Meins Avenida cierra la pretemporada con velocidad, defensa y un título en Béjar

El equipo de Romo supera con claridad al Recoletas Zamora y termina su preparación dejando señales de la identidad que busca construir, 78-57

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Meins Avenida cierra la pretemporada con velocidad, defensa y un título en Béjar
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 4 min.

Meins Avenida puso el broche a su pretemporada como tantas otras veces: jugando por un título. En esta ocasión, la Copa Castilla y León esperaba en Béjar con un Recoletas Zamora que, sobre el papel, planteaba el duelo menos exigente de esta fase de preparación por su condición de equipo de una categoría inferior. Una consideración que, como suele ocurrir en estos partidos, podía resultar engañosa porque cuando hay un trofeo en juego el rival siempre encuentra motivos para competir y porque, a estas alturas, los equipos ya acumulan más rodaje y empiezan a exigir algo más a sus adversarios.

Con todo el plantel disponible salvo Fassina y Williams, Raquel Romo apostó de inicio por un quinteto que bien podría parecerse al que abra la Liga: Soriano, Roumy, Mawuli, Mikulasikova y Johansson. La francesa fue precisamente la encargada de inaugurar el marcador y, desde ahí, Meins Avenida comenzó a enseñar de nuevo algunas de las señas que pretende convertir en habituales.

Defensa intensa, control del rebote y velocidad para atacar. Generalmente trabajo atrás individual, aunque con alguna aparición puntual de la zona, el equipo salmantino trató de imponer su ritmo desde el comienzo. En ataque, posesiones que no se alargan demasiado, intención de atacar el aro en vertical y circulación rápida, tratando de encontrar la opción con los pases justos. Una propuesta que, inevitablemente, todavía deja algún error propio de un equipo que continúa construyendo conexiones y afinando automatismos.

Avenida, sin embargo, imponía su ritmo desde el comienzo. Zamora encontraba dificultades para anotar y el conjunto salmantino aprovechaba cada recuperación para correr. El primer cuarto terminó con una nueva muestra de esa filosofía: robo, pase hacia una Davinia Ángel que ya había ganado metros y canasta sobre la bocina. El 21-4 reflejaba la diferencia de intensidad y ritmo de esos primeros diez minutos.

Quizá la amplia ventaja temprana relajó en parte al equipo, quizá Zamora ajustó su defensa o quizá las primeras rotaciones del segundo cuarto no terminaron de encontrar la misma fluidez. El caso es que el partido cambió de tono. Las zamoranas pudieron correr más y atacar con mayor comodidad, mientras a Avenida le costaba encontrar soluciones en estático. El parcial permitió a Zamora recortar diferencias hasta situarse por debajo de los diez puntos, 26-17, lo que llevó a Romo a detener el partido a cinco minutos del descanso.

El tiempo muerto sirvió para recordar una de las claves de este Avenida: si el ataque no termina de desatascarse, toca defender para poder correr. Y ahí volvió a aparecer la versión más reconocible del equipo. Una salida rápida de Roumy terminó con otra finalización de Ángel y, poco después, Soriano encontró abierta a la francesa para que anotara desde el perímetro y colocara el 30-20. La defensa volvía a ser el punto de partida y la velocidad, la consecuencia. A eso se añadió el acierto exterior de Roumy, que mantuvo su protagonismo también en las tareas defensivas, atenta a su par y a las líneas de pase. Avenida recuperó terreno y alcanzó el descanso con una ventaja de 40-24.

La alero francesa continuó afinada tras el paso por los vestuarios. Su triple, unido a dos acciones de Johansson, permitió a Avenida superar de nuevo los veinte puntos de diferencia. El partido entraba en una fase en la que el conjunto de Romo dejaba otra de las pistas de lo que pretende ser.

No parece un equipo dispuesto a abusar del bote ni a convertir cada posesión en una búsqueda reiterada del pase. La idea pasa por mover la defensa rival, compartir el balón y generar ventajas, incluso asumiendo que ese camino puede provocar alguna pérdida y conceder al contrario la posibilidad de correr. Es, en cierto modo, el peaje de una identidad que todavía se está construyendo. Zamora aprovechó uno de esos momentos para firmar un parcial de 0-5, pero Avenida respondió de inmediato. Un buen pase de Canella permitió a Mawuli encontrar el triple y poner el 56-35. La distancia apenas volvió a peligrar y el tercer cuarto terminó con 60-38.

El último periodo transcurrió ya con el partido claramente encaminado. Soriano volvió a ejercer de 'robacarteras' para sumar el 67 de Avenida mientras el reloj avanzaba entre intercambio de canastas. En el tramo final aparecieron más faltas y el ritmo se hizo algo más entrecortado, pero la diferencia se mantuvo siempre por encima de los veinte puntos.

El triunfo, 78-57, puso el punto final a una pretemporada que deja, además de un título, algunos primeros trazos de lo que pretende ser este nuevo Meins Avenida. Todavía queda mucho por ajustar, automatismos que construir y conexiones que terminar de afinar, pero ya aparecen señales reconocibles: defensa agresiva, capacidad para correr, circulación rápida y una clara voluntad de jugar con ritmo. No es todavía la versión definitiva, porque esa solo llegará cuando la competición obligue a dar el siguiente paso. Pero en Béjar, Avenida dejó algunos de los primeros apuntes del equipo que quiere llegar a ser.

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