Con solo 20 años ha sido una de las grandes protagonistas del Mundial de Berlín: talento, personalidad y ninguna intención de esconderse en el escenario más exigente
Iyana 'la conquistadora' confirma que el futuro del baloncesto ya está aquí
Con solo 20 años ha sido una de las grandes protagonistas del Mundial de Berlín: talento, personalidad y ninguna intención de esconderse en el escenario más exigente
Hay jugadoras que necesitan años para convertirse en referentes. Iyana Martín parece haber decidido saltarse varios pasos. A sus 20 años, la base asturiana ha completado un Mundial que la sitúa definitivamente entre los grandes nombres del baloncesto internacional y que confirma algo que ya se intuía desde hace tiempo: el presente de la selección española también pasa por sus manos. Sus estadísticas explican una parte de lo ocurrido en Berlín. Martín terminó el campeonato con 17,5 puntos, 3,3 rebotes y 4,2 asistencias por partido, además de una valoración media de 19,2. Números de una jugadora consolidada, aunque su verdadera aportación fue mucho más difícil de medir.
Porque cuando España necesitó una respuesta, apareció Iyana.
La base asturiana no se limitó a producir puntos. Asumió responsabilidades, pidió el balón y tomó decisiones cuando los encuentros entraban en su fase más complicada. Esa capacidad para competir bajo presión es, probablemente, uno de los aspectos que más llaman la atención en una jugadora que todavía tiene 20 años. Durante la fase de grupos ya dejó su nombre en la historia del torneo al convertirse en la primera jugadora menor de 21 años en superar los 20 puntos en dos partidos consecutivos.
Pero fue en la semifinal contra Estados Unidos cuando su Mundial alcanzó otra dimensión. España parecía perder el control del encuentro y las estadounidenses amenazaban con abrir una brecha definitiva. Entonces apareció Martín. Primero, con un robo que mantuvo con vida a la selección. Después, con un triple sobre la bocina ante Jackie Young. Y, prácticamente a continuación, con una acción individual ante Breanna Stewart que terminó en una canasta de enorme dificultad. Tres acciones que resumieron perfectamente lo que había sido su campeonato: talento, personalidad y ninguna intención de esconderse cuando el escenario era más exigente.
Aquella jugada ante Stewart se convirtió además en una de las imágenes más compartidas del Mundial y acumuló cerca de un millón de reproducciones en la cuenta oficial de Instagram de la competición.
De promesa a realidad en tiempo récord
Lo sucedido en Berlín no es fruto de una aparición repentina. Iyana Martín lleva varios años avanzando a una velocidad poco habitual.
Su talento empezó a llamar la atención desde las categorías de formación y en los campus de Marta Fernández en Carbajosa de la Sagrada. Con 16 años ya destacaba con las selecciones españolas y poco después llegó uno de los grandes avisos de su potencial: fue MVP del Mundial sub-19, disputado cuando apenas tenía 17 años, en un torneo en el que España terminó como subcampeona tras perder la final contra Estados Unidos.
Su progresión continuó en la Liga Femenina Endesa con Avenida, donde comenzó a asumir protagonismo con el Avenida hasta convertirse en una pieza fundamental pese a su juventud. Ahora, el salto internacional parece definitivo.
Su crecimiento tampoco pasó desapercibido al otro lado del Atlántico. El pasado abril, las Portland Fire seleccionaron a Iyana Martín con el número 7 del draft de la WNBA. Para quienes todavía no conocían su juego, aquella elección pudo resultar llamativa. Después de lo visto en Berlín, cuesta mucho más considerarla una sorpresa.
Martín reúne algunas de las cualidades que pueden convertir a una jugadora en una referencia mundial: carisma, descaro, talento ofensivo y una enorme competitividad. Pero quizá su principal virtud sea otra: no parece necesitar permiso para asumir el protagonismo. Y eso, en una jugadora tan joven, marca diferencias.
El Mundial de Berlín ha servido para presentar definitivamente a Iyana Martín ante una audiencia internacional mucho más amplia. Ya no es únicamente aquella joven de enorme potencial que brillaba en las categorías inferiores. Tampoco una promesa llamada a liderar algún día a la selección. Ese momento ya ha llegado.
Miguel Méndez lo resumió después de la semifinal ante Estados Unidos con una frase que invita al optimismo: en el próximo Mundial de Tokio, Iyana Martín tendrá solamente 24 años. Si con 20 ya ha sido capaz de asumir semejante responsabilidad en un Mundial, el margen de crecimiento resulta enorme. Y para el baloncesto español, probablemente esa sea la mejor noticia de todas.
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