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Sara y Félix, los intérpretes que están al lado de los pacientes en la sanidad salmantina
Ambos trabajan como intérpretes en el Hospital HM Santísima Trinidad para acompañar a los usuarios extranjeros y hacer de puente entre quienes llegan enfermos a un país desconocido y los sanitarios
En un hospital, entender al médico es tan importante como recibir el tratamiento adecuado. Pero cuando la persona que ocupa una cama, entra en Urgencias o espera en una consulta no habla español, la enfermedad puede venir acompañada de una dificultad añadida: no comprender qué está pasando. En el Hospital HM Santísima Trinidad, Sara y Félix se encargan de tender ese puente. Son los responsables de facilitar la comunicación entre pacientes extranjeros y profesionales sanitarios, aunque su trabajo termina siendo mucho más que traducir palabras de un idioma a otro. Su jornada puede llevarles desde la admisión de un paciente hasta una consulta, una atención en Urgencias o incluso la puerta de un quirófano, siempre con el mismo objetivo: que quien se encuentra enfermo lejos de su país pueda entender y ser entendido.
Los dos forman parte del departamento internacional del centro, incorporado en Salamanca en marzo de 2025. Desde entonces, su presencia puede extenderse prácticamente por todo el recorrido asistencial del paciente. "Tenemos que estar en todas partes", explica Sara, que reconoce que una de las cosas que más le sorprendió al comenzar a trabajar fue comprobar hasta qué punto podía llegar su labor. Si un paciente extranjero necesita una consulta de ginecología o cardiología, ellos pueden acompañarle; si acude a Urgencias y no consigue comunicarse con el personal sanitario, también; y si necesita someterse a una intervención quirúrgica, pueden llegar a acompañarlo hasta la puerta del quirófano e incluso entrar si fuera necesaria su presencia. En definitiva, su trabajo comienza cuando el idioma se convierte en una barrera y termina cuando esa barrera deja de ser un obstáculo para recibir atención.
Una vida entre idiomas
Para Félix, los idiomas siempre han formado parte de su vida. Su nombre es Cauã (pronunciación aproximada Cauán), aunque explica que utiliza Félix, que es su apellido, porque su nombre indígena brasileño resulta difícil de pronunciar para muchos hispanohablantes y también para quienes hablan inglés. Brasileño y con el portugués como primera lengua, estudió Filología Inglesa y Portuguesa y ha trabajado tanto en traducción e interpretación como en la enseñanza de idiomas. Habla portugués, español, inglés y francés y reconoce que siempre le ha atraído especialmente el contacto con personas de otros países y esa posibilidad de ejercer como enlace entre culturas diferentes. Antes de trabajar en España ya había desarrollado su actividad en una escuela internacional, donde convivía profesionalmente con personas de distintas nacionalidades y lenguas. "Mi vida siempre ha sido en torno a los idiomas", resume, mientras explica que esa vocación internacional es precisamente una de las razones por las que disfruta de su trabajo actual.
Sara llegó al mundo de la traducción desde otro camino. Estudió Traducción e Interpretación en la Universidad de Salamanca, especializada en francés, inglés y alemán, y posteriormente realizó un máster en traducción jurídica e institucional en la Universidad de Alicante. Sus prácticas y su posterior trabajo para Médicos Sin Fronteras fueron los que la acercaron a la traducción médica y sanitaria, un ámbito en el que descubrió una parte de la profesión que encajaba especialmente con su manera de entenderla: "ser un enlace entre los pacientes y los médicos".
Antes de llegar al Hospital HM Santísima Trinidad había trabajado también en otros ámbitos de la traducción, desde la jurídica hasta la especializada, llegando incluso a traducir manuales relacionados con aviones y trenes. Sin embargo, reconoce que siempre le ha atraído más la parte personal de su profesión y que la traducción sanitaria le permite precisamente estar cerca de las personas en momentos en los que necesitan ser escuchadas y comprendidas.
Del ingreso al quirófano
Lo que quizá más sorprendió a ambos al incorporarse al hospital fue hasta dónde podía llegar su trabajo. No se limitan a sentarse frente a un paciente para traducir una conversación entre este y el médico, sino que pueden acompañarlo durante todo el proceso asistencial. Desde que se realiza la admisión hasta que recibe el alta, su presencia puede aparecer en diferentes momentos y servicios. Una consulta, una prueba, una atención de Urgencias o una intervención quirúrgica forman parte de un recorrido en el que el intérprete se convierte en la figura que permite que la información circule en ambos sentidos. "Durante todo el proceso", resumen.
