El diestro salmantino los escasos momentos de cierta brillantez con la muleta
Morante, Ismael Martín y Julio Norte cierran la feria con una tarde de entrega y emoción
Morante de la Puebla y Julio Norte cortan una oreja cada uno en una tarde en la que Ismael Martín dejó patente su entrega y poderío ante la afición de La Glorieta
La Feria de la Virgen de la Vega echó el cierre en La Glorieta con una última corrida que concentró la atención de la afición salmantina. Morante de la Puebla, Ismael Martín y Julio Norte hicieron el paseíllo ante los toros de Hermanos García Jiménez, en una tarde especialmente señalada para Julio Norte, que afrontaba su primera actuación como matador ante su afición. La plaza fue tomando ambiente desde antes del paseíllo. Los tendidos se fueron llenando, el callejón vivió el habitual trasiego de profesionales y la expectación creció a medida que se acercaba el momento de abrir la última página de la feria.
Con el paseíllo ya cumplido, llegó la hora de los toreros y de los toros. Una tarde para contar toro a toro, faena a faena y detalle a detalle, recogiendo lo sucedido en el ruedo y todo aquello que rodeó a esta última cita de la feria.
Abrió el último festejo de La Glorieta 'Derribado', herrado con el número 618, de 461 kilos de peso, negro, de bonitas hechuras, bajo de manos y cornidelantero. Morante lo recibió con el capote, pero en el segundo lance el toro lo desarmó y el de La Puebla no se estiró con el capote. Empujó en el caballo y galopó en un buen tercio de banderillas.
Con la muleta, el de La Puebla desplegó su tauromaquia, tan exquisita y tan demandada por los morantistas, ante un astado de García Jiménez noble y colaborador, pero de corto recorrido, acusando los varios enganchones tanto de capote como de muleta. La variación y la creatividad de este genio arrancaron los primeros aplausos de un frío público que no acabó de entrar en la faena. Pinchazo y estocada. Ovación desde el tercio.

El segundo fue 'Endiablado', herrado con el número 19, de 481 kilos de peso, negro mulato, serio, tocadito hacia arriba y de bella estampa. Ismael Martín lo recibió a portagayola y lo cuajó en la misma boca de riego, a la verónica y por chicuelinas. Lo puso al caballo galleando para dar paso a un tercio de banderillas de mucha verdad, dándole siempre ventaja al toro, de dentro a fuera, poniendo en pie a La Glorieta.
Brindó al público y, rodillas en tierra, con la muleta en la mano derecha, puso toda la carne en el asador. Así se viene a una plaza de toros, con esa ambición y esas ganas de hacer las cosas bien. El toro, de enorme calidad, debió hacerse daño en el peto. Quería ayudar, quería más de lo que podía. El salmantino lo pudo todo, pero no tenía opciones.
Después de hacerle guardia con la espada, dejó una estocada en todo lo alto. Fuerte petición de oreja y salida para una ovación desde el tercio.

'Almendrigo' saltó en tercer lugar, herrado con el número 15, de 514 kilos de peso, negro, alto de agujas, de buenas hechuras, bajo de manos y cornidelantero. Salió suelto y lo recogió en la segunda línea de picar Julio Norte, para formar un lío con un variadísimo y ajustado recibo capotero. Tras un puyazo, se echó el capote a la espalda y, por gaoneras, empezó a caldear La Glorieta para lo que venía después.
Brindó al público y el salmantino, en su presentación como matador de toros, no quería dejarse nada y apostó desde el inicio con pases cambiados por la espalda.
La valentía, la raza y el buen toreo de Julio Norte cuajaron a un bravo y repetidor toro, que humillaba e iba largo. El joven promesa tiene un concepto del toreo de trazo largo, muy ligado con la bamba de la muleta, tocando el albero, que cala mucho en los tendidos y pone los pelos de punta a todos los públicos.
Se le fue la mano con el acero y saludó una ovación.

En cuarto lugar saltó 'Esaborido', herrado con el número 60, de 482 kilos de peso, tostado chorreado en verdugo, serio, fino de defensas. Salió suelto y Morante no puso mucho empeño en lucirse con el capote. Recibió un puyazo y protagonizó un buen tercio de rehiletes.
En los terrenos del 8, el genio de La Puebla inició una labor de gusto y buen toreo por ambos pitones, una faena de sabor añejo, encajado, enroscándose el animal a la cintura y vaciando las embestidas por abajo. Buen toro de Matilla, que colocaba la cara y repetía.
La faena no fue limpia del todo por los enganchones, pero le sirvió para cortar una oreja.

En quinto lugar hizo su aparición 'Empedernido', herrado con el número 57, de 477 kilos de peso, negro listón bragado, muy bien hecho y tocadito de pitones. Ismael Martín se fue a esperarlo a la puerta de chiqueros y volvió a ponerlo todo con el capote, lo que se dice salir a revienta calderas.
Volvió a coger los palos para dar un recital de cómo se realizan las suertes de banderillear y poner en pie a La Glorieta.
En la boca de riego, rodillas en tierra, se lo pasó por la espalda con un valor que encoge el pecho. Encastado y exigente, pedía los papeles; repetía y humillaba con clase, pero había que poderle. El salmantino mostró su faceta de torero poderoso, mandón, siempre bien colocado, enganchándolo adelante para llevarlo toreado en tandas largas, limpias, de buen trazo y bellos remates.
Culminó con unas manoletinas de infarto, pero no funcionó la espada, algo raro en este torero. Ovación.

Cerró la feria 'Boticario', herrado con el número 152, de 504 kilos de peso, negro, fino de hechuras, bajo de manos, rabilargo y bien armado. Julio Norte lo recibió a portagayola y, después, por chicuelinas, echándose el capote a la espalda y por tafalleras.
Le brindó el toro a Morante de la Puebla para irse a los medios y comenzar con una buena tanda de rodillas. Con mucha codicia, enclasado y repetidor, el de García Jiménez necesitaba tiempo entre tanda y tanda. Julio Norte apostó otra vez por ese toreo de verdad, colocado en el sitio, al pitón contrario, cruzado siempre, un concepto que cala y conecta con los tendidos.
Se metió en la distancia corta, pasándose el toro a escasos centímetros de la taleguilla, con el ¡ay! en la boca del público, más que arrancar los olés. Le recetó un estoconazo que puso el broche a la feria taurina de Salamanca. Oreja.

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