Meins Avenida deja el sello en la victoria: El balón y el mérito de todas

El equipo de Raquel Romo arrolla a Gernika en Würzburg (con un parcial de 33-5 en el segundo cuarto) y firma una victoria coral que invita a creer, 86-58

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Fotos: Manel Pacho
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 7 min.
Última actualización: 

Hay equipos en los que el talento individual marca el camino y otros que necesitan encontrar su fuerza en algo menos visible, pero no por ello menos importante: el sentimiento de equipo. Becky Hammon, entrenadora de Las Vegas Aces, lo explicaba tras caer eliminada ante las Golden State Valkyries en las semifinales de la WNBA. "Eso es un EQUIPO", decía sobre su rival, destacando su capacidad para compartir el balón y esa sensación de que a ninguna jugadora parece importarle quién se lleva el crédito. Cualquiera puede asumir el protagonismo en una noche determinada porque lo verdaderamente importante es lo que sucede entre todas. Salvando las enormes distancias, también por el talento individual que reúne aquel equipo, esa es una de las búsquedas que debe emprender este Meins Avenida. Sin grandes estrellas que resuelvan cada día por sí solas, el conjunto salmantino necesita construir su identidad desde el colectivo, desde la generosidad y desde la convicción de que nadie tiene que jugar más o menos para que el equipo funcione. Que el mérito, como el balón, circule.

Las dos primeras jornadas habían dejado algunas señales de ese camino, tanto en la victoria como en una derrota que entraba dentro de lo previsible. Eran indicios, todavía no certezas, de una idea que ante Gernika debía ponerse a prueba: comprobar si Avenida era capaz de convertir el compromiso colectivo en su principal argumento competitivo.

La respuesta llegó en Würzburg. Meins Avenida firmó una actuación de esas que se disfrutan tanto por el resultado como por la manera de conseguirlo. Un triunfo construido desde la defensa, el rebote, el movimiento de balón y la participación de todas, hasta convertir un partido inicialmente incómodo en una exhibición de baloncesto coral. El equipo empieza a reconocerse en la pista y, cuando eso sucede, el juego fluye de otra manera.

Era el segundo partido de Meins Avenida en casa. El equipo ya contaba con diez jugadoras en plantilla, aunque finalmente 'KB' no pudo vestirse de corto. La nueva pieza que debe ayudar a proteger la zona y controlar el rebote tendrá que esperar. Precisamente, cerrar el aro propio y evitar las segundas opciones del rival son dos de las claves del baloncesto que persigue el conjunto salmantino. El partido comenzó con una declaración de intenciones: triple de Claudia Soriano en apenas diez segundos de posesión. Mejor llegar al aro en ocho que en diez, aunque esa velocidad también pueda conducir al error. Meins Avenida quería correr, atacar pronto y evitar que Gernika pudiera asentarse en defensa. El problema era que, en ocasiones, tanta prisa acababa por desordenar el juego.

Las visitantes supieron aprovecharlo. Respondieron a los primeros puntos salmantinos apoyándose en la envergadura de Mc Spadden y el acierto exterior de Brown y Salvadores. Avenida necesitaba encontrar algo más de pausa para elegir mejor sus ataques y conectar las piezas.

La entrada de Marta Canella, con más poso y cabeza fría para encontrar ese último pase que a veces requiere unos segundos más de posesión, ayudó a ordenar al equipo. Mawuli pasó a jugar de cuatro mientras buscaba mejores sensaciones, después de un inicio en el que le costaba más de lo habitual encontrar el acierto de cara al aro. El triple de Galanopoulus obligó a Raquel Romo a detener el encuentro. Más que la diferencia en el marcador, 10-16, preocupaba la sensación de que Avenida no terminaba de sentirse cómodo. Había que ajustar, bajar las pulsaciones cuando tocaba y volver a encontrar el camino.

