La celebración está en duda por la falta de acuerdo entre los libreros y el Ayuntamiento, que plantea reducir su duración
Páginas de incertidumbre: la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Salamanca, en el aire
La celebración está en duda por la falta de acuerdo entre los libreros y el Ayuntamiento, que plantea reducir su duración
Franqueando el arco principal del Pabellón de San Martín, a enfoque panorámico, el común asume el riego de caer redondo a golpe de ‘stendhalazo’. Al menos, la primera vez. La exuberante belleza que irradia la Plaza Mayor de Salamanca es un regalo para todo ojo que parpadee. Un motivo de orgullo y deleite. Símbolo de identidad y sede de un latido, el de una ciudad que bombea sus flujos desde estos cuatro ventrículos. Pero, también, un gran valor en sí misma. Un bien que atesorar y conservar, y que explotar y exportar. En definitiva, que rentabilizar en beneficio de todos.
El ágora salmantina imanta como pocos lugares. Epicentro del tránsito para propios y extraños, ofrece un descanso único al que decide asentar, de piernas cruzadas, sus posaderas sobre la santa piedra. Un trance medio hipnótico si alumbra sol de primavera. También, cómo no, en los diferentes bancos de piedra que ofrecen tregua a quien la ruega y que distribuyen el espacio para la contemplación sosegada de este inmenso tesoro sustentado sobre 88 arcos. Pero, a veces, quién sabe si demasiadas, ni los bancos aguantan en su sitio.
Eventos, conciertos, fiestas, ferias, concentraciones, protestas, reuniones de todo pelaje y condición ocupan la Plaza Mayor de Salamanca a lo largo del año. También las terrazas de hostelería que, habitualmente, bullen como un hervidero en las faldas de cada uno de los cuatro pabellones. Una sobrexplotación que azuza el debate sobre su uso y conservación. Sobre el distingo de mostrarla al mundo desnuda de distracciones, diáfana y en su máximo esplendor. Aliviar la ocupación de este bien, declarado de Interés Cultural en 1973, e inserto en un casco histórico con el marchamo de Patrimonio de la Humanidad, es el objetivo.
En este contexto, los seis días de la discordia. La decisión del Ayuntamiento de Salamanca de reducir de 16 a nueve jornadas, diez tras la última propuesta, la duración de la Feria Municipal del Libro Antiguo y de Ocasión es hoy pretexto de trifulca y mantiene en el aire su celebración. De sobrevivir al conflicto, alcanzará su edición número 32. Más de tres décadas de tradición que la convierten, para algunos, en la tercera mejor de España, tras Madrid y Barcelona. Una consideración motivo de orgullo, pero que, en las actuales condiciones, paga el coste, entre montaje y desmontaje, de ocupar el ágora durante casi un mes.
Cuestión de rentabilidad
De las 20 librerías que participaron el pasado año, 18 han dicho que no lo harán si la feria dura solo diez días. Así lo confirma a Ical el dueño de la librería La Nave, Miguel Ángel Cortés, quien ejerce como portavoz de estos negocios. Y según resalta, especialmente de los de fuera, los que dan más caché al evento, porque los locales, matiza, al evitar desplazamientos y pernoctas, sí pueden sacar rendimiento de su participación. "No es capricho, no es que queramos todo para nosotros, es que está demostrado que no se puede hacer en esas condiciones", apostilla.
Cortés pide tener en cuenta los gastos que supone acudir a una feria, como la contratación en el lugar de origen o, como alternativa, tener que dejar cerrado. Rechazan la reducción de días y se oponen también a cambiar de localización. El Ayuntamiento, en el proceso negociador, pone sobre la mesa la mudanza a la céntrica plaza de Los Bandos, a apenas 250 metros, donde se han celebrado, de hecho, 12 de las 31 ediciones anteriores. "Ya se comprobó que no funciona. Han venido librerías buenas que, después, no han vuelto. Hay flujos en la ciudad que, está demostrado, están muy marcados", argumenta en este sentido.
