El olfato y cómo su pérdida puede cambiar la vida cotidiana, a análisis en Salamanca
El Colegio Oficial de Médicos acoge este 14 de octubre una charla gratuita sobre la anosmia, la relación entre el olfato y la memoria y sus efectos en la calidad de vida
¿Qué ocurre cuando dejamos de percibir los olores? Aunque suele pasar más desapercibida que la pérdida de visión o audición, la ausencia del olfato puede afectar a la alimentación, los recuerdos, las emociones e incluso a la capacidad de detectar determinados peligros. Esta realidad centrará la próxima sesión de las jornadas divulgativas sobre la pérdida de los sentidos que se celebran en Salamanca. El encuentro, titulado 'El olfato. El sentido olvidado', tendrá lugar este miércoles 14 de octubre, a las 19:00 horas, en el salón de actos del Colegio Oficial de Médicos de Salamanca. La entrada será libre hasta completar el aforo, por lo que cualquier persona interesada podrá asistir.
La iniciativa está organizada conjuntamente por el Colegio Oficial de Médicos y la Real Academia de Medicina de Salamanca, con el objetivo de acercar los conocimientos científicos a la población y dar visibilidad a las personas que conviven con alteraciones sensoriales.
La sesión contará con la participación de Eduardo Weruaga Prieto y David Díez, además de representantes de la Asociación Española de la Anosmia y del Consejo Español para la Defensa de la Discapacidad y la Dependencia (CEDDD).
A lo largo de la jornada se abordarán las causas de la anosmia, término que se utiliza para describir la pérdida del sentido del olfato, así como sus consecuencias emocionales y funcionales. También se analizará cómo esta alteración puede repercutir en la calidad de vida y cuáles son las líneas de investigación actuales.
El olfato desempeña un papel importante en la percepción de los sabores y mantiene una estrecha relación con la memoria. Además, permite reconocer olores de alerta, como los asociados al humo o a determinados alimentos en mal estado. Por ello, su pérdida puede tener efectos que van mucho más allá de una simple dificultad para identificar aromas.
Uno de los objetivos del encuentro será dar voz a los pacientes y favorecer el diálogo entre especialistas, asociaciones y ciudadanía, para comprender mejor los desafíos a los que se enfrentan quienes viven con esta alteración.
Comprender cómo vivimos sin uno de los sentidos
La charla sobre el olfato forma parte del ciclo 'La pérdida de los sentidos. Un viaje hacia la comprensión, la empatía y la ciencia', que reúne durante el mes de octubre distintas sesiones sobre las consecuencias de las alteraciones sensoriales.
El programa comenzó el pasado 5 de octubre con una mesa dedicada a la sordera, en la que se trataron cuestiones como los implantes auditivos, la relación entre pérdida auditiva y deterioro cognitivo, la lengua de signos y las dificultades de comunicación. En ella participaron especialistas vinculados a la Universidad de Salamanca y al sistema sanitario, junto a asociaciones de personas sordas.
Tras la sesión de este miércoles, el ciclo continuará el 21 de octubre con una jornada sobre la ceguera, centrada en las enfermedades visuales, la adaptación del cerebro, la accesibilidad y la autonomía personal. Participarán profesionales sanitarios e investigadores, además de representantes de ONCE Salamanca, Fundación ONCE y ASOCYL.
El programa concluirá el 28 de octubre con una mesa sobre el equilibrio, un sentido esencial para caminar y orientarse cuyo funcionamiento suele pasar inadvertido hasta que aparecen problemas como los vértigos o los trastornos vestibulares. El especialista Ángel Batuecas abordará sus causas, su impacto cotidiano y las opciones de tratamiento y rehabilitación.
Las jornadas buscan explicar las alteraciones sensoriales desde una perspectiva que combine los avances científicos con las experiencias personales. Cada encuentro incluye intervenciones breves de especialistas, participación de asociaciones y un espacio abierto al debate. La propuesta pretende no solo divulgar conocimientos sobre el funcionamiento del cuerpo humano, sino también fomentar la empatía, la inclusión y una mejor comprensión de las dificultades que afrontan las personas con discapacidad sensorial.