La reacción llegó a través de movimientos más verticales de Martina Fassina, que encontró espacios atacando el aro, y de algunos ajustes defensivos. Un parcial de 4-0 devolvió al equipo al partido, aunque el desacierto seguía teniendo demasiado protagonismo y Gernika continuaba haciendo daño cerca de la canasta. Entonces apareció Canella. Su triple, prácticamente sobre la bocina, dejó el marcador en 18-20 al final del primer cuarto y confirmó que Avenida empezaba a encontrar respuestas.

El partido cambió de verdad en el segundo periodo. El triple de Fassina, cuya entrada había aportado también un plus al rebote gracias a su envergadura, puso por delante a Meins Avenida (23-20). A partir de ahí, el equipo empezó a mostrar una versión mucho más reconocible: mejores ajustes atrás, más capacidad para correr y, sobre todo, una circulación de balón que encontraba soluciones sin necesidad de depender de una sola jugadora.

El parcial de 7-0 obligó a Gernika a pedir tiempo muerto. La grada aplaudía, y no lo hacía únicamente por la ventaja en el marcador, sino por lo que estaba viendo en la pista. Avenida defendía con entrega, peleaba cada rebote y encontraba respuestas ofensivas a través de jugadas encadenadas, con movimiento rápido de balón y buenas decisiones en los últimos metros.

Rebeka Mikulasikova dominaba el rebote, Mawuli corría la pista, Canella ordenaba, Soriano presionaba y Sara Roumy realizaba un trabajo menos visible, pero igual de efectivo, en defensa. Cada una aportaba desde su espacio y todas parecían saber dónde podía aparecer la compañera. Esa conexión, esa impresión de que las jugadoras se encuentran casi sin mirarse, es una de las señales más valiosas que puede ofrecer un equipo en construcción. No nace de un día para otro: necesita trabajo, confianza y una idea compartida. Y Avenida empezaba a mostrarlo.

El parcial siguió creciendo hasta el 33-20, lo que llevó a Gernika a solicitar un nuevo tiempo muerto. El equipo salmantino había encontrado su ritmo y, cuando juega con esa energía colectiva, resulta mucho más difícil frenarlo.

Romo pidió tiempo muerto en el último minuto antes del descanso. Avenida apostó por una defensa zonal para proteger su zona y reservar a sus pívots, antes de cerrar el cuarto de la mejor manera posible. Marta 'Matrix' Canella anotó un triple que puso el broche a un segundo periodo extraordinario y dejó el marcador en 40-25 al descanso.

Mawuli y Fassina sostienen ante los contratiempos

La reanudación confirmó que lo del segundo cuarto no había sido un espejismo. Meins Avenida salió con energía y mantuvo la efectividad ofensiva, pese a los problemas físicos que obligaron a Canella y Mikulasikova a pasar por el banquillo tras recibir sendos golpes en la rodilla y el muslo. Las ausencias momentáneas no despistaron a las jugadoras que seguían en pista. Una canasta de Inés Santibáñez y un triple de Stephanie Mawuli elevaron la ventaja hasta el 52-27, desatando la algarabía en la grada y obligando de nuevo a Gernika a parar el partido.

El conjunto visitante intentó responder aumentando su apuesta física y aprovechando ese momento de dificultades en la rotación salmantina. Mikulasikova tuvo que regresar a la pista después de que Emma Johansson cometiera su cuarta falta. En ese tramo también llegaron tres acciones consecutivas señaladas como falta y canasta, con sus correspondientes tiros libres, que podían introducir alguna duda en el encuentro.

Pero Avenida estaba mostrando algo más que acierto: tenía la serenidad necesaria para no perder el rumbo cuando las circunstancias se complicaban. Mawuli y Fassina asumieron responsabilidades desde la experiencia. La italiana anotó un triple y la japonesa aportó un rebote importante para mantener las distancias. Al término del tercer cuarto, el marcador reflejaba un contundente 66-44. Gernika había encontrado algunos puntos para responder, pero no conseguía frenar a un equipo que parecía tener muy claro qué debía hacer y cómo quería jugar.

