Detrás de cada muñeco hay horas de pintura, paciencia y una historia personal que comenzó hace casi una década
El hornazo: la tradición gastronómica que marca el fin de la Semana Santa en Salamanca
El hornazo como tradición gastronómica que marca el fin de la Cuaresma y celebra la llegada de la primavera en Salamanca
El hornazo, uno de los manjares más representativos de la Semana Santa en Salamanca, no solo marca el fin de la Cuaresma, sino que también simboliza la llegada de la primavera y la culminación de las festividades religiosas con un festín gastronómico que une tradición y sabor.
En la provincia salmantina, este delicioso platillo se disfruta especialmente en el Domingo de Resurrección, aunque su presencia se extiende a lo largo del año. Se trata de una gran empanada rellena con los productos típicos de la matanza, como chorizo, panceta, lomo adobado y, en algunas ocasiones, huevo cocido. La receta, que varía ligeramente de una localidad a otra, guarda un secreto en su masa, suave y sabrosa, que se elabora con ingredientes sencillos como harina, leche, aceite de oliva, manteca de cerdo y huevo.
El origen del hornazo en Salamanca tiene una fuerte conexión con la tradición agrícola y ganadera de la región. Aunque muchos lo consideran una manera de celebrar el fin del tiempo de penitencia de la Cuaresma, otros cuentan una historia popular que relaciona el plato con las labores del campo. Según esta leyenda, un pastor, mientras atendía su ganado, dejó un trozo de pan con chorizo sobre una piedra al sol, y al regresar, se encontró con que la comida había sido "cocinada" de forma natural por el calor del sol. Así, el hornazo surgió como una deliciosa sorpresa, inspirada en la sencillez y efectividad de los trabajos rurales.
El Domingo de Resurrección es, sin lugar a dudas, el día más esperado para disfrutar de este manjar. Es tradicional que en localidades cercanas a la capital, como en la zona de la Sierra de Francia, los vecinos agasajen a sus predicadores con hornazos después del Sermón de Pascua, como muestra de agradecimiento por su labor durante la Cuaresma. Esta costumbre persiste en algunos pueblos de la provincia, manteniendo viva la tradición que une a la comunidad a través de la gastronomía.
Con su sabor robusto y su generoso relleno, el hornazo es más que una simple comida. Es un vínculo con el pasado, una celebración de la abundancia y la renovación que, en Salamanca, se disfruta especialmente con los primeros días de calor y al ritmo de las tradiciones que aún perduran. Un festín que invita a saborear la esencia de la región, tanto en sus ingredientes como en su historia.
Una red de psicólogos de la AECC en Salamanca se integra en la Atención Primaria rural para ofrecer escucha, acompañamiento y apoyo emocional a quienes conviven con la enfermedad
Convierte el corazón del parque de La Alamedilla en la 'Plaza de Agustín Casillas' e impulsa un recorrido artístico con esculturas señalizadas y códigos QR
Policías, bomberos y sanitarios recrean en Salamanca un siniestro vial para mostrar paso a paso la respuesta de emergencia ante un accidente de tráfico