Es una presencia que adquiere todavía más importancia cuando el paciente se encuentra solo en un país extranjero. Los propios intérpretes explican que muchos de ellos agradecen especialmente poder contar con alguien que hable su idioma y que, en determinadas ocasiones, incluso pacientes que tienen ciertos conocimientos de español prefieren estar acompañados por ellos porque se sienten más cómodos expresándose en su lengua materna. En una situación médica, donde la preocupación puede hacer todavía más difícil encontrar las palabras adecuadas, poder hablar en el idioma propio proporciona una tranquilidad añadida. En ocasiones, incluso se les pide expresamente que acompañen al paciente a determinadas consultas porque, aunque pueda defenderse en español, "así estoy más cómoda con mi idioma", recuerdan que les han trasladado algunos pacientes.
La parte que no traduce internet
En tiempos en los que cualquier teléfono móvil puede traducir una palabra o mantener una conversación básica entre dos idiomas, podría parecer que una aplicación puede sustituir parte de su trabajo. Pero Sara y Félix conocen bien la diferencia entre traducir una frase y acompañar a una persona. "No es la misma cosa que estar una persona aquí", señala Félix. Un traductor automático puede ayudar a comprender determinadas palabras, pero no puede acompañar físicamente a un paciente hasta una consulta, permanecer a su lado cuando recibe una explicación médica o percibir que detrás de una pregunta hay miedo, incertidumbre o necesidad de apoyo. Su trabajo tiene una dimensión humana que va más allá del idioma: estar allí, escuchar y conseguir que aquello que siente el paciente también pueda llegar al profesional sanitario.
Además, traducir en un hospital no significa hacerlo palabra por palabra. El lenguaje sanitario está lleno de términos técnicos que pueden resultar difíciles incluso para una persona que habla español, por lo que el objetivo no consiste en trasladar esa complejidad al paciente, sino en conseguir que comprenda el mensaje. Los intérpretes tienen que adaptar la información para que resulte comprensible sin alterar su significado y, cuando aparece una palabra, expresión o término específico que desconocen, prefieren detenerse, preguntar o buscarlo antes que correr el riesgo de transmitir algo incorrecto. "No inventar cosas", explica Felix. La precisión es especialmente importante cuando lo que se está comunicando tiene que ver con la salud de una persona.
Cuando toca dar una mala noticia
Hay momentos en los que las palabras pesan más. A Sara le ha tocado transmitir una mala noticia a un paciente y reconoce que, aunque la información no tuviera relación con ella personalmente, la situación no resultó sencilla. El intérprete escucha el mismo mensaje que el paciente, comprende su significado y puede percibir inmediatamente el impacto que tiene, pero debe mantener una distancia profesional para no añadir sus propias emociones a las de quien ya está afrontando una situación difícil. "Hay que mantener la profesionalidad", explica. También es necesario controlar la propia ansiedad porque, como señala, "no puedes pasarles más. El paciente ya tiene sus emociones".
No existe, reconocen, una preparación concreta que enseñe a afrontar este tipo de situaciones. En su caso, ha sido la experiencia la que les ha permitido aprender a manejar momentos especialmente delicados. Pero su trabajo también les coloca al otro lado de las emociones, en ocasiones en momentos de alegría. Félix ha tenido la oportunidad de comunicar a futuros padres si esperaban un niño o una niña, uno de esos instantes en los que el hospital deja de estar asociado únicamente a la enfermedad para convertirse también en escenario de celebraciones familiares. "También se dan buenas noticias", recuerdan.
Entender también las diferencias
La barrera tampoco desaparece cuando dos personas comparten idioma. Las culturas tienen sus propias formas de entender la enfermedad, la intimidad, la relación con los médicos o la familia, y esas diferencias también forman parte del día a día de Sara y Félix. Han observado, por ejemplo, que algunos pacientes procedentes del norte de Europa afrontan los ingresos hospitalarios de una manera diferente a la habitual en España. Existe, en determinados casos, un mayor respeto por la intimidad del paciente y los familiares pueden acudir con menos frecuencia a visitarlo, frente a una cultura como la española, en la que es habitual que familiares y allegados acompañen al enfermo durante su ingreso. También han percibido diferencias entre pacientes procedentes de otros contextos culturales en la manera de relacionarse con el médico o de afrontar una consulta.
Su función consiste en moverse en medio de esas diferencias sin convertirlas en un conflicto y comprender que detrás de determinados comportamientos existen formas distintas de entender la atención sanitaria. Por eso, cuando se les pregunta qué cualidades debe tener un buen intérprete sanitario, ambos coinciden casi al instante: empatía y paciencia. El paciente puede estar enfermo, encontrarse lejos de su familia, estar en un país que no conoce y enfrentarse además a un sistema sanitario diferente al que está acostumbrado. "Estoy solo, enfermo, igual. Lejos de casa, no entiendo nada", resumen para explicar la situación en la que pueden encontrarse algunas de las personas a las que atienden.
