¿Cómo se ilumina el Ayuntamiento de Salamanca este puente? El secreto detrás de su rojo y amarillo
Ni la hora del encendido es casual ni los colores se eligen sin criterio: todo tiene un porqué
La fachada del Ayuntamiento de Salamanca se iluminará de rojo y amarillo todas las noches de este puente, día 12 de octubre incluido, para conmemorar la Fiesta Nacional. Cada tarde en torno a las 20:15 los pabellones del ágora brillarán con un tono monocolor blanco y el edificio consistorial lucirá de rojo, amarillo y rojo.
¿Cómo se controla la iluminación? Fuentes municipales explican que el sistema eléctrico de la Plaza Mayor dispone de un mando que permite programar "escenas" de colores para una determinada fecha y hora.
Esas órdenes se trasmiten a los reflectores del balcón del edificio consistorial. Quien haya acudido a una boda, haya participado en una recepción o haya hecho turismo por el salón de actos del Ayuntamiento habrá podido verlos, ubicados discretamente en el suelo del balcón y apuntando directamente a la fachada.
Cuando llega el momento, los proyectores del balcón emiten la escena de colores programada para ellos. Estos días, sus órdenes son encender la espadaña y el cuerpo más bajo del edificio de color rojo y la parte central de amarillo y mantener esa configuración toda la tarde, hasta que las luces del resto de la Plaza se apagan.
A la hora señalada
La Plaza tiene su propio horario de encendido, cada tarde a una hora distinta y nunca al mismo tiempo que el resto de la ciudad. Ese momento exclusivo, denominado por el Ayuntamiento como el "instante mágico", llega 25 minutos después de la puesta de sol, calculada por el Instituto Geográfico Nacional (IGN)
Por ejemplo, el ocaso de este domingo, 11 de octubre, está previsto a las 19:49, así que el "instante mágico" se revelará en torno a las 20:14.
Finalmente, hay que añadir que la combinación rojigualda es desde hace unos años la única que se proyecta sobre el Consistorio.
Antes era habitual iluminarlo con otras tonalidades para recordar eventos conmemorativos, pero la política municipal se volvió más restrictiva y lo limitó a la bandera de España o, excepcionalmente, a las de otros países por motivos humanitarios. Por ejemplo, se encendió de negro, amarillo y rojo en solidaridad con Bélgica y de azul, blanco y rojo en apoyo de Francia cuando ambas naciones sufrieron atentado terroristas. Y ojalá no tenga que repetirse nunca más.