Meins Avenida no levantó el pie del acelerador en el último periodo. Mantuvo la concentración, una de las virtudes más importantes para un equipo que quiere construir su identidad desde el esfuerzo colectivo. Ni dos buenos ataques consecutivos de Gernika ni un lanzamiento fallado alteraban su disposición. Avenida seguía jugando con atrevimiento, defendiendo con intensidad y buscando a la compañera mejor situada.

La grada acompañaba cada acción y terminó entregándose a un equipo que ofrecía algo más que una victoria cómoda. Hubo incluso momentos para la espontaneidad, con las jugadoras arrancándose a bailar cuando el público rompía en aplausos y coreaba tras una acción que acababa en triple. El baloncesto se convirtió por momentos en un juego casi de salón, con varias acciones ofensivas consecutivas que terminaron de romper el partido. Santibáñez se sumó a la fiesta con otro triple, con el que Avenida superaba ya la barrera de los ochenta puntos.

Era uno de esos encuentros que parecen no querer terminar, mientras el rival casi suplica que llegue el final. Un disfrute de los que se echaban de menos en Würzburg y que quizá ha llegado cuando menos lo esperaban algunos, pero que puede convertirse en un punto de partida importante para lo que viene.

Porque, más allá de la diferencia en el marcador, lo que dejó el partido fue una sensación mucho más valiosa: Meins Avenida puede encontrar su fuerza en el grupo. En la jugadora que anota, pero también en la que defiende; en quien captura el rebote, en quien da el pase y en quien hace el trabajo que apenas aparece en las estadísticas.

No es una victoria que resuelva todas las dudas ni que permita sacar conclusiones definitivas. Queda camino por recorrer y habrá partidos en los que el acierto no acompañe tanto. Pero sí es una referencia desde la que crecer, una demostración de lo que puede ofrecer el equipo cuando cada pieza entiende su función y el balón circula con generosidad. Al final, de eso se trata. De que cualquiera pueda tener su momento sin que ninguna necesite ser la protagonista. De que el mérito no pertenezca a una sola, sino a todas. De construir un equipo. Y Meins Avenida, ante Gernika, empezó a enseñar cómo quiere hacerlo.

Más Info.

FICHA DEL PARTIDO

MEINS AVENIDA (18+22+26+20): Claudia Soriano (14), Sara Roumy (7), Stephanie Mawuli (7), Emma Johansson (8), Rebeka Mikulasikova (12) -cinco inicial- Marta Canella (13), Inés Santibáñez (7), Martina Fassina (16), Davinia Ángel (2).

INVERSUS GERNIKA (20+5+19+14): A. Salvadores (8), S. Galanopoulus (7), L. Mc Spadden (7), J. Brown (11), S. Ridaro (2) -cinco inicial-, E. Matarranz (4), E. Bosgana (5), A. Vonleh, Puiggros (0).

ÁRBITROS: Ángel de Lucas, Christian Ruiz y Javier Saez.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la jornada 3 de la Liga Femenina Endesa disputado en el pabellón Würzburg Silvia Domínguez.

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MEINS AVENIDA (18+22+26+20): Claudia Soriano (14), Sara Roumy (7), Stephanie Mawuli (7), Emma Johansson (8), Rebeka Mikulasikova (12) -cinco inicial- Marta Canella (13), Inés Santibáñez (7), Martina Fassina (16), Davinia Ángel (2).

INVERSUS GERNIKA (20+5+19+14): A. Salvadores (8), S. Galanopoulus (7), L. Mc Spadden (7), J. Brown (11), S. Ridaro (2) -cinco inicial-, E. Matarranz (4), E. Bosgana (5), A. Vonleh, Puiggros (0).

ÁRBITROS: Ángel de Lucas, Christian Ruiz y Javier Saez.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la jornada 3 de la Liga Femenina Endesa disputado en el pabellón Würzburg Silvia Domínguez.

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