Project B, la liga millonaria que amenaza con cambiar el baloncesto femenino europeo
Respaldado por nombres como Novak Djokovic y Russell Westbrook que ofrece contratos millonarios y estrenará su circuito internacional en enero de 2027.
En las últimas semanas entre los aficionados se ha hablado mucho en España de Project B, la Liga a la que se marchará Mariona Ortiz como antes había decidido hacer Awa Fam y es que estos movimientos han confirmado que el baloncesto femenino tiene un nuevo competidor dispuesto a cambiar las reglas del mercado. Project B reúne a estrellas de la WNBA, y ha empezado a incorporar ahora a otros nombres, y pretende llevar el espectáculo a distintas ciudades del mundo con una fórmula que mezcla deporte de élite, entretenimiento y grandes inversiones. Su capacidad económica ya empieza a notarse en Europa, donde clubes como el Casademont Zaragoza tienen dificultades para competir con sus ofertas. La salida de Mariona Ortiz es uno de los movimientos que mejor reflejan este cambio. La base española, de 34 años, ha decidido incorporarse a la nueva competición pese a que todavía le quedaba un año de contrato. Su desvinculación del Zaragoza está prevista para el 30 de diciembre de 2026.
Su marcha se suma a la de otras jugadoras vinculadas al baloncesto europeo que han elegido este proyecto, como la citada Awa Fam, Leo Fiebich y la lituana Juste Jocyte. La cuestión ya no es únicamente qué equipos pueden fichar a las mejores deportistas, sino cuáles tienen capacidad para retenerlas cuando aparecen ofertas de otro nivel económico.
El principal argumento de Project B para atraer talento es el dinero. Según informó el medio especializado Front Office Sports, algunas de las ofertas alcanzan los dos millones de dólares anuales, a los que se añade la posibilidad de obtener una participación en la propia competición. No se han hecho públicos los detalles económicos de todos los contratos. La propuesta ha atraído a nombres destacados del baloncesto estadounidense. Entre las jugadoras anunciadas figuran Jonquel Jones, ganadora del premio a la MVP de la WNBA en 2021, Nneka Ogwumike, Alyssa Thomas, Azzi Fudd y Sophie Cunningham.
El proyecto busca así reunir a deportistas reconocidas internacionalmente en un torneo que aspira a construir su propia audiencia global. La distribución gratuita de los partidos a través de YouTube forma parte de esa estrategia, con la intención de llegar a aficionados que no siguen habitualmente las ligas tradicionales.
Un circuito mundial en lugar de una liga convencional
Project B no seguirá el modelo habitual de una competición con equipos que juegan durante meses en sus respectivas ciudades. Su propuesta se parece más a un circuito internacional, con torneos concentrados en distintas sedes y una estructura diseñada para combinar partidos y actividades de entretenimiento.
La primera temporada femenina comenzará en enero de 2027. Los entrenamientos y la preparación inicial están previstos en Seúl del 6 al 12 de enero, antes de que la competición arranque en Hangzhou, China, entre el 19 y el 24 de enero.
Después llegará el turno de España y Valencia será una de las sedes internacionales, del 12 al 22 de marzo, antes de que el circuito se traslade a Tokio, donde tiene programada una parada entre el 26 de marzo y el 4 de abril. La organización ha presentado el torneo como un gran premio mundial de baloncesto, con partidos de cinco contra cinco.
El formato anunciado contempla seis equipos de once jugadoras. Las plantillas se configurarán mediante un sistema de draft y cambiarán de una temporada a otra. La competición se desarrollará durante los primeros meses del año, coincidiendo con parte del calendario de las ligas europeas.
Djokovic y Westbrook, entre los nombres que impulsan el proyecto
La financiación y el respaldo de figuras conocidas del deporte son otra de las claves de Project B. Entre sus impulsores figuran Geoff Prentice, cofundador de Skype, y Grady Burnett, antiguo ejecutivo de Google y Facebook. La exjugadora de la WNBA Alana Beard ocupa un papel destacado en la dirección deportiva.
El tenista Novak Djokovic y el exjugador de la NBA Russell Westbrook están entre los deportistas vinculados al proyecto, junto con otras figuras como Candace Parker, Lauren Jackson y Steve Young, miembro del Salón de la Fama del fútbol americano.
La presencia de inversores con experiencia empresarial y deportiva responde a una ambición que va más allá de organizar partidos. Project B pretende convertir el baloncesto en un producto internacional capaz de atraer patrocinadores, público digital y nuevas fuentes de ingresos. Para las jugadoras, la oferta incluye tanto mejores contratos como la posibilidad de participar en el crecimiento económico de la competición.
¿Qué puede perder el baloncesto europeo?
El desembarco de Project B llega en un momento en el que el baloncesto femenino vive una transformación económica. La WNBA ha mejorado las condiciones salariales de sus jugadoras y han aparecido nuevas competiciones, como Unrivaled, que buscan aprovechar el creciente interés por este deporte.
Las ligas europeas se enfrentan a una dificultad evidente porque aunque mantienen competiciones consolidadas y ofrecen un escaparate deportivo de primer nivel, sus clubes no siempre disponen de recursos para igualar las propuestas de nuevos proyectos respaldados por grandes inversores. El calendario también será un factor decisivo. Si las jugadoras participan en Project B durante la temporada europea, los clubes deberán afrontar salidas que pueden afectar a sus planes deportivos y a la continuidad de sus plantillas. El alcance real de ese impacto dependerá de los contratos, los compromisos de cada jugadora y la forma en que se coordinen las competiciones.
La marcha de Mariona Ortiz pone rostro a ese cambio. Su decisión muestra que Project B ya ha empezado a competir por el talento que hasta ahora alimentaba a los equipos europeos. La incógnita es si el nuevo torneo conseguirá consolidarse sin debilitar en exceso las ligas que han contribuido a formar y dar visibilidad a muchas de sus estrellas.