Otro idioma: el de los seguros
Su labor tampoco termina cuando acaba la consulta. El departamento internacional se ocupa además de gestionar cuestiones relacionadas con los seguros extranjeros, una parte del trabajo que puede parecer alejada de la traducción, pero que resulta fundamental para muchos pacientes. Identifican qué compañía tiene contratada la persona, contactan con ella, solicitan las autorizaciones necesarias y explican qué atención sanitaria necesita y qué tratamiento recibirá en el hospital. En ese proceso, vuelven a desempeñar una función de enlace, esta vez entre el paciente, el hospital y las compañías aseguradoras.
El problema es que fuera de su país muchas personas desconocen cómo funciona incluso su propio seguro médico. Lo que en casa puede ser un trámite habitual se convierte, estando de viaje y además enfermo, en un proceso difícil de comprender. "La gran mayoría no entiende el proceso y realmente es un dolor de cabeza", explican. A ello se suma que no todos los pacientes que llegan desde otros países disponen de un seguro o conocen las condiciones de asistencia sanitaria del lugar al que han viajado. Para ellos, tener a alguien que pueda explicar qué pasos deben seguir supone una tranquilidad añadida en un momento en el que ya tienen suficiente con afrontar su propia enfermedad.
Los meses compartidos
Entre todos los pacientes que han pasado por sus manos hay una historia que ambos recuerdan con especial cariño. Es la de una paciente francesa a la que acompañaron durante su embarazo. La conocieron al principio de su proceso prenatal y estuvieron presentes durante las distintas citas hasta el nacimiento de su hijo. Fueron viendo cómo avanzaba el embarazo, cómo crecía el bebé y cómo, después de meses acompañando a su madre, aquel niño llegó finalmente al hospital. "Un día estaba en su barriga y el otro día aquí con el carrito", recuerda Felix con cariño .
Fue un proceso largo y, precisamente por eso, especial. Porque cuando un paciente acude al hospital una y otra vez, el intérprete deja de ser una figura puntual que aparece únicamente para traducir una conversación. Se convierte en alguien que forma parte de su día a día y que comparte con esa persona una pequeña parte de su historia. La relación termina adquiriendo una dimensión personal y aparece el cariño. "Cuando son pacientes frecuentes cogemos cariño también", reconocen. Tanto la paciente como su familia, además, fueron especialmente afectuosos con ellos, convirtiendo aquella relación profesional en uno de esos recuerdos que permanecen cuando la consulta ya ha terminado y el paciente ha regresado a su vida lejos de Salamanca.
Encontrar a alguien que habla tu idioma
Para Félix existe algo especialmente significativo cuando el paciente que llega al Hospital HM Santísima Trinidad es brasileño. De repente, una persona que está lejos de su país encuentra a alguien que habla su idioma y que puede comprender no solo sus palabras, sino también parte del contexto del que procede. Él sabe lo que supone ser extranjero. Cuando llegó a España ya hablaba español, pero también tuvo que continuar aprendiendo y mejorando el idioma. Esa experiencia le permite entender, aunque sea desde una perspectiva diferente, lo que significa encontrarse en un lugar donde no todo resulta familiar.
Recuerda incluso el caso de una paciente que se comunicaba mediante gestos porque todavía no sabía que él hablaba portugués. Cuando finalmente descubrieron que podían comunicarse en el mismo idioma, la situación cambió por completo. "Vio el cielo abierto", recuerda Félix. Una expresión que resume lo que puede significar para una persona enferma descubrir que, en medio de un entorno desconocido, existe alguien capaz de entenderla sin necesidad de recurrir a gestos, aplicaciones o palabras improvisadas. Porque incluso cuando dos idiomas son parecidos, como ocurre con el español y el portugués, no siempre existe una comprensión completa, y mucho menos cuando lo que se necesita explicar tiene que ver con la propia salud.
Por eso, cuando se les pide que expliquen su trabajo en una frase, Sara encuentra una respuesta que resume buena parte de lo que hacen: "Hacer que los pacientes extranjeros se sientan en casa estando lejos de casa". Es una definición que va más allá de traducir. Entre un médico y un paciente puede haber un diagnóstico, un tratamiento o una conversación; entre dos idiomas puede haber palabras que necesitan ser interpretadas. Pero cuando quien escucha está enfermo, lejos de su familia y en un país desconocido, lo que busca muchas veces no es solamente entender lo que está ocurriendo. Busca sentirse cuidado, acompañado y, aunque sea por un momento, un poco más cerca de casa.
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