"Es una cuestión de modelo. En vez de apostar por una actividad cultural, se apuesta por otro tipo de turismo. La gente viene a Salamanca no solo porque sea muy bonita. Sitios muy bonitos en España hay muchísimos. El problema es que esa gente vuelva. Y vuelve porque pasan cosas. Si vienes a ver a la ciudad, la ves una vez, la tachas de la lista y no vuelves. Pero hay un turismo de gente que viene relajada, a estirar un fin de semana o una semana, y que distribuye el consumo de una manera más abierta. Pero la realidad es que se está apostando por un modelo de turismo masivo que solo deja el dinero en la hostelería", señala.
Reconoce que la feria, ahora mismo, está "en el aire" y mantiene la negativa a participar de la mayoría de las librerías que lo habían hecho hasta ahora. Sospecha que el Ayuntamiento, en este momento, cuenta con "seis o siete saldistas" para participar cuando las fechas apremian, pues suele celebrarse en pleno otoño entre finales de octubre y principios de noviembre. Aunque agradece que el tema sea objeto de debate en en la ciudad, huye de posicionamientos políticos y de la gresca azuzada entre los partidos.
Disposición de alternativas
Una vez puso encima de la mesa la reducción, el Ayuntamiento de Salamanca permanece abierto a negociar con los libreros las condiciones de celebración. Lo cierto es que la duración no es una de ellas porque pretenden "equipar" las dos ferias del libro, la de ‘viejo’ y la de ‘nuevo’ para tener un uso "más racional y equilibrado" de la Plaza Mayor. Según destaca a Ical el concejal de la Red de Bibliotecas Municipales, Luis Sánchez Arévalo, acceden a que se celebre durante el puente de los Santos y a recuperar las presentaciones de libros. Y, por supuesto, están dispuestos a mudar la feria a los Bandos para que se pueda prolongar durante los 16 días.
Sánchez Arévalo recuerda, por otra parte, que esta feria está organizada directamente por el Ayuntamiento, "a diferencia de otras ciudades, donde la gestión recae en asociaciones de libreros". Los participantes costean solo parte del montaje y alquiler de las casetas, mientras que el Consistorio corre con el resto de los gastos, incluidas las actividades complementarias "reconocidas por los propios libreros por su calidad y capacidad de atraer público". "El apoyo económico a este sector, a la lectura en general, sí que es amplio, tanto en ferias de libro como en programación de bibliotecas, como en actividades educativas", añade.
En concreto, el Ayuntamiento destina 50.000 euros a la celebración de esta feria. Lo mismo que presupuesta para la otra, la de mayo, la de 'nuevo'. Los libreros de 'antiguo', sin embargo, apuntan ciertas diferencias entre una y otra, pues, según destaca Miguel Ángel Cortés, la feria primaveral trabaja con "superventas" y se nutre, esencialmente, "de editoriales institucionales y de cadenas". El PSOE, por su parte, se suma al debate exigiendo al equipo de Gobierno que acepte las condiciones de los libreros, pero, para el PP, "resulta evidente que intenta generar una polémica artificial donde nunca la hubo".
Lo cierto es que, cuando agosto ya languidece, los libreros no aceptan ninguna de las alternativas y la Feria Municipal de Libro Antiguo y de Ocasión de Salamanca corre el riesgo de no celebrarse. Al menos, tal y como se ha hecho hasta ahora y con las mismas librerías que participaban. En esencia, el uso y ocupación de la Plaza Mayor, la apuesta turística de Salamanca y el modelo cultural y socioeconómico que se pretende explotar son algunas de las cuestiones que subyacen en este debate, más allá de los seis días de la discordia.
El director del certamen, Manuel González, espera poder contar con un nuevo espacio escénico además del Teatro Nuevo Arrabal
La última jornada concluirá a las 20:30 en la Plaza Mayor, con un espectáculo de folclore mexicano
En la Plaza Mayor actuarán grupos de Albacete, A Coruña y Granada y la programación también incluye pasacalles, conciertos y un taller de danzas del mundo







