enriqueció con recetas dulces y saladas preparadas por las propias familias refugiadas. Alrededor de la mesa se tejieron historias, recuerdos y anhelos. La diversidad de sabores se convirtió en un puente entre culturas, creando un ambiente de respeto y admiración mutua.
MICRO ABIERTO
Tras el almuerzo, el tradicional 'micro abierto' dio voz a todos. Vecinos y refugiados compartieron palabras, cantos, poemas y bailes, en un ejercicio colectivo de emoción y escucha. Entre los intervinientes, nombres como Nazario, Meli, Joaquín, Adeli o Isabel destacaron por su implicación. La jornada culminó con un chapuzón colectivo en las piscinas municipales de cloración salina, abiertas gratuitamente para la ocasión.
Durante la entrega de una placa conmemorativa del "Libro Abierto de Juzbado" a la asociación ACCEM, Mónica Puente, coordinadora de la entidad en Salamanca, expresó su gratitud por estos seis años de colaboración ininterrumpida: "La propuesta de Juzbado Acoge se ha convertido en un ejemplo sólido de acogida en el entorno rural".
Con este gesto simbólico y real, Juzbado vuelve a demostrar que la solidaridad no es patrimonio de las grandes ciudades, y que los pueblos pequeños también pueden liderar procesos de inclusión e integración.
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