Los ganaderos de vacuno piden menos pruebas y más ayudas para afrontar la tuberculosis bovina
La Plataforma Pecuaria Bovina reclama a la Junta cambios en el saneamiento, facilidades para vender terneros y mayores indemnizaciones por el sacrificio obligatorio
La lucha contra la tuberculosis bovina vuelve a situarse en el centro de las reivindicaciones del sector ganadero de Salamanca. La Plataforma Pecuaria Bovina ha pedido a la Junta de Castilla y León una revisión profunda de las campañas de saneamiento para que las medidas de control de la enfermedad sean compatibles con la continuidad económica de las explotaciones, especialmente las dedicadas al vacuno extensivo. El colectivo ha trasladado sus propuestas al director general de Producción Agrícola y Ganadera, Juan José García García, mediante una carta en la que plantea cambios en las pruebas sanitarias, las condiciones para trasladar animales y las compensaciones que reciben los ganaderos cuando se ordena un sacrificio obligatorio.
La plataforma defiende que mantener las garantías sanitarias no debe implicar asumir cargas y pérdidas desproporcionadas. A su juicio, los años de trabajo del sector y los avances logrados en sanidad animal justifican adaptar el programa a la situación epidemiológica de cada explotación y reducir las actuaciones que no estén suficientemente justificadas por el riesgo existente.
Una sola jornada de pruebas para reducir costes y riesgos
Uno de los principales cambios que propone el colectivo afecta a las pruebas de diagnóstico. La plataforma solicita que se permita utilizar el interferón gamma EURLAB como prueba única de saneamiento para los bovinos mayores de seis meses, de forma que su aplicación a todos los animales de esa edad en una explotación permita cumplir con las obligaciones sanitarias y obtener o conservar la correspondiente calificación.
La propuesta dejaría fuera de esas pruebas a los animales menores de seis meses. Según la organización, concentrar el trabajo en una sola jornada reduciría los gastos y las necesidades de manejo, además de limitar los riesgos tanto para los animales como para las personas que trabajan con ellos. La medida tendría especial interés para las ganaderías extensivas, donde reunir y manejar al ganado puede exigir un importante esfuerzo organizativo. Cada operación adicional supone tiempo y costes para unas explotaciones que, según defiende la plataforma, necesitan procedimientos ajustados a sus condiciones reales.
El colectivo también pide que se avance hacia una única campaña anual de saneamiento en aquellas zonas y explotaciones cuya situación sanitaria lo permita. La frecuencia de las pruebas, sostiene, debería responder al riesgo epidemiológico y no repetirse sin una justificación concreta.
Los terneros, otra de las preocupaciones
Las restricciones para trasladar animales constituyen otro de los puntos que la plataforma quiere modificar. En concreto, reclama facilitar la salida de terneros hacia cebaderos calificados de ciclo cerrado, incluso cuando procedan de explotaciones positivas o tengan suspendida su calificación sanitaria. El objetivo es evitar que estos animales deban pasar por pruebas específicas adicionales únicamente para autorizar su traslado. La organización plantea revisar los procedimientos actuales para establecer una vía comercial que permita moverlos con garantías sanitarias, sin añadir operaciones y costes que considera innecesarios.
La propuesta mantiene, según recoge la carta, el control oficial de la explotación de origen y las exigencias de identificación, trazabilidad y bioseguridad. También contempla que los animales tengan como destino final directo el matadero. Con este cambio, los ganaderos buscan evitar que los terneros permanezcan retenidos en las explotaciones afectadas mientras afrontan gastos adicionales de manejo y controles sanitarios. La plataforma considera que una salida comercial regulada permitiría reducir las pérdidas sin renunciar a la vigilancia de la enfermedad.
Más dinero por los animales sacrificados
La tercera gran reivindicación se centra en las indemnizaciones por sacrificio obligatorio. La plataforma reclama actualizar las cantidades para que se acerquen al valor real de los animales y al coste que supone reponerlos. El perjuicio económico, argumenta, va más allá de perder una cabeza de ganado. El sacrificio puede afectar a la producción futura, a la selección genética desarrollada durante años y al tiempo necesario para recuperar la capacidad de la explotación.
Por eso, el colectivo pide que las compensaciones tengan en cuenta esas pérdidas y que los pagos se tramiten con agilidad. En su opinión, cuando una actuación se realiza para proteger la sanidad animal y el interés general, el impacto económico no debería recaer de forma desproporcionada sobre el ganadero afectado.
La organización considera que el diálogo abierto con la Dirección General de Producción Agrícola y Ganadera ofrece una oportunidad para revisar el funcionamiento del saneamiento. Entre los aspectos que valora se encuentran las actuaciones anunciadas sobre fauna silvestre, la reducción de cargas administrativas, el papel de los veterinarios habilitados y la posibilidad de que los ganaderos elijan al profesional encargado de realizar las pruebas.
Ahora reclama que esa disposición se traduzca en una agenda de trabajo con el sector, con medidas concretas y compromisos que permitan avanzar en su aplicación. Para la plataforma, la revisión debe contar con la participación de los propios ganaderos y de los veterinarios de campo, que conocen de primera mano las dificultades de las explotaciones. La petición se dirige a la Junta para que impulse los cambios ante el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y los órganos de coordinación correspondientes, dado que la revisión afecta al Programa Nacional de Erradicación de la Tuberculosis Bovina.








