Los nuevos vecinos de La Alamedilla que obligan a parar a todo el que pasa por el estanque

Una nueva camada de patitos se ha convertido en protagonista del parque, donde las aves han recuperado su actividad habitual tras aquellos meses 'desaparecidos'

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El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 2 min.
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Hay escenas que no necesitan demasiado para llamar la atención y basta con cruzar el Parque de La Alamedilla y echar un vistazo al estanque para comprobarlo. Estos días, más de uno acaba frenando el paso al descubrir una pequeña comitiva de patitos nadando junto a su madre. Son los nuevos protagonistas de uno de los rincones más reconocibles del parque. Los pequeños se han incorporado a la vida cotidiana del estanque y ya ofrecen una de esas estampas que hacen que un paseo rutinario termine con parada obligatoria.

La imagen cambia continuamente y en ocasiones, los patitos avanzan detrás de su madre formando una pequeña fila; en otras, se separan, exploran la orilla o se lanzan al agua por su cuenta. Alguno parece haber decidido que ya no necesita seguir las instrucciones de la familia, mientras los demás mantienen todavía una relación mucho más estrecha con su progenitora.

El espectáculo tiene además público asegurado. Los niños son quienes más rápidamente detectan el movimiento entre las aves y no suelen desaprovechar la oportunidad de acercarse para observar a los recién llegados. Para muchos salmantinos, la escena recupera además una tradición tan sencilla como reconocible: acercarse a La Alamedilla para ver qué hacen los patos.

Y alrededor de ellos tampoco faltan los habituales: Patos, cisnes, y gansos forman parte ya del paisaje diario del parque y, cuando los cuidadores aparecen con el trigo, las palomas tampoco tardan demasiado en enterarse de que hay fiesta y se suman al particular revuelo que se forma alrededor del estanque.

La presencia de estos nuevos habitantes llega, además, después de unos meses en los que las aves de La Alamedilla han tenido un protagonismo muy diferente. El pasado 1 de abril se produjo el esperado regreso de los patos y los cisnes después de que se levantara la alerta por gripe aviar y el Ayuntamiento ultimara la devolución de los animales a los estanques de La Alamedilla y Jesuitas. Ahora la estampa vuelve a ser mucho más amable. Las aves han recuperado su espacio y, con la llegada de los pequeños, el estanque cuenta con un atractivo añadido que no aparece en ninguna programación municipal.

Conviene, eso sí, recordar que no se recomienda alimentar a las aves por cuenta propia, ya que una alimentación inadecuada puede alterar su dieta. La mejor manera de disfrutar de esta nueva familia pasa, por tanto, por hacer algo mucho más sencillo: observarla.

